My wonderwall.

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Capítulo 39.

Narra Zac

Recorrimos la primera propiedad que encontramos cerca, pero no hallamos nada allí. Era una especie de galpón enorme, donde había varias camionetas negras estacionadas. Conseguimos ingresar y espiamos en cada una de ellas, pero todas estaban vacías. Fue rápido pasar por ahí. No tuvimos más para revisar, a excepción de las camionetas, así que rápido abordamos a mi auto y nos marchamos al próximo lugar.

Nos llevó tiempo encontrar la propiedad. Estaba casi camuflada entre árboles y plantas, solo con buena observación pudimos notar el sitio. Al acercamos distinguimos también un cartel con luces, las cuales estaban apagadas. Pudimos contemplar el lugar por dentro gracias a un pequeño hueco en la parte trasera. Se trataba de un bar, aunque aparentaba que por el momento no estaba funcionando, había una enorme barra de bebidas, sillas altas y un angosto escenario con caños en el medio. La expresión en mi rostro cambió de manera rotunda cuando observé eso. ¿Qué diablos hacía Víctor en ese lugar? Claro, era obvio. La teoría más probable era que utilizara la excusa de los “hoteles” para ocultar otras cosas más pesadas.

—No hay nadie aquí dentro— comenté cuando giré a mirar a Sam.

— ¿Seguro? Déjame ver a mí— me quitó del lugar y entonces fue el quién se dispuso a contemplar puertas adentro.

— ¿Lo ves? No hay mucho para ver. Mi hermana no está ahí dentro— dije con seguridad.

—Deberíamos revisar. Por precaución— él seguía mirando, como si intentara encontrar alguna pista.

—No podemos perder tiempo. Ella no está acá, es más, no hay nadie en este lugar. Además…— un estruendo me cortó el habla. Luego sentí una fuerte punzada en medio de mi pecho, junto a una intensa sensación de ardor. El dolor me cegó y al abrir nuevamente los ojos me di cuenta que yacía tirado en el piso. El dolor fue penetrante. Pero la angustia fue aún peor porque no dejaba de pensar en que le estaba fallando a mi hermana.

Narra Sam

Todo ocurrió demasiado rápido. Hablaba normal con Zachary, yo de espaldas a él porque me mantuve vigilando los adentros del lugar. Pero de un momento a otro dejé de oírlo. Lo siguiente que escuché fue un ruido, como si algo explotase. Luego giré para comprobar lo que sucedía y me encontré con lo peor. Mi mejor amigo, casi hermano, estaba tirado en el piso, inmóvil, con sangre a su alrededor y sus ojos que se entrecerraban. Le habían disparado, a lo lejos, pero lo habían logrado. De inmediato me agaché para ponerme a su altura, tratando de no entrar en pánico porque así no conseguiría ayudarlo de ninguna forma.

—Zac, Zac ¿me escuchas?— él asintió. —Bien, trata de no dormirte ¿me oyes? No te duermas— pedí, casi rogando. Al mismo tiempo que sacaba el celular de mi bolsillo para llamar a emergencias. Lo peor que podía ocurrir era que perdiese la conciencia y se dejara ir. —Voy a llamar a una ambulancia pero no te duermas, ¿de acuerdo?— musite acelerado por el intenso momento.

La llamada me bastó un par de segundos. Marqué el número, le indiqué donde estábamos y no quedó más que esperar. Mientras tanto seguí arrodillado a su lado y acomodé su cabeza sobre mis piernas, buscando mantenerlo despierto de cualquier forma. Lo moví con sumo cuidado, sin embargo el emitió un fuerte quejido.

—Vamos Zac, aguanta a que lleguen, sé que puedes hacerlo— intenté animarlo un poco. El parpadeo era continuo y supe que estaba luchando a más no poder para no perder la conciencia.

—Busca… a… a Lenna— murmuró de la nada y con dificultad. —Por… Por favor no dejes… de…— su respiración se entrecortó impidiéndole continuar con la frase.

—Shh, no hables Zac, no hables— lo callé, porque cualquier esfuerzo podía perjudicarlo. —Te prometo que a Lenna la voy a encontrar, no voy a parar hasta encontrarla— prometí. Él pareció quedarse tranquilo al oírme decirlo con tanta seguridad.

Zachary perdió la conciencia en cuanto lo cargaron en la camilla, para luego subirlo a la ambulancia. Los médicos actuaban con rapidez y se miraban de una forma severa. Entendí que la herida de Zac era grave y ¿para qué mentir? Sentí miedo, mucho miedo. Por un momento quedé desorientado. ¿Cómo seguiría todo con Zac herido? Me desesperé, pero como siempre me obligué a controlarme. Subí al auto y lo conduje siguiendo el trayecto de la ambulancia.

***

Dos horas.

Dos horas estuve fuera del quirófano esperando a que alguien se dignara a decirme algo. Me puse de pie cuando observé salir a uno de los doctores acercarse hacia donde yo estaba.



queenev

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En el texto hay: accion, amor

Editado: 04.04.2018

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