My wonderwall.

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Capítulo 48.

Narra Sam.

Fruncí al ceño, al observar dos móviles policiales estacionados justo frente al hospital. Además, podía oír una alarma también, varias personas me dijeron que pertenecía a la alerta de incendios. No entendía nada, nada en absoluto. Había dejado el hospital un par de horas y al regresar me encontré con algo que se parecía a un caos. No quería hacerle caso a mi mal presentimiento, solo deseaba entrar y encontrar a Lenna en su habitación descansando. Acababa de estabilizar la relación con mi papá, pero la situación que tenía en frente ahogaba esa pequeña alegría. Entré al hospital como pude. Al principio intentaron prohibirme el ingreso, pero terminé de convencerlos diciendo desesperado que tenía familiares allí dentro. Disparé como un rayo. A lo lejos contemplé un tumulto de policías al fondo de un pasillo y empecé a dirigirme hacia ellos a paso veloz. Quería correr, ir volando porque presentía que ocurría algo malo, pero mantuve la calma, solo para que a nadie se le ocurriera echarme del lugar. Iba realmente distraído, acercándome cada vez más a los uniformados  y no me percaté de nadie más a mí alrededor, ni si quera de la persona que bajaba de la escalera. Fue como una repentina aparición que no me veía venir.

—Maldición, disculpa— murmuré, decidido a seguir mi camino pero algo me detuvo. Un detalle. La rápida mirada que le eché a la persona. Mis ojos regresaron a él al instante. ¿Estaba soñando? Demonios, todo era tan confuso. — ¿Zac?— pregunté como un idiota. Lo miré otra vez, seguía sin creerlo. — ¡Zac!— exclamé al confirmar que se trataba de mi amigo, despierto, caminando. — ¿Qué demonios haces?— esperaba una explicación de su parte.

—Como lo ves, estoy bien.

—Aún no lo creo. ¿Lenna está contigo?— pregunté. De verdad sentía un tremendo nudo en mi garganta, tenía miles de cosas que decir pero no encontraba por dónde empezar. No era la primera vez que me ocurría algo así, pero si era la primera vez que era algo tan fuerte.

—No. La estoy buscando. Estuvo conmigo, bajo a buscar un médico pero no volvió y me preocupé. No tengo permitido salir de la cama, pero encontré ropa en el cuarto y no pude evitarlo— contó. Asentí, comprendiendo la historia. ¿Por qué Lenna tenía que desaparecer otra vez?

—Yo acabo de llegar. La dejé contigo unas horas, tenía una urgencia de hablar con mi padre y no… no puedo creer que ahora no esté— pronuncié, la desesperación iba aumentando, lentamente, pero crecía.

— ¡SI FUERZAN LA PUERTA VOY A DISPARAR, Y LO VOY A MATAR!— una voz desgarradora nos interrumpió. Un grito, un sonido que nos erizó la piel. No solo fueron las palabras, sino también reconocimos que aquello provenía de Lenna.

El mundo sin dudas se nos paralizó a ambos.

Zac se retorció por un dolor en su pecho y de inmediato traté de ayudarlo.

—Diablos, quédate aquí ¿de acuerdo? Yo iré a ver, pero no te alteres porque te hará mal, Zac. Hablo en serio— dije intentando hacerlo entrar en razón en apenas unos segundos. Zachary es la persona que siempre quiere llevar el control de todo, pero esta vez no podía hacerlo, aún seguía débil por el accidente, demasiado reciente.

—No dejes que nade le pase a mi hermana, por dios— consiguió modular, asentí y salí corriendo, para abrirme paso entre los policías. Por lo que oí mientras intentaba avanzar, entendí que una chica estaba amenazando a un hombre reconocido y que estaba decidida a asesinarlo. ¿Lenna lastimar a alguien? Ella jamás dañaría a una mosca. Los policías desde afuera buscaban hacerla entrar en razón, pero estos no lograban nada. Al mismo tiempo que escuchaba las habladurías, iba entendiendo más y más lo que estaba sucediendo. Me quedó claro que Lenna y Víctor estaban atrapados en el mismo cuarto. Eché un vistazo cercano hacia la puerta y noté humo colarse por los huecos. Y entonces comprendí porque también entre tanto uniforme azul se destacaban rojos, eran bomberos.

Como siempre, busqué primero hacer un lado mis impulsos. Sin pensar habría corrido a tirar la puerta como sea, pero sabía que tal vez eso traería consecuencias. No se me ocurrió idea mejor que llamar a mi papá, después de todo era la única persona que tenía el poder de ayudarme. Fue un llamado rápido, expliqué la situación con rapidez y me aseguró que se presentaría con ayuda de confianza. Guardé mi celular y de nuevo traté de avanzar.

—Déjenme, pasar, por favor— pedí, mientras intentaba acercarme a la puerta de la que todos estaban pendientes.



queenev

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En el texto hay: accion, amor

Editado: 04.04.2018

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