My wonderwall.

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Capítulo 30.

Narra Lenna.

Según todos, lo peor ya había pasado. Habían atrapado a Víctor, pero la policía lo mantenía encerrado e incomunicado, porque querían investigarlo a fondo sin que él pudiera interceder en eso. Ya saben, quizás Víctor con un par de llamados logra salir y desviar la investigación, o como sea. No pudimos verlo con nuestros propios ojos tras las reglas, pero las palabras de la policía bastan para creerlo. Desde que recibimos la noticia, mi hermano está diferente, como si de repente estuviera aliviado y lo entiendo, nos hemos quitado un enorme peso de encima. Fue tal la felicidad, que aceptó hacer la gira con la banda y también decidió que yo podía acompañarlos. Que Víctor ya no esté libre realmente cambia mucho las cosas. La increíble tranquilidad de saber que no volverá a aparecer es algo impagable.

***

GIRA DÍA 1

El primer concierto había terminado. La ciudad donde estábamos parando era hermosa y tenía mi propia pequeña habitación en el hotel, mientras que los demás chicos compartían entre ellos. A veces no era tan malo ser la única mujer. Pero sin dudas, Sam era el más feliz entre todos nosotros. Él hacia lo que de verdad amaba, estaba avanzando en lo que quería hacer el resto de su vida —al menos eso creo— y me impresionaba la facilidad que tenía para hipnotizar a la gente con su música. Los Steel Heroes eran bastante nombrados entre el público, incluso algunos tarareaban sus propias canciones, aunque ellos seguían tocando muchos covers de otras bandas. Creo que Sam esconde aún más talento entre todas las hojas que guarda en los cajones de su cuarto. Un par de veces traté de echarles una mirada, pero al instante me arrepentía porque después de todo, eran sus cosas y si las ocultaba era porque aún no se sentía listo para que alguien más las leyera. Pero en fin, verlo feliz luego de la pelea con su padre era otro motivo más para estar contenta.

La primera noche fue una locura. Los organizadores del festival de música invitaron a todas las bandas a una fiesta “exclusiva”, incluyéndome. Terminamos todos de acuerdo en ir, teníamos más de una razón para salir a festejar. Me escabullí rápido a mi habitación para alistarme, buscando entre la ropa con la que contaba, algo para ponerme. Había olvidado lo estresante que era tener que decidir cómo salir vestida. Pero al lado de mis demás problemas, era solo un pequeño inconveniente que apenas me costaba resolver.

Luchaba contra el cierre de un vestido sencillo, cuando Sam tocó la puerta pidiendo permiso para entrar. Recordando que probablemente le había costado llegar a mi cuarto —a escondidas de mi hermano— dejé que pasara a pesar de todavía estar a medias.

—Hey...— dije girando para recibirlo con una sonrisa tonta. — ¿Me esperas un segundo? Todavía no termino de prepararme— murmuré mientras regresaba a mirarme al espejo, aun luchando con el cierre del vestido.

— ¿Te ayudo con eso?— preguntó al notar que se me estaba haciendo imposible cerrarlo.

—Está bien…— acepté, nerviosa. Porque la cercanía de Sam me producía eso, una sensación de tranquilidad pero al mismo tiempo, millones de cosquillas por todo el cuerpo.

Sam se acercó posando una mano en mi hombro y acariciando mi espalda con la otra. Me estremecí, al mismo tiempo que una horrible inseguridad me invadió. Recordé que tenía cicatrices y que sin dudas iba a notarlas, porque eran fáciles de ver. Suspiré mientras sentía su mano subir y bajar, transitando mi espalda, hasta que finalmente tomó el cierre y lo subió, haciendo que el vestido encajara a la perfección en mi cuerpo. Dejó un beso en mi hombro y lo observé sonreír frente al espejo, haciéndome sonrojar.

—Lenna…— murmuró y giré para quedar frente a él. —Quiero que hablemos con tu hermano. Ya. Ahora mismo— a decir verdad, me tomó por sorpresa su repentina decisión pero al mismo tiempo me puso feliz, porque no hacía más que demostrar que se tomaba lo nuestro muy en serio. Yo también lo hacía. Pero la sola idea de enfrentarme a Zac me daba un poco de miedo. Lo que menos deseaba era pelearme con él, ni tampoco con Sam. Así que quizás tenía razón. Lo mejor era decir la verdad lo antes posible.

—No lo sé… en realidad, bueno, yo también quisiera decirle como son las cosas, pero… no sé, siento que todo lo de Víctor aún es muy reciente. Creo que deberíamos dejarlo respirar un poco. ¿No crees?— di a entender mi punto de vista. Conocía a Zachary. Si lo decíamos en medio de la gira, tal vez reaccionaba de la peor forma y terminaba abandonándolos a todo, aunque llevándome con él, claro.

—Bien, entiendo si quieres esperar un poco más. Sin presiones— dijo con tranquilidad. —Pero es que no me gusta tener que aguantarme cuando quiero abrazarte o darte un beso— confesó.



queenev

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En el texto hay: accion, amor

Editado: 04.04.2018

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