Mystic Valley

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Capítulo 11 | Consecuencias

Pasaron varios días y la nueva semana estaba a punto de comenzar, desde ese día no había ido a ninguna clase y me había quedado con Routh y Tenten en mi habitación, ambos intentaban animarme con sus juegos pero no lograban levantarme el ánimo. Salía en alguna comida, pero lo que comía era poco y rápidamente regresaba a mi habitación para que nadie pudiese hablar conmigo o preguntarme como estaba. Había logrado hacer creer a la enfermera del colegio que estaba enferma del estómago, de hecho había logrado un informe para faltar a clase durante una semana. Edwin y Lórien habían intentado verme unas cuantas veces, pero no consiguieron absolutamente nada. Solo dejaba entrar a la chica que me traía los deberes y ya. 

Routh comenzaba a preocuparse porque me veía sin ánimos de hacer nada, y no podía culparla, no los tenía.

La semana de enfermedad había pasado ya y regresé a mi vida estudiantil sin ningún ánimo. Por los pasillos me encontré a Edwin, quien me dedicó una amplia sonrisa.

-¿Qué tal de tu descanso de una semana? ¿Estás mejor? -Me preguntó amablemente mientras me pasaba uno de sus brazos por mis hombros. 

-Sí, algo, todavía siento... molestias en el estómago.

-Vaya... -Hizo una pausa- Te iba a decir para ir mañana después de clases al pueblo y dar una vuelta. Llevo aquí un año y todavía ni lo he visto. -Me miró- Viendo que sigues algo enferma mejor no ir.

-Hm... no me vendría mal... necesito algo de aire fresco.

-¡Guay! ¡Perfecto! Entonces mañana paso a buscarte después de comer por tu habitación. -Dijo completamente ilusionado. 

-Vale. Hasta mañana. -Me despedí de Erwin mientras corría de camino a su aula. 

Realmente tenía ganas de salir y despejarme un poco. No sabía porque me había afectado tanto ver a Krilian con una desconocida, tal vez sería porque sentía que eso era una especie de rechazo hacia mi persona. Tal vez venga por el rechazo que sentí de familiares míos hacia mi en el pasado. Es algo que debía dejar de lado. 

El día pasó rápido y me dirigía hacia la biblioteca para ponerme al día con los ejercicios un poco atrasados que tenía. La verdad es que extrañaba en ese momento que Routh caminara por encima de mis libros mientras estudiaba, pero ahora se quedaba en mi habitación cuidando de Tenten.

La biblioteca era una habitación bastante grande llena de estanterías enormes con todo tipo de libros. No había ninguna restricción para coger un libro. En un rincón había un espacio lleno de mesas y sillas para los estudiantes que querían estudiar o investigar los libros. Toda la biblioteca era de madera oscura y las lámparas eran doradas con tulipas verdes. 

-¿Qué haces? -Preguntó una voz masculina detrás mío.

Me giré y vi que Lórien me miraba sonriente.

-Ah, Lórien, eres tú. -Le dediqué una sonrisa- Estaba intentando ponerme al día con los estudios después de una semana de baja.

-Te ofrecería mi ayuda... pero creo que no tenemos los mismos deberes. -Se rió un poco cortado ante la situación- A cambio me siento contigo y puedes preguntarme todo lo que quieras.

-Dudo que te pregunte algo, pero vale.

Lórien se sentó a mi lado y ambos comenzamos a estudiar lo que teníamos. Cuando estaba apunto de terminar de ponerme al día, el director entró en la biblioteca.

-Lórien, Alaia. Venid conmigo. -Dijo con tono firme.

Ambos nos miramos dudosos pensando en si habíamos hecho algo mal. Recogimos nuestras cosas y fuimos tras el director temerosos de lo que podía ocurrir. ¿Habría descubierto que mi dolor de estómago era falso? Pero eso no explicaba en que involucabra a Lórien. 

Acabamos en su despacho y al entrar vimos a Edwin, completamente nervioso, supongo que pensaría igual que nosotros, también estaba Krilian con cara de pocos amigos, al verme alzó una ceja y sonrió de medio lado. El director entró detrás nuestro y se dirigió de forma intimidante a su escritorio.

-Vaya, vaya... -Comenzó Krilian- La enferma por fin aparece.

-Cállate. -Dijo de forma tajante el director lo que provocó que todos le mirásemos sorprendidos. Incluido Krilian, se le había quitado la sonrisa de la cara. De verdad que nunca le había visto así, con lo agradable que parece la gran mayoría de veces- ¿Por qué estáis aquí? -Preguntó dejándonos a los cuatro confundidos. 

-¿Se te ha ido la pinza? Tú sabrás para qué nos has traído aquí. -Respondió Krilian.

-¡Por qué demonios sois Guardianes! -Gritó mientras daba un fuerte golpe en la mesa.

Todos nos quedamos cohibidos, incluido Krilian, ninguno sabíamos qué hacer. La cuestión es... ¿Qué habíamos hecho para llegar a esa situación?

-Estamos aquí para que la buena convivencia entre humanos y magos y las reglas se cumplan, ¿no? -Respondió Edwin dudoso r intimidado.

Realmente el director enfadado podía inducir el miedo e intimidar a cualquier persona. 

-Bien, muy bie Edwin. -El director suavizó la cara- Ahora me podéis decir... ¡¿Por qué uno de vosotros no las ha cumplido?!

Todos nos quedamos asustados, ¿quién no habría cumplido las normas? ¿Podría haber sido yo? ¿Me podía haber pillado mintiendo sobre mi dolor de tripa?

-No entendemos a que se refiere... Creo que ninguno de nosotros hemos incumplido las normas. -Respondió Lórien.

-Bien, os ayudaré... -Dijo con voz suave y luego miró a Krilian. Si las miradas matasen la mirada del director mataría ahora mismo a Krilian- ¿Qué le ocurrió a Krilian la semana pasada? -Se hizo el silencio en la estancia. Miré a Krilian quien estaba pálido- ¿Nadie me va a contestar?

-Estaba enfermo. -Respondí yo.

-¿Vas a mentirme, Alaia? -Me preguntó el director lanzándole una mirada inquisitoria.

-No... Yo...

-Krilian, ¿qué te pasó la semana pasada? -Le preguntó directamente apretando los dientes. 

-Estuve enfermo. -Dijo Krilian en tono neutro. 

-¿No estuviste pasándotelo genial en tu habitación? 



Esti

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En el texto hay: magia, seres mágicos, romance y traición.

Editado: 02.12.2019

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