My wonderwall.

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 49.

Narra Sam

— ¿No lo maté, verdad?— preguntó Lenna, quién caminaba a mi lado amarrada a mi cintura. Su pierna aún seguía en proceso de recuperación y le costaba movilizarse. Estaba un poco más calmada, ya no temblaba y había dejado de llorar. Aunque parecía no ser consiente aún de lo que estaba ocurriendo. En ese momento yo solo me preocupaba por alejarla de la multitud de gente, policías y bomberos, más algún que otro metido que se acercaba a curiosear. Sin embargo ella seguía preocupada por el estado de Víctor. Para mí iba más allá en si lo había herido o no, Lenna consiguió atraparlo, algo que no es nada sencillo, pero ella no podía ver lo positivo de aquello, no lograba comprender la dimensión de lo que acababa de lograr.

—No, mi amor. Solo te defendiste y no hay nada malo en eso— respondí, esperando que pudiera comprender, porque maldita sea, era todo tan difícil, tan complicado. Ya podía percibir que aunque las cosas muy de a poco mejoraban, a Lenna le costaría superar cada situación.

Mientras caminábamos, buscaba con la vista a Zac, que debía de estar por algún sitio esperándonos. Lenna de pronto se había callado, estaba seguro que seguía pensando en Víctor.

— ¡Sam, hijo!— oí que mi padre me llamaba y entonces desvié mi vista para encontrarme con él, que marchaba con prisa hacia nosotros.

—Papá, ¿está todo bien?— sí, tenía millones de preguntas para hacerle, pero prefería esperar un momento a solas, Lenna ya tenía demasiado en su cabeza para seguir oyendo más.

—Sí, chicos. Antes que nada quiero decirles que ya se pueden quedar tranquilos, Víctor está en las manos del equipo correcto— ambos nos quedamos perplejos ante tal noticia. Ninguno de los dos podía creerlo, mi novia mucho menos porque aún no tenía idea sobre mi reconciliación con mi padre.

—Ha… ¿Hablas en serio? ¿Y tienen… o… no sé, necesitan pruebas?— Lenna habló antes de que yo pudiera omitir palabra alguna.

—Muy pronto van a ponerse en contacto con ustedes y con tu hermano para que puedan dar su testimonio. ¿De acuerdo? Mientras tanto van a trabajar en las pruebas que yo tengo para presentar— hablaba con tanta seriedad y compromiso, que por primera vez me sentí orgulloso de él. Al fin lo veía hacer lo correcto, estaba haciendo algo por mí y diablos, seguía siendo increíble.

— ¿Tienes pruebas?— pregunté. Jack bajó la vista, tragó grueso y luego, volvió a mirarme.

—Yo estuve involucrado con él un largo tiempo. Sé… sé muchas cosas. Voy a entregarme— reveló sin más y mi semblante cambió de repente.

— ¿Qué?

—Si Sam, voy a entregarme. Pero ya sabes cómo es, si colaboro con la causa van a reducir mi pena.

—Pero papá no…

—Ya está, es una decisión tomada. Estoy tratando de cambiar y tengo que empezar por eso— aunque había deseado miles de veces ver a mi padre sufrir, siempre supe que en el fondo, yo no quería eso. Él y mi abuelo eran los únicos familiares de sangre que me quedaban. Lo escuchaba hablar, tan convencido de lo que decía, continuaba creyendo que estaba soñando. —Sam, me abriste los ojos. Sé que fui un pésimo padre, no es nada fácil admitirlo, en verdad. Pero estoy muy orgulloso de ti, eres una gran persona— murmuró, dando una palmada en mi hombro. Lo miré, buscando algo más, pero solo recibí una sonrisa de aprobación y entonces, se marchó. Las palabras me ahogaban, sin embargo no conseguí deshacerme de ellas. Todo quedó en medio de la garganta, justo como un nudo allí, molesto.

Lenna me abrazó por la cintura con más fuerzas, ella sabía que su cariño era justo lo que yo necesitaba en ese instante. Tragué mi angustia y besé su frente, no era tiempo para mis debilidades.

—Aún puedes correr y convencerlo de que no lo haga— mencionó, como si fuera una buena idea. Sabía que ella lo hacía con buena intención, pero aunque doliera, mi papá debía entregarse y pagar por lo que hizo.

—Tiene que hacerlo.

—Pero si a ti no te hace bien, no es necesario.

—Sí, si lo es. Las cosas están mejorando y eso es lo que importa. Ahora, tenemos que buscar a Zac. No te das una idea de lo desesperado que estaba— cambié rápido de tema, seguir con lo de mi padre era inútil.

—Debe estar como loco— dejó escapar una sonrisa. —Ya imaginó cuando me vea, él si querrá matarme— se animó a bromear y eso sí que era un buen signo.



queenev

#1035 en Novela romántica
#69 en Detective
#39 en Novela negra

En el texto hay: accion, amor

Editado: 04.04.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar