Ni tan princesa, Ni tan príncipe

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CAPITULO 10. PODER FEMENINO

El embarazo va de mas o menos de cinco meses y medio, lo que para mí seria 22 semanas exactas, sin embargo, Andrea me explica que en las cuentas son 23.5 semanas y yo no entiendo un carajo de esas dichosas cuentas. En fin, no llevo mucho y pues por el momento no hay pronunciada panza que mostrar, así que sigo con mis amados leggins y mis blusas no tan anchas, odio todo lo que me quede demasiado ajustado o que me marque el cuerpo.

Hoy tuve que asistir por urgencias por que vomite mas de lo que mi cuerpo podría tolerar y la sensación horrible de la deshidratación me dominaba, Andrea me cubrió de nuevo con papá. Ya en el consultorio, un médico absolutamente apuesto y demasiado amable, como de esos hombres que crees que no existen, me sugirió hacerme la segunda ecografía, no objeté por que en realidad la ansiedad por saber que todo estuviera bien era mas grande que el miedo a estar sola en la eco.  Me tuvieron mas de cuatro horas con hidratación venosa, el apuesto médico se acercaba cada tanto a preguntarme como me sentía, realmente era amable conmigo, o con todas, no sé. Luego que verificaron que todo estuviera bien, el apuesto doctor, que ahora tiene nombre, me acompaño hasta la sala de espera de ecografías. Antes de pasar al consultorio, te toman datos y te ponen en espera y van llamando por hora de llegada. Mi teléfono estaba descargado y no tenia el conector, así que me resigne al regaño de Andrea cuando llegara a casa por no haberle informado cada veinte minutos, el avance del goteo del suero.

Tomo unas revistas sobre maternidad que disponen en la sala, una de ellas me llamo la atención por un titulo muy marcado, CONOCER EL ADN, PARA PREVENIR ENFERMEDADES. El articulo muy eficiente hablaba sobre como la genética influye tan determinadamente en nuestras vidas y como gracias a muchos avances, se pueden hacer cirugías a los bebes aun estando en el vientre de la madre.

La enfermera sale del consultorio, revisa la lista y pronuncia mi nombre, me levanto y dejo la revista a un lado, camino hasta la habitación y por indicaciones de la enfermera, me acuesto en la camilla, al lado de esta se encontraba el ecógrafo y una imagen en pantalla de un hermoso rostro de bebe, se veía tan definido, tan perfecto, que algo en mi vientre se movió, algo sutil, nada fuerte, a lo mejor gases, sonrió y asiento.

-Antana, ¿verdad?

-Si Dra.

- Sentiste a los bebes, es hermoso ese momento, ¿verdad?

-Dra. para serle sincera creo que mas bien son gases, es que últimamente he sufrido mucho de indigestión.

La hermosa y elegante doctora, de por lo menos unos cincuenta años de edad, bien llevados; me mira con una bondad infinita como si sintiera pena de mi ignorancia.

-Vamos a comprobarlo

Me indica que suba mi camisa y baje los leggins lo más que pueda, pone una toallita en mi pantalón para cubrir mi pelvis, me aplica un gel en el vientre y comienza a revisar, casi de inmediato sonríe y gira el monitor hacia mí.

-mira tus gases como se mueven.

Lo que sucede en ese momento es tan indescriptible, no era solo verlos allí en la pantalla, a esos dos preciosos y perfectos seres que crecen de una manera particular y hermosa; era también poder sentirlos mientras estiraban sus piernitas y su cuerpecito. Es que ese momento es tan ideal que quisiera conservarlo para siempre en mi corazón, jamás en mi vida imagine que un ser tan joven, pudiera producirme tales sentimientos, es que no quisiera que nada ni nadie jamás intentara lastimarlos, en este momento deseo proteger mi vientre con una coraza, esto tan bello, tan único, y ahora entiendo a las mujeres cuando hablan de sus hijos por horas y se  les ve tan felices y sufren con cada dolor de ellos, es  que lo que tengo dentro de mi  es, por mucho, el mejor de los proyectos que he realizado, sin planos, ni planes, sin horarios, ni objetivos a corto plazo, sin tenerlo en mente, ha llenado mi corazón de amor, de un amor que está reparando los pedazos que las penas han dejado.

Los amo.

-Son perfectos.

-Perfectas cariño, perfectas.

- ¿Como así doctora?

-Son niñas, dos hermosas gemelas. Vaya que tienes suerte antana, por que estos embarazos son tan particulares, siempre anhele tener gemelos. Tienes la gracia de Dios.

La gracia de Dios, una gracia que no merezco y que he olvidado, mi cercanía con Dios en este momento no es la mejor, pero aun así el no ha olvidado a su hija, aunque yo lo hiciera a un lado cuando las cosas no me salieron como desee.

-Niñas, dos niñas. Y son mías.

La doctora me mira y sonríe, se nota que esta disfrutando con mi inexperiencia en el caso.

-son prestadas cariño, pero aprende a disfrutarlas, mientras las tienes.  

La amable doctora, recorrió a las bebes lo que mas pudo, trato de tomar sus medidas y analizarlas hasta donde las princesas se dejaron revisar, se movían tanto que hasta ella estaba sorprendida, yo la oía lo más que podía, pero me distraía mucho pensando en mil cosas, es que ahora siento como mas real este embarazo, como si de verdad me estuviera pasando a mi todo esto.



honey_honey

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En el texto hay: diferencias sociales, felicidad, amor real

Editado: 20.12.2018

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