Ni 1millón de Estrellas

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Capítulo 23

- H....hola - dije rapidamente para darme la vuelta y huir.

- ¡Alina! - escuché a la voz de Nick llamarme, pero pasé de ella.

Mi cabeza estaba pensando en una unica cosa: salir de allí.
Cogí mi mochila de la clase y a toda prisa fuí a por mi bicicleta.
No sabia hacia donde iba a ir, simplemente corrí con la bicicleta a la nada.
Los arboles pasaban por mi lado quedandose atrás. 
Perdí la nocion del tiempo, no se cuantos minutos o incluso horas pasaron desde que huí de la universidad.
Llegué hasta una colina llena de arboles y allí dejé caer la bicicleta al suelo, me senté y me agarré de la cabeza.

- No puede ser, no puede ser....- empecé a hablar conmigo misma - es una broma, no era el, ¿verdad?

Comencé a llorar y llorar, todo volvia a mi mente, cada recuerdo, cada dolor....todo. 
Fueron horas las que estuve allí, la noche estaba llegando y la hora de mi trabajo tambien.
Me limpié la cara con la ropa, subí en la bicicleta y caminé hacia mi casa para cambiarme antes de trabajar.

Solo había un problema....

No sabía volver.
Perfecto.

Me bajé de la bici y fui andando con ella a mi lado.
Ni siquiera tenia con que comunicarme con nadie.

¿Algo más?

Pues si. Soy Alina y al parecer nada puede irme bien.

Iba caminando por el arcen de una carretera cuando unos focos me deslumbraron.

- ¡Aparta! - gritaron desde la ventanilla.

Iba a gritarles yo tambien, pero unos metros mas alante, el vehiculo frenó.

- Anda Alina....¿como tu por aquí? - rió aquella voz....

Esa voz....

- P....pues iba hacia mi casa, a....adios

- Esperate.

- No por favor, mira olvidemos todo lo que pasó, solo hagamos como si no nos conocieramos de nada.

- ¿Eso quieres?

Yo, aun con miedo, asentí.

El fue a responder algo más, pero otra persona salió del coche.

- ¡Vamos amigo! - gritó el estúpido de Julen - Tenemos fiesta - sonrió mientras enseñaba un botellín de cerveza.

- S....si, pasadlo muy bien! - me apresuré a decir mientras me subia en la bicicleta y me dirigí hacia el lado contrario del coche.

- Alina....tu casa está hacia el otro lado - dijo Julen con fastidio.

Aunque eso fue un alivio para mi....iba a poder volver a mi casa.

- Si, si, g....gracias - respondí rápidamente con la cabeza hacia abajo.

Corrí por la carretera subida en mi bicicleta y me dirigí a mi casa.
Por suerte no me había alejado tanto.

La dejé caer en el suelo y corrí hasta mi habitación. Me tiré en la cama y hundí mi cara en la almohada....solo quería que aquel estúpido día pasara ya, pero, tenía que ir a trabajar.

Media hora después me cambié de ropa y fui hacia la gasolinera.

Las horas pasaron y mi turno casi terminaba. Fue cuando estaba limpiando el mostrador cuando un coche llegó. Dejé el trapo encima de este y salí a la calle.

- Buenas noches señor, ¿que tipo de combustible desea? - dije intentando sonar lo más amable posible mientras quitaba el tapón del coche donde hay que depositar el combustible.

- Pppues, tttte ppprefiero a ttti 

¿Enserio? ¿De verdad?

- Que hacéis aquí - dije en un suspiro largo.

Al volante iba aquel estúpido ser al que llamé novio en su momento, y, al lado, el ricachón estúpido. Ambos borrachos.

- Veo que ya habéis terminado la fiesta, y que mejor lugar para terminar que en la gasolinera - respondí con tono de burla - ¿Que combustible queréis? - pregunté molesta.

- Yyyya lllllo ddddijee - hizo una pausa - aaa tttii.

Seguidamente se bajó del coche y se tiró encima mía abrazándome.

- ¡Sueltame! - dije enfadada mientras lo empujaba - ¡sube al coche!

- Nnno mmmuñeca, tte quiero aa tii - intentaba besarme.

Yo con todas mis fuerzas apartaba mi cabeza mientras intentaba meterlo en el coche.

Pero fue en un momento de despiste en el que consiguió llegar a mis labios. Mis ojos estaban abiertos de par en par, la mirada de Julen estaba clavada sobre mi y la mía en la suya. Ambos muy sorprendidos.

- ¡Aparta! - grité dándole el empujón definitivo con el que conseguí que entrara en el coche. 

Cerré su puerta y metí la mano por la ventanilla para echarle el cerrojo.

- Julen, que combustible necesitais - exigí seria

El me miró intentando aguantar el mareo que tenía.

- El ddde la ssegunda máquina. El tanque cccompleto.

Sin decir nada más, hice mi trabajo, me pagaron y se fueron.

Enfadada, volví a la tienda de la gasolinera, guardé el trapo con el que estuve limpiando, cerré y me fui a mi casa.

Una vez allí lloré. Lloré todo lo que pude.

 

 

 

 

 

Aquel terrible despertador me levantó con otra canción: Se la cambié para intentar despertar con algo más de buen humor. 

Luego recordaba que seguramente vería a aquel monstruo y el J4 y se me pasaba la "felicidad".



Marisabel

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En el texto hay: adolescentes, amor, drama

Editado: 18.11.2019

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