Neferet.

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Capítulo 7.

—¿¡tienes idea de los problemas que causaste!? —gritaba mi madre con enojo y decepción.
—y tu, ¿tienes idea de todo lo que deje por estar aquí? Yo no quiero el poder mamá, ¡quiero una vida normal! —¿era tan difícil entender eso?

Mi madre suspiro con decepción mientras que caminaba en dirección a la silla frente a mi.

—no puedes escapar de esto Anne, entiendelo de una ves y resignate —murmuró entre dientes con desdén.
—eso ya lo veremos —la mire desafiente y ella se levantó de golpe para caminar a la salida.
—me as decepcionado —y por primera ves, escucho su voz llena de tristeza.

Observó mis manos y siento mi corazón estrujarse por las palabras de mi madre pero ella lo entendería, quizás algún día. Me levante y camine en dirección a la salida cuando Neferet aparece frente a mi, mi respiración se corta y me quedo helada observando sus ojos.

—te enseñaré tu nueva habitación, si necesitas algo Esmeralda se encargará de ello, puedes ir a mi habitación o mi oficina si necesitas hablar conmigo —se queda mirándome esperando mi respuesta pero solo puedo observar sus ojos color carmín y su boca roja que contrasta con su piel pálida. 
—¿puedo salir por la ciudad? —así podría distraerme un poco. 
—si, pero Esmeralda tendrá que acompañarte y solo una ves por semana —su voz suena severa.

Parece un hombre no mayor a 23 años, seguramente tiene muchos muchos años.

—¿cuando... Lo haras? —necesitaba saberlo para estar lista.

Quizás nunca lo estaría, ¿doleria? ¿Compartiría un don? ¿Sería tan rápida como el? Tenía muchas preguntas sobre ello. Pero no tenía la confianza de preguntarlo, Neferet siempre tiene su semblante tan frío y distante, que no sabría su reacción a todas esas preguntas.

—¿quieres que lo haga? —pregunta curioso. 
—¡no! —respondí sin pensar.

Neferet por primera ves parece divertido ante mi respuesta pero nuevamente vuelve a sus ojos inexpresivos.

—será a su tiempo, necesito que comprendas muchas cosas y te las diré mañana en la noche, tengo una junta y asuntos pendientes —hace un ademán sediendome el paso y así subir las escaleras.

Llegamos al segundo piso y caminamos por un largo pasillo, hasta llegar a una puerta diferente a las demás, tenía mi nombre escrito en ella.

—la hice especialmente para ti —dice sin mirarme.

Abre la puerta y veo una habitación bastante espaciosa, casi tanto como la de Neferet, la cama es color rojo lo cual me causa bastante gracia, en una esquina esta un escritorio color blanco y del otro lado esta un espacioso armario lleno de ropa bastante preciosa, el baño es color blanco con rojo y huele a jazmín.

—espero que sea de tu agrado —Neferet esta al lado de la puerta observandome con cuidado. 
—es preciosa, gracias —le dedico una sonrisa tímida y el asiente amablemente. 
—te veré mañana —y sin decir más sale de la habitación.

Observó la habitación una ves más y camino a la ventana para admirar el paisaje, fuera de la muralla se encuentra la ciudad, donde sirvientes y vampiros conviven, además de brujas... Etc.

Nuestro mundo es un secreto, que nunca debe ser descubierto, pues los humanos son bastantes problemáticos en ese aspecto.

—hola, soy Esmeralda —escucho la puerta tocar y yo solo soy capas de articular un "adelante"

Aparece una chica bastante joven como de mi edad, con comida en sus manos y una cálida sonrisa.

—te traje la cena, el señor Neferet me dijo que posiblemente quisieras cenar en tu habitación —dejo la cena en mi escritorio. 
—muchas gracias, soy Anne Brown —la saludo con torpeza y ella me observa con curiosidad.

Esmeralda tiene ojos color naranja, parecido al rojo, no parece un vampiro.

—¿no eres un vampiro? —me sonrojo al terminar la frase pues no la conozco bien pero la curiosidad me a ganado.

Esmeralda ríe por mi pregunta y niega.

—no, soy una bruja e sido sirvienta de la familia Vintag por 450 años, y no sirvienta de sangre más bien de mucama —me observa con una sonrisa como si fuéramos amigas.

Es alta, pero no demasiado, su cabello es castaño perfectamente ondulado, su piel es bronceada y lisa.

—la cena sabe delicioso —son pan cakes con fresa, y saben delicioso. 
—el señor Vintag dijo que es tu cena favorita —sus palabras me dejaron sorprendida. 
—¿como el puede saberlo? —pregunte confusa. 
—el señor Neferet conoce todo sobre ti —dice un voz neutral pero veo sonrisa en sus ojos.

Como si estuviera emocionada por algo.

—¿como que conoce todo sobre mi? —eso era imposible. 
—por tu familia —parecía indecisa, estaba mintiendo.

Sus palabras me dejaron con muchas más dudas de las que ya tenía, ¿como sabía tantas cosas sobre mi? ¿Y porque?

 



Stefani C.

Editado: 11.05.2019

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