¡Ángel enséñame a volar!

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Prólogo


20 de septiembre 2012

Tengo frio, me abrazo a mi misma y pongo mis pies cerca de mi pecho, duele, duele mucho, no quiero esto, quiero dormir y no despertar, solo quiero verla, solo quiero verlos, aunque sea solo una vez más, tengo miedo, tengo miedo de no volver a verlos. Abro los ojos y miro hacia el cielo oscuro donde se pueden apreciar las estrellas, tengo miedo, tengo miedo de que cuando deje este mundo no vaya hacia ellos. Las lágrimas recorren mis mejillas, quiero gritar pero nada sale de mi boca.

Mi garganta duele, pero no tanto como mi corazón.

Tengo hambre, mi estomago duele y grita por algo de comer, pero no tengo fuerzas de levantarme del frio suelo, me pregunto si algún día dejara de doler, si este vacío en mi pecho desaparecerá, si este frio algún día acabara, y si esta oscuridad me abandonara, son esas las cosas que temo que me acompañen hasta más allá de mi muerte.

No sé cuánto tiempo duro en esa posición, pero mi estomago gruñe y ya me duele demasiado, me levanto con mucho esfuerzo y me agarro de las paredes para no caer.

Tengo sed, quiero agua, quiero comida, quiero vivir, quiero morir.

Son los pensamientos que surgen a mi mente mientras mi visión se hace borrosa y caigo sobre mis rodillas, tomo una respiración profunda y lo intento de nuevo. Camino hacia el lugar que sé que puedo encontrar comida.

Llego a la plaza donde se observan los puestos de comida y restaurantes, pero esta vez no tengo fuerza para intentar robar algo.

Me desplomo sobre mis pies y espero, espero que mi hambre se apacigüe al menos con el olor, no sé cuánto tiempo paso ahí, solo mirando la comida, que solo salgo del trance cuando alguien se interpone en mi campo de visión y salto hacia atrás debido a la impresión.

No quiero que me golpeen, solo estaba mirando, solo tengo hambre. Quiero explicarlo pero como siempre palabras no salen de mi boca y solo miro los zapatos del hombre esperando el golpe inevitable.

-¿tienes hambre?- me sorprendo por el tono tan amable y suave que se dirige a mí.

Levanto la vista, y me sorprendo a ver los ojos azules más hermosos y más brillantes que he visto en mi vida, y esos ojos viene acompañado con un cabello rubio y una piel bronceada, en definitiva parece un ángel, de esos de los que mamá me contaba, salgo del trance cuando veo que se acerca más a mí, instintivamente hecho hacia atrás.

No quiero que me toque.

Quiero que me toque.

-Tranquila – me enseña sus palmas- no te hare daño- me muestra la sonrisa más perfecta que he visto- solo te vi allí tan hambrienta y quise traerte un poco de comida- recoge una funda que estaba a sus pies y la acerca a mí, pero sin tocarme.

Quiero preguntarle por qué hace esto, pero nada sale de mí.

-espero que lo disfrutes – y se dobla sobre sus pasos y se aleja.

No te vayas.

No me dejes sola.

Tengo miedo.

***************

Me encamino hacia lo que ahora es mi hogar, mi hambre esta calmada pero el vacio no desaparece, pienso en ese Ángel que me ayudo hoy, y lo bueno que fue conmigo, al menos tendré un recuerdo lindo que llevarme al otro mundo.

Sonrió un poco, me hubiera gustado saber su nombre.

Sigo pensando en él, cuando de repente unas manos se posan sobre mi boca y mi cabello es agarrado fuertemente, entro en pánico y trato de liberarme pero ejerce más presión en mi cabello y puedo sentir como algunos mechones son desprendidos de mi cuero cabelludo, mis ojos pican. Duele.

-Ya te encontré perra- un mal aliento entra por mi nariz – ahora pagaras por todo lo que me has robado, maldita- mi cuerpo se estremece del miedo y puedo sentir que se ha dado cuenta por la risa que sale de él- a ver, a ver, ¿cómo te cobrare todo lo que me has robado, mudita? Dinero no tienes, y muerta no me servirías de nada- siento como la mano que tomaba mi cabello acaricia mi cuerpo, siento como el pánico comienza a crecer dentro de mí.

- umm, no estás nada mal, solo apestas un poco pero nada que no pueda soportar- me remuevo- tranquila, lo disfrutaras, al menos yo lo haré.- se carcajea y mi sangre se hiela.

No por favor, eso no, todo menos eso, presa del pánico comienzo a retorcerme tratando de liberarme, cuando soy tirada sobre mi espalda a el suelo y un cuerpo gigante se posiciona sobre mí, cortándome la respiración, y sus manos comienzan a manosearme, y luego sus labios están besando mi cuello, grito y lloró por dentro, sus labios hacen un camino hacia los míos y lo muerdo fuerte, provocando un corte.

-perra- un golpe me sorprende en mi mejilla dejándome por unos segundos aturdida, siento como sus manos se meten por debajo de mi falda , tratando de quitar mi ropa interior. No, no puedo permitirlo.

Cuando se aleja y con sus manos tratando de bajar mis bragas, golpeo con mi pierna su entrepierna- maldita- sisea de dolor agarrando sus partes bajas, y yo me levanto pero cuando voy a correr una mano toma mi pie haciendo que caiga de golpe al suelo y sienta sangre en mi boca- no iras a ninguna parte- sus ojos me miran desquiciados, con mi otra pierna golpeo fuertemente su cara, logrando que al momento me suelte, y me hecho a correr.

Huyo lo más fuerte que puedo, no sé dónde voy, pero no lo puedo permitir, no puedo dejar que él llegue a mí- te juro que cuando te atrape te ira muy mal, esta me la pagas- mis pies se mueven tan rápido y mi visión es borrosa debido a las lagrimas, corro tanto que no me percato cuando salgo a la carretera sin darme cuenta si el semáforo estaba en rojo, cuando suena una bocina y una fuerte luz se atraviesan a mi derecha, y todo se apaga.



Zaily29

Editado: 09.08.2019

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