My wonderwall.

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Capítulo 36.

Narra Zac

En cuanto entré por la puerta del departamento y los vi juntos, por un momento creí estar delirando. Primero quise creer que la chica debajo de Sam no era Lenna, pero no había razones para convencerme de eso, se trataba en definitiva de mi hermana y aunque trate de mantener el control mi cabeza estalló y no conseguí soportarlo de una forma civilizada. Mi mejor amigo acababa de traicionarme de la peor manera, tocó a mi hermana y no está disponible en mi vida la opción de perdonar eso. Es una regla, son códigos. Las hermanas están apartadas, son intocables. Pero ahí aparecía Sam, rompiendo las reglas y yendo más allá sin importarle lo que yo pudiera decir. No quería volver a verlo y mucho menos que pusiera un pie en mi casa. Diablos, es tan desconsiderado. Es probable que Lenna ni si quiera sepa todo lo que hay detrás de Sam, porque él puede venderle a las chicas la imagen del perfecto “rock star”, pero nadie sabe que si yo no le hubiera ofrecido un lugar para vivir, tal vez estaría robando en la calle.

Cuando lo conocí su vida era un enorme desastre. Apenas tenía para comer y vivía prácticamente en la universidad porque su padre no lo soportaba en la casa. Yo lo ayudé. Yo le ofrecí una habitación y ni si quiera le pedí a cambio dinero. Es tan desagradable que me lo pague de esta forma, metiéndose con Lenna, mi hermana. Es una mierda. Voy a matarlo si vuelvo a cruzarme con él.

Y Lenna, diablos… Lenna es tan decepcionante. Mi enojo con ella era un tanto diferente, pero en fin también era enojo. Ella también me mintió, hizo cosas a mis espaldas. Sin embargo, mientras más pensaba más consideraba la posibilidad de que Sam la manejó a su antojo, seguro él la obligo a mentir, o la convenció de hacer eso. Y otra vez me daba cuenta de que yo no le importaba a Lenna. Se fue corriendo detrás de Sam. Ese es el más claro ejemplo de que yo le importo una mierda.

En cuanto se fue y me dejo solo, no hice más que beberme una cerveza y mirar televisión para intentar distraerme. No iba a cambiar mi forma de pensar. Sam estaba muerto para mí y con respecto a Lenna, bueno, quizás a ella si podría darle una oportunidad. Pero solo por una razón. Es mi hermana.

 

Narra Sam

Después de dejar el departamento, quise regresar por Lenna. No me pareció nada justo que ella tuviera que enfrentarse a solas con Zachary, yo también era parte de todo eso y por lo tanto, me tocaba afrontarlo. Pese a eso, Lenna me pidió que me fuera y pensé que tal vez era mejor que ella le hablase a solas. Zac me miraba y yo podía darme cuenta al instante de que estaba resistiéndose a golpearme, pero que lo haría en cualquier momento. Nuestra amistad acababa de romperse, pero estaba seguro de que existía una forma de arreglar las cosas. Sin tan solo entendiera que nada fue a propósito… quiero decir, lo que siento por su hermana simplemente nació, yo no había pensado en ella como algo más hasta el día en que supe que algo distinto me pasaba cuando la tenía cerca. Y aunque él me odie, me enamoré de su hermana, así fueron las cosas y tendrá que aceptarlo en algún momento porque yo no consideraba dejar a Lenna.

Me marché hacia el apartamento de Ben y me quedé allí durante el resto del día. No tenía otro lugar a donde ir, bueno, no quería cruzarme con el imbécil de mi papá y tampoco quería ir a casa del abuelo a molestar. Mientras tanto, buscaba convencerme de que Lenna y Zac se estaban reconciliando y que por eso ella ni si quiera me había enviado un mensaje de texto. Tenía que darle espacio a ambos, permitir que arreglen sus diferencias, aunque no dejaba de sentir que me hacía falta un “está todo bien”, para poder quedarme más tranquilo.

Revisaba mi celular una y otra vez, esperando alguna novedad.

— ¿Todavía no te contestó?— preguntó Ben. Elevé la mirada hacia él.

—No— respondí, mirando de nuevo la pantalla del teléfono.

—Bueno, ya conocemos como es Zac, le llevará años calmarlo— dijo. Durante el día le había contado lo sucedido a Ben, ahora él también lo sabía.

—No me tranquilizas diciendo eso— dije, comenzando a alterarme. Sus acotaciones solían ponerme de mal humor, aunque siempre fueran con buenas intenciones.

— ¿Probaste en llamarla?

—Pensé en hacerlo, pero no quiero molestar. Supongo que ella me llamará cuando pueda.

— ¿Entonces por qué te preocupa tanto? Son hermanos, van a discutir, pero se van a terminar arreglando. Dales un poco de tiempo— aconsejó. Tal vez tenía razón.

—Sí, puede ser. Pero no sé… tengo como un mal presentimiento— murmuré con sinceridad. Ben me miró con el ceño fruncido. — ¿Qué pasa? No me mires así. Bien, Lenna es mi novia y solamente quiero saber que está todo bien.



queenev

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En el texto hay: accion, amor

Editado: 04.04.2018

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