Ni tan princesa, Ni tan príncipe

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CAPITULO 11.  VAMOS POR UN PADRE

Llevo tres días seguidos asistiendo al bar, el mismo donde conocí al que es el padre de mis hijas, llego a la misma hora de aquella noche y me marcho casi al amanecer, siempre ordeno una soda y mucha agua, también voy muchas veces al baño y aunque dejo buenas propinas, las irreverentes meseras no dejan de mirarme de reojo cada vez que llego, hasta se pelean por atenderme, obviamente por que no las molesto en absoluto y les pago como si me hubieran preparado un manjar. Me la paso viendo programas de televisión, y tarareando una que otra canción que suena, claro que también estiro mi cuello cada vez que se oye la campanita de la puerta, siempre decepcionada por no verlo. Duro la mayor parte del tiempo ensayando que voy a decirle, imaginando las miles de respuestas diferentes que puede darme, imagino como llora al verme la panza ya un poco más pronunciada, o como se enoja, me rechaza y se marcha, sin saber absolutamente nada de él, este último me da un poco de temor, ya que mi único objetivo es asegurarme de conocer la genética que rodea la concepción de mis pequeñas.

También he tratado de ubicar el hotel donde  estuvimos, pero mi sentido de orientación no es el mejor por estos tiempos, siempre termino perdida, y aunque he preguntado en varias ocasiones, nadie logra darme razón del hotel, como si de no encontrarlo se tratara.

Siempre llego a casa más desilusionada que el día anterior, y soy muy cumplida con mis metas, me dije que solo una semana durara la búsqueda y no pienso cambiar eso; Andrea insiste como siempre en acompañarme, en estar a mi lado, pero quiero estar sola cuando lo vea, y no es nada sentimental, al contrario, es que realmente ni recuerdo bien su rostro, y se que Andrea me va a preguntar, con cada hombre que vea, “¿Es él?”, y puede que hasta se acerque a cada uno de las pobres almas que tengan las desdicha de pasarse por nuestro lado, y les pregunte si recuerdan haber dormido conmigo, y luego hasta se enojaría porque alguno le mire feo o le pregunte si al caso tengo una enfermedad contagiosa; niego fuerte de solo imaginarme el cuadro.

Para la próxima semana ya regreso a Aqua, las cosas  se encaminaron bastante bien desde mi primera visita, pero mi asistente me comenta que la ingeniera residente al parecer tiene una relación con uno de los empleados de allí y bueno ella sabe que está prohibido, claro que antes de tomar cualquier decisión debo cerciorarme del  avance que han tenido y del profesionalismo de la ingeniera, si no hay influencia al respecto, por mi puede seguir con él, es que no soy nadie para juzgar el amor, además las normas las creo la junta de socios,  no soy  muy rígida en ese tipo de temas, al fin que cada quien vive como mejor le plazca.

Tomare una ducha antes de la búsqueda nocturna del progenitor de mis hijas, estas salidas constantes han cambiado mi horario por completo y ahora duermo prácticamente todo el día, mientras que me mantengo hasta la madrugada despierta.

Me encanta mirarme la panza en el espejo, ver cómo va creciendo,  me paro de frente, de lado y lado, la redondeo y la admiro, siempre les hablo de como el cuerpo de mamá se ve mejor que nunca porque ellas están al frente. Aman las duchas frías y que mamá pase una hora completa dando masajes a la panza, al parecer eso siempre les da calma.

Amo pensar en ellas, imaginar su rostro, su voz, sus ojos, siempre tan perfectas como lo soy yo, y aunque  nunca he tenido un cuerpo de medidas esculturales, siempre he amado mis curvas pronunciadas, mis voluptuosos senos y mis anchas caderas, nada que envidiarle a los estereotipos ridículos de modas pasajeras, amo ser quien soy, con mi cabello unos días crespo y unos días liso, con mis ojeras a veces muy marcadas, y otras pasando desapercibido, con mi trasero grande  que en ocasiones no es el más tonificado ni el más levantado, pero es tan natural como mis estrías y así lo amo; Asi también las amare a ellas, y ellas se amaran a sí mismas, porque su madre se encargara de hacerlas entender que la perfección de sus cuerpos está en cómo ellas los vean, y el amor que se tengan a si mismas, será el amor que las personas les tengan. Antes que a cualquier persona a su alrededor deben amarse ellas mismas con locura, para que aprendan de la misma manera a amar a su familia y a quien Dios ponga en sus caminos, siempre humildes, siempre perfectas.

Mi teléfono en la cama me saca de mis pensamientos, camino hacia él y lo tomo, es John, desde que nos conocemos nos hemos hablado un par de veces por mensajes y me ha llamado un par de veces más, hoy ha insistido en acompañarme al bar, no sé por qué le he contado de mis locos planes, pero es que algo en él me ha dado mucha confianza.

-Hola cariño, como estas?

-bien Dr. Ya saliste de la clínica ¿Paso por ti?

-Si sra, acabo de terminar turno, y me encantaría que me recogieras, aunque suene un poco raro.

Eso es tal vez lo que me gusta de él, que no se apega a estereotipos y que no teme decir lo que realmente siente.

-claro que si, en 30 minutos estoy allí.



honey_honey

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En el texto hay: diferencias sociales, felicidad, amor real

Editado: 20.12.2018

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