My wonderwall.

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Capítulo 28.

Narra Sam

Desde que mi padre propuso ese maldito plan nunca estuve de acuerdo en hacerlo. Intenté evitarlo, pero Zac y Lenna estaban de acuerdo y yo no podía hacer nada contra eso. Lenna decidió hacerlo, no le importó exponerse ni arriesgarse porque estaba segura de que nada saldría mal. En ella confiaba. Yo sabía que ella seguiría las indicaciones al pie de la letra, que no fallaría. Pero los que se suponían que debían cuidarla, no me transmitían ni una gota de seguridad. Mi padre hace ya tiempo que dejo de transmitirme confianza, no sé, hay algo malo en él que empecé a notar al ir creciendo. Y sus colegas tampoco me simpatizan, son demasiado fríos, suelen actuar extraño.

En cuanto me ofrecieron ir junto a ellos, me negué. No iba a estar mirándolo todo a lo lejos desde un auto. Preferí ir por mis propios medios y acercarme cuando lo creyera necesario. Apenas observé que ingresaba al auto con Víctor, pensé en impedirlo, pero Lenna me odiaría si por mi culpa el plan se arruinaba. Así que me abstuve a no entrometerme, pero continué observándolos sin perder nada de vista. Pasaron algunos minutos y quise creer que la policía iría a interrumpir, pero no hacían nada. Seguían mirando a lo lejos como si nada estuviera pasando. Entonces el auto arrancó y la situación cambió inmediatamente de rumbo. Arranqué la moto y no acaté ningún orden de los “superiores”, que como si fuera poco, reaccionaron algo tarde ya que cuando emprendieron a seguir el auto, lo perdieron de dirección porque Víctor iba demasiado rápido. En cambio, yo conseguí seguirlos. No pude igualar la velocidad, pero si logré ir tras ellos, tratando de mantenerme oculto para que no se escaparan de mí.

Cuando el auto se detuvo, yo lo hice también, aunque metros más atrás y quedándome entre el pastizal para que no notaran que yo estaba allí, viéndolos. Vi bajar a Lenna, escoltada por un tipo que tenía pinta de ser algún matón. Empezaron a caminar, adentrándose en la zona repleta de árboles y pastos altos. Mi primer impulso fue querer correr tras ellos, pero me contuve y esperé lo suficiente, hasta que el auto se fue y me aseguré de que Víctor no iba a descubrirme.

Intentaba que mis pasos fueran silenciosos. Los tenía a la vista y los estaba siguiendo, mientras pensaba cómo hacer que aquel tipo soltara a Lenna. Quería sacarlo como sea, pero tenía que tener en cuenta que quizás llevaba un arma y lo único que conseguiría sería poner en riesgo la vida de los dos.

Supe que tenía que aprovechar cuando la observé caer al suelo y entonces se detuvieron.

Tomé un tronco alargado que hallé sobre el suelo y con ese objeto, golpeé al tipo por detrás, haciendo que cayera desmayado a un costado.

Me arrimé rápidamente hasta Lenna y comencé a quitarle la soga que ataba sus muñecas.

—Soy yo, tranquila, soy yo— murmuré mientras le quitaba la venda de los ojos y entonces, percibí como su cuerpo tenso se relajaba al verme. Por último me ocupé de despegar con suavidad la cinta que tenía en la boca, al instante que la libere, Lenna tomó una larga bocanada de aire. Aún seguíamos arrodillados en el suelo y el sujeto no reaccionaba. — ¿Estás bien?— pregunté tomando su rostro, procurando comprobar que no le habían hecho daño.

Lenna asintió, pero en seguida sus ojos llenaron de lágrimas. Sentí una punzada en el pecho, porque odiaba verla llorar.

—Salió todo mal…— pronunció con la voz entrecortada y la mirada baja.

—Tú estás bien, eso es lo único que importa. ¿De acuerdo?— busqué que dejara de preocuparse por el plan. Ella hizo todo lo que pudo, lo demás corría por cuenta de la policía, que por lo visto se habían equivocado al actuar. Dejé que se hundiera en mi pecho unos segundos, mientras la abrazaba y le eché una mirada al tipo que aún seguía inmóvil. De pronto mi celular sonó, y como era de esperar, el que llamaba era Zac completamente preocupado por su hermana.

—Lenna está conmigo, la encontré y está bien— dije a través del teléfono a un desesperado Zac.

— ¿Dónde están? No entiendo en que momento los perdimos de vista.

—Estamos a las afueras de la ciudad, yo llevaré a Lenna para allá. No te preocupes— agregué y corte rápidamente, porque no tenía tiempo para seguir explicando.

Corrimos lo más veloz posible hasta mi moto y en ella regresamos a la ciudad, mejor dicho, a la comisaria donde nos esperaban Zachary junto a mi padre.

— ¿Seguro que estás bien?— volví a preguntar a Lenna antes de entrar a la comisaria.



queenev

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En el texto hay: accion, amor

Editado: 04.04.2018

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