Nada más queda

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Capítulo 6: Propiedad privada

Bianca... Bianca le dijo lo que sucedió a Victoria con respecto a su padre y a su abuelo. Descubrió que le mentí, que no sería capaz de ayudarle a encontrarlo. ¿Qué se supone que debía hacer? Queriendo ser el héroe, terminé siendo el villano. Se suponía que esto no tendría que pasar, Victoria seguro tenía mil cosas en mente, pero era una niña. Una niña que perdió a su madre, a su tía, a su padre y abuelo. Yo, quien se supone debía de estar protegiéndola, estaba sentado al lado de la pequeña a la cual le oculté descaradamente la muerte de su familia. Pensé en que la poca confianza que me tenía se acababa de ir por el caño. Encima antes de que me lo dijera, le había mentido de nuevo diciéndole que los encontraríamos, qué basura de persona fui.

Al momento de decirme que Bianca le contó todo, giré la cabeza y miré hacia el suelo, cerré los ojos y suspiré profundo, desesperanzado, estaba decepcionado de mí mismo. Enseguida tuve la idea de disculparme, no podía quedarme callado.

—Yo... Lo siento, lo siento mucho. Mi intención era protegerte, verte en el auto, sola, yo... Dios, no sé cómo pude ser capaz de hacerte esto.

—Está bien, no fue tu culpa —aseguró la pequeña.

—Sí, sí lo fue. Victoria yo–

—No fue tu culpa, Ethan —me interrumpió—. Ellos ahora están con mami.

—Sí, pero... Dios, se pudo haber evitado —exclamé mientras me llevé las manos a la cabeza

—¿Hubieras evitado que mi papi esté junto a mi mami? —cuestionó ella.

—¡No! Yo... yo no me refería a eso, yo... o sea–

—Pues, entonces hiciste lo correcto, Ethan —me interrumpió una vez más.

En ese instante, me quité las manos de mi cabeza y con el entrecejo fruncido, la volteé a ver en señal de confusión.

—Bianca me dijo que mi papá fue con mi mamá porque ése era su destino —declaró.

—¿Su destino? —pregunté desconcertado.

—Sip, por lo tanto si lo hubieras evitado, papá no estaría con mamá ahora mismo, ¿o sí? —exclamó.

La niña se levantó de la cama con una pequeña sonrisa en su rostro y se dirigió afuera, mientras yo la observaba sin comprender nada. No lograba entender lo que me acababa de decir, quedé perdido. ¿Qué le dijo Bianca a Victoria sobre su padre y su abuelo? No se enojó conmigo, se fue sonriendo, no terminaba de asimilar lo que sucedió. No pude quedarme así, por lo que pensé enseguida en hablar con Bianca sobre esto.

Me levanté y observé a Bianca. Al parecer estaba entretenida con el "chico nuevo". Se hicieron amigos rápidamente por lo que se veía. Los dos tenían una sonrisa de oreja a oreja mientras se miraban entre ellos, eso era algo chocante, pero en el buen sentido, Ian no parecía mal chico, pero dejé de reflexionar e interrumpí su momento.

Llamé a Bianca desde la habitación y detuve su charla, ella me miró y ahí le dije que necesitaba un momento con ella cuando terminara su discusión con Ian. Sin embargo, para mi sorpresa, ella se levantó del sofá y caminó hacia mí. Pensé que se quedaría hablando con Ian por un momento más, pero no fue así, respondió enseguida a mi petición.

Cuando llegó, se sentó a mi lado en una de las camas que teníamos en la casa rodante. Era hora de responder unas preguntas.

—Tengo algo importante que decirte. 

—Es algo sobre el budín, ¿cierto? —preguntó.

—¡No! El budín estaba muy bueno.

—Oh, qué alivio —soltó mientras se puso la mano en el pecho.

Le aclaré que era algo mucho más importante que eso. Al escuchar mis palabras, Bianca se preparó y cambió de postura a una más cómoda y a la vez más seria, ella intuyó que se venía algo grande.

—¿Qué le dijiste a Victoria? —pregunté cruzando mis brazos.

—¿Sobre qué? —cuestionó con una voz casi inocente, como si estuviera evitando algo.

—Sabes bien de lo que hablo, no te hagas la tonta.

—No te enojarás, ¿o sí?

Cuando Bianca me decía eso, generalmente terminaba enojado, aunque habían veces en las que le decía que no pero al final, me enojaba. Esta vez, le respondí que dependía de lo que le había dicho. Al responderle, ella tomó aire y exhaló profundamente antes de hablar.

—Le dije que su padre y su abuelo fueron a reunirse con su madre.

—¿Cuándo le dijiste eso? —le pregunté, aunque Victoria ya me lo había dicho.

—Cuando estábamos en la casa de su mamá, y fuiste a explorar el resto de la casa después de matar al monstruo —respondió nerviosa.

Le pregunté después por qué se lo había dicho, a lo que respondió que se dejó llevar por un momento en el que Victoria la abrazó, y la pequeña le dijo que tenía muchas ganas de ver a su padre. 



MikeIlV

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En el texto hay: accion, aventura, futuro postapocaltpico

Editado: 13.05.2018

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