Ni tan princesa, Ni tan príncipe

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CAPITULO 8. UNA NUEVA VIDA

Una sacudida en mi cuerpo me conecta de nuevo hacia mi despertar, lo intente en varias ocasiones cuando sonó la alarma, pero fue inútil, llegue a un nivel de cansancio que no se recupero con las casi 10 horas de sueño que llevaba. Sentí como cada intento por levantar mis brazos era totalmente inútil, es como un descenso general de energía.

  • Tany, cariño. Son las 9:00 de la mañana.

 

Abría y cerraba mis ojos, con el deseo de enfocar mejor la imagen que tenia en frente, se me hace tan difícil reconocer a quien trata de despertarme, creo que debo dormir un poco más.

  • Cariño, ¿Está todo bien? Que tienes en tu mano.

Y como del mas allá se lleno mi cuerpo de energía al recordar la prueba de embarazo, de repente identifique la voz de mi padre, me senté de golpe sobre lo que creo, es el empaque y guarde la prueba entre las sabanas.

  • Buenos días, ¿Qué hora es?
  • Las 9:00am cariño, te sientes bien, te ves muy cansada.
  • Es demasiado tarde, tengo que estar en Aqua. Gracias padre, no te preocupes todo va genial, voy a ducharme.
  • Esta bien, ¿te espero para desayunar?
  • Si, claro en un momento bajo.

Recordé lo de anoche, su salida con Andrea, mi boca se abrió con toda la intención de preguntar, o mas bien de reclamar, pero no era el momento ni el lugar, cualquier minuto más en la habitación y podría notar la prueba.

Verifiqué que no estuviera en el pasillo y cerré la puerta esta vez, asegurándome de ajustar el seguro.

Me senté en la cama nuevamente con la prueba en la mano, leí y releí lo que ya sabía, por supuesto que las he usado, ya se como va esto del goterito y de las líneas rojas, pero no es por desinformación, es por el temor más grande y estúpido que he sentido en mi vida.

Un temor sin fundamentos, por que en mi vida solo falta esto, pero torpemente soy muy metódica, y así como en construcción, en mis proyectos personales siempre pensé que se debería tener un consecutivo para que todo saliera como debe ser, todo ese cuento de mi HVP.

Entre al baño, aún con la el palito, el gotero y la tapita en mano, y con mas nervios aun, realice todo el proceso como viene explicado, no creo que alguien sea tan preciso en este tipo de cosas, pero hasta las goticas fueron casi exactas.

 Me duche y termine todo el cortejo de la mañana, eso de lavarse los dientes, desenredar el cabello, humectar las piernas, en fin. Camine hacia la cama y deje en el baño la prueba, que por supuesto para este momento ya esta mas que lista. Atrasemos un poco la respuesta, total la que finalmente sea, no tiene ningún afán.

Alguien trato de entrar a la habitación, al no lograrlo decidió tocar.

  • ¿Sí?
  • Amiga, ¿tienes el seguro puesto?
  • ¡Eh! Si. Ya te abro.

Cerré la puerta del baño, y le abrí a Andrea, ella recorrió mi rostro como milimétricamente, no sé qué buscaba, pero creo que lo encontró.

  • Tany, te ves fatal, ¿Dormiste bien?
  • ¿Buenos días,No?, Gracias por el cumplido mañanero. Me hace tan bien tus piropos amiga.

Andrea solo pudo soltarse a reír, pero es que es tan inoportuna y poco discreta.

  • Lo siento amiga, pero es que tienes unas señoras ojeras, de verdad ni en tus tiempos duros te vi así.
  • Bueno si, me he sentido tal vez un poco cansada, y tú que, ¿cómo te has sentido?
  • Bien tany, ya sabes que soy rob…

Tapo su boca y corrió al baño, es típico en este momento esos vómitos repentinos, la deje que desahogara todo en su interior y comencé a vestirme, me coloque los pantys y el brasier, y me senté en la cama nuevamente,  de espaldas al baño, miraba en mi closet todo un sinfín de pantalones ajustados y odiaba la sola idea de tomarlos, deseaba algo mas ligero, como un short o un vestido, pero ni hablar de algo así en la obra. Me levanté nuevamente y corrí uno a uno los ganchos, hasta que en el fondo descubrí un antiguo leggins, que tenía aspecto de jean. Lo vi y fue tal vez, como si de él salieran estrellas, era exactamente lo que estaba deseando sentir.  Oí la puerta del baño cerrarse y me giré.

  • Como te fue amig…

Andrea salía del baño con la prueba en la mano, su rostro pálido e inexpresivo envió un impulso nervioso a mi estómago y sentí la punzada del miedo nuevamente.

  • ¿Por qué no me habías dicho, tany?



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En el texto hay: diferencias sociales, felicidad, amor real

Editado: 20.12.2018

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