New Power Car

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1- El Sucesor

El tiempo transcurrió en la ciudad de Power Car, desde que se fundó esa mañana de marzo, hace veintidós años, entonces no lo sabían, pero iban a surgir más de diez enfrentamientos registrados y entre estas... guerras. La última fue sin dudas la que casi extermina a la raza humana y a los mismos powercars.

Gonzalo Ferrero, es un joven de dieciséis años, pasea por la futurística ciudad, rodeando rascacielos, entrando y saliendo de las "aerocalles" sin problemas. En el computador de la nave, el joven de cabello castaño oscuro y ojos cafés claros, observa el mensaje de audio de su padre, al tocar la pantalla dice.
_Gonzalo, hijo, acordate que tenés que ir a La Tierra, te anote en esa escuela porque todavía confío, en que lo que enseñan es más completo que acá... dale que se te hace tarde.
Presiona el botón para responder y lo hace mientras sale de la ciudad.
_Si pá, en quince minutos estoy allá, justo tengo mis útiles en la mochila.
La nave color negra con franjas blancas, en sus costados y en el techo, despega a toda velocidad, llegado a una gran distancia en el mar, se lanza en picada hasta sumergirse. Los propulsores cambian a turbinas de agua, las cuales llevan la nave con más facilidad hacia el portal redondo y celeste luminoso, que separa ese mundo de la Tierra.
Emerge por el otro extremo, las temperaturas del computador re ajustan la ubicación a "Mar Del Plata", despega hacia la ciudad, el monitor indica treinta y tres grados centígrados.
_Uy, hace bastante calor -se ríe.
Se saca la campera negra y se queda con su remera negra con blanco, pantalón de jogging azul oscuro con bolsillos por todas partes y finalmente se pone la mochila, mientras la nave continúa en piloto automático. El monitor marca la fecha, "12 de marzo de 2029" y son casi las 7:15hs.

El auto aterriza en la terraza de la escuela, el chico baja un tanto apurado, al cerrar la puerta, el alarma se auto activa, sin perder más tiempo, corre hacia las escaleras. Siendo las 7:20, entra al aula y se reúne con todos sus amigos, la mitad de ellos conocidos powercars.
Detrás de él, se acerca alguien de forma amenazante, Gonzalo, lo nota y al voltear saluda con alegría, al joven de estatura media, cabello castaño, remera roja y pantalón negro.
_¡Axel!
_Hey, ¡primo! ¡¿Qué contás?!
_Que no cuento, tuve una "alta" semana en Power Car.
_Ni lo digas, están todos re locos por la carrera de los mil millones.
_Me entere el otro día y me anote al toque.
_¡Buenísimo!, no sabes lo que me paso cuando fui a anotarme, llegue al estacionamiento y...

Gonzalo lleva su mirada hacia la puerta que da al pasillo, lo que le cuenta Axel lo deja de escuchar, se distrae al ver una joven que le parece muy linda, se queda mirando un momento su cabello largo por la mitad de la espalda, de color negro. Sus ojos cafés claros, distraídos mirando a sus compañeros. 
Axel intenta hacerlo reaccionar balanceando su mano frente a sus ojos.
_¿Que pasa Gonza...? -mira hacia atrás y le dice- parece como si no la hubieras visto nunca.
La chica se acerca sonriente a Gonzalo y al verlo con una mirada media perdida le dice.
_¡Gonzalo! ¿Qué pasa?
El joven reacciona rápido y sonriendo le dice.
_No, nada Milagros, nada -se ríe.
_Entonces... ¿nos sentamos? tenemos que adelantar esa tarea que dejamos pendiente.
_¡Uh sí! ¡Cierto! -responde.
Se sientan a adelantar en lo que tarda el profesor en llegar al aula, mientras buscan la tarea, Gonzalo le pregunta.
_¿Cómo están Miguel y Melisa?
_Bueno, antes de venir a la escuela, me dijeron que se iban a Italia a conocer... que a la noche recién vuelven a Power Car, ¿tus papas?
_Ya los conoces, mi papa compite en cada torneo, mientras más desafiante mejor. Mi mama, se junta con sus amigas y en sus ratos libres práctica sus poderes.
_¡Mira quién viene! -dice Axel, con tono sonriente.
Entra trotando una chica de catorce años, de cabello rubio corto por las orejas, ojos verdosos y algo inquieta.
_¡Hola chicos! -dice con emoción-
_¿Cómo estas Lili? -dice Axel, sonriendo.
_Me vine en un micro larga distancia, el chofer estaba de buen humor y me acerco lo más que pudo, mi auto está en el taller para chequeo -se ríe- corrí como loca.
_Bueno Gonza, nos vemos en el recreo, nos vamos al aula -dice Axel.
_¡Vamos fénix! -dice Liliana, tirando de su brazo- ¡ya vino el profe! ¡Vamos!
_Nos vemos -saluda Gonzalo, más concentrado en hacer la tarea, junto a Milagros.

Se hacen las doce del mediodía, salen del colegio en sus naves, cada uno en la suya, a excepción de Liliana, que viaja de acompañante en la nave de Axel, "Petrol Fénix". Mientras sobrevuelan la ciudad rumbo al portal, continúan hablando por intercomunicador.
_¡Hey! ¡Gonza! -dice Axel- Un día de estos voy a visitar al tío Gustavo y a la tía Karen ¿dale?
_Si, si, podes ir mañana, hoy están ocupados, se sumaron a la carrera de los mil millones.

Al día siguiente, la estrella Firewar se asoma a lo lejos, entre las montañas del este, más allá del mar Oxitron. Los pájaros, un poco más grandes que los de la Tierra y con dos colas, cantan tal cual lo hacen allá. Gonzalo se levanta de su cama sommier, en una habitación de al menos cinco por cinco metros, paredes celestes y un ventanal enorme. Las cortinas se abren solas y dejan pasar la luz, el joven se mete en el baño, lo suficientemente espacioso para poder higienizarse a gusto.
Una vez en la sala de diez por diez, se sienta en el sofá con su café, la tele que se encuentra en la pared, lee su movimiento en un pequeño sensor y se enciende. No termina de acomodarse que el tablero digital que se encuentra en la puerta, hace sonar el timbre.
_Si, pasa.
La puerta corrediza se abre y deja pasar a Gustavo.
_¡Papa! -se levanta a saludarlo.
_Hijo, vine para que vayamos a la carrera -se ríe.
_Si, igual tenemos tiempo, es esta tarde, pero mira -se muestra- ya estoy listo, chaleco negro, remera blanca y pantalón negro.
_Excelente -dice Gustavo, sonriendo.



Gastón Medina

Editado: 18.08.2019

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