Ni 1millón de Estrellas

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Capítulo 4

- ¿¡Que hizo qué!? - gritó mi amiga

- Lo que escuchas Mery, menudo personaje con el que me he tenido que encontrar.

- Pero tía....¡Estás estudiando en la UWK y conoces al hijo del presidente! ¡El hijo del presidente!

- He rechazado mi beca....aunque estoy empezando a pensar que en la vida han dado una a los "no pudientes", y que lo acaban de hacer por primera vez solo para arreglar lo sucedido.

- ¿Y? Ya que te la han dado, sea por lo que sea, acéptala.

- No puedo hacer eso.

- Tu orgullo no te lo permite, ¿no?

Yo suspiré.

- No puedes denegarla, ¿acaso sabes cuantas personas desean entrar en esa universidad? Eres muy afortunada.

- ¿Afortunada? Ese lugar solo me ha dado dolor de cabeza.

- Solo ignóralos.

- ¿Por qué insistes tanto? Deberías entender como me siento.

- Tu deberías de entender como nos sentimos todas las personas que deseamos entrar en esa universidad.

- ¿Estás enfadada? - realmente sabía que lo estaba, pero aquella pregunta salió de mi boca.

- ¡Claro que no! - dijo mientras se levantaba de golpe.

- Menos mal.... - susurré, ella empezó a recoger su mochila - ¿te vas?

- Si - dijo cortante - Adiós.

 

Y sin más, se fue dejándome sola en aquel banco de nuestra universidad.

 

¿Enserio se va a enfadar porque deniegue el entrar a la UWK?

 

Suspiré.

 

Me levanté, me subí a mi bicicleta y fui camino a casa.

 

Total, me iban a regañar igual.

 

 

 

 

- ¡Vas a volver a la universidad! - dijo mi madre enfadada.

- No, aquello solo está lleno de malcriados.

- Y tu te estás portando de forma muy madura, ¿no?

- ¡Mamá! 

- Hija....esta podría ser la oportunidad de sacarnos de esta pobreza, serias el futuro de la familia, ¿de verdad me estás diciendo que no quieres ir? - suspiró, creo que hacer eso viene en la sangre - Está bien, ya eres grande, no voy a decirte que hacer y que no hacer, es tu decisión. 

Y se fue.

Se fue dejándome sin saber que decir.

Al parecer todo el mundo a mi alrededor quería que fuera a aquel lugar.

Y eso tendría que hacer.

Para colmo, mi chaqueta se la lancé al estúpido Zapajo.

A ver que hacia mañana para recuperarla....

 

Me puse a hacer las tareas de la casa: fregar, limpiar, colocar la ropa....entre otros.

Y fue así, que sin darme cuenta, oscureció. La noche se acercó y el sueño me envolvió.

- Lynn, ¿mañana irás a esa universidad de pijos? - dijo mi hermana tumbada en mi cama.

- Si.. - respondí en un suspiro.

- Pero, ¿y tu uniforme? - esa niña tenía ojos para lo que quería.

- Encima de la silla del escritorio.

- No veo tu chaqueta - habló con tono de burla.

Yo rodé los ojos.

- M....mañana me la darán.

- Lynn, no soy tonta, vi como ayer la llevabas puesta cuando me desperté.

- ¡Esta bien! Pero no le digas nada a mama - ella se giró hacia mi poniendo la cabeza entre sus manos y prestando su máxima atención - hoy se la lancé a un chico pijo y malcriado que me hizo enfadar.

Ella estalló en carcajadas.

- Lo peor es que le dije que no volvería....para colmo, tengo que ir a pedirle mi chaqueta....

Christin reía tanto que las lágrimas empezaron a acumularse en sus ojos.

- Ay no....para - volvió a reír limpiándose los ojos - ¡No puedo! Aaaa JAJAJAJAJA

- Tonta - dije lanzándole la almohada.

- ¿Que harás? 

- No lo sé - me tiré a su lado en la cama - ¡Aaaah! ¡¿Como la conseguiré!? - grité mientras pataleaba y revolvía mi pelo.

- Solo pídesela.

- Ni siquiera se si lo encontraré.

- Con la suerte que tienes, lo verás en la puerta - respondió burlándose de mi con mas carcajadas.

- Seguro - dije aceptando la derrota - Anda, vete, necesito descansar.

- Y pensar como recuperarás tu chaqueta - seguía con la rosa.

- ¡Fuera! - dije aguantando las ganas de reir.

Esa tonta al final me iba a contagiar la risa.

- ¡Buenas noches Lynn!

- Buenas noches enana.

- ¡Soy más alta que tu! - rió y se fue corriendo.

Genética alterada, seguro era eso. O eso quería pensar yo.

 

Pronto me fui a dormir, preparándome para perder la poca dignidad y orgullo que me quedaba al tener que ir a pedirle mi ropa al Zapajo.

Mis ojos se cerraban poco a poco mientras iba adentrándome en un tranquilizador y bonito sueño.

Hasta que la alarma sonó.

Mi mano la apagó.

- Solo cinco minutitos mas....

Nunca hay que confiar en cerrar los ojos por "cinco minutos".

 

Oh mierda, ya iba tarde.

Primer día, me voy.

Segundo día, y no llego a tiempo.



Marisabel

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En el texto hay: adolescentes, amor, drama

Editado: 18.11.2019

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