Ni tan princesa, Ni tan príncipe

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CAPITULO 16. EMMA Y ANNE / UN DULCE MOMENTO 

3 meses después


-¿De dónde surgió la idea?

Me encojo de hombros por la pregunta de Andrea, la verdad solo se me ocurrió luego de una increíblemente corta siesta esta mañana. 

-¿crees que sean las hormonas?

Me lo pienso un poco, la verdad no lo creo, bueno no tengo idea de ese tema raro de las hormonas  y su patriarcado en la vida de la mujer. 

-Es que no me gustaría que me lo hicieran a mí. Puede ser por eso, puede haber surgido al verlas, o al pensar en que estaría mintiéndole a ellas, y me aterra imaginar su carita juzgándome por herirlas. 

Andrea medita la sinceridad de mis palabras, sí, creo que la he convencido, ahora solo resta mi padre y John. 

-Y, ¿Cómo quieres que pase?

Recorro la habitación en busca de los implementos de limpieza del par de jovencitas que defecan más de lo que comen; mientras voy imaginándome el escenario, el cual en ningún caso, saldrá bien librado para mí.

-Más bien, ¿Crees que él se sienta a gusto con la información?, bueno teniendo en cuenta que lo negué desde un inicio.
-No se tany, es que conocemos tan poquito de él, solamente tenemos la certeza que tiene genética gemelar en algún lado. Lo demás será solo especulación. 
Arrugo mis cejas de la angustia que me da pensar en hablar con Mateo, pero es que jamás imagine que luego de nacer las bebes, tendría tal necesidad de sincerarme. Además si tenemos en cuenta que no sabemos nada sobre él, a  lo mejor, si me busco o si estuvo interesado, y hasta quiera a las niñas, pero si las quiere mucho…
-Y si piensa en quitármelas – Se escapa de mi boca el pensamiento. 
-¿Quitarte qué?
John me sorprende, al parecer no lleva mucho tiempo escuchando. 
-Buenos días mis muñecas, como amanecen Emma y anne – Se dirige a cada una en el orden que las menciona, realmente las reconoce perfectamente, casi también como lo hago yo. 
-Y, ¿Buenos días mamá?, ¿No? – le refuto con mi mano en la cintura y un movimiento leve de cadera.
-Ya vuelvo mis niñas, mamá está haciendo de nuevo la escena de celos.
Camina hasta mí, me rodea con sus brazos  me besa tiernamente, busca algo en su bolsillo y lo saca para entregármelo, es una chocolatina lyne, no sé si reír o llorar, pero insiste en la necesidad de que mantenga una alimentación saludable. 
-Gracias, creo.- le menciono. 
-Yo se la estrello en la cara. – Interrumpe Andrea.
-Por eso no estoy contigo, troll.
Andrea le enseña la lengua y se pone en pie para retirarse de la habitación, se despide de mí y de las gemelas. Mi estómago duele al recordar  lo que escucho John, y que sé que en cualquier momento comenzará a indagar. 
-Escucha, te noto un poco preocupada, e imagino lo que tienes en mente con el padre de las gemelas – Andrés comienza a hablar mientras le cambia el pañal a anne, y yo hago lo mismo con Emma. 
-No quería que te enteraras así, la verdad no es justo contigo. 
-Honey –es su apodo para mí, porque según él, soy un dulce postrecito desde que nacieron las niñas.- No tienes por qué sentirte así, siempre he tenido claro la paternidad de las niñas, también mi lugar en su crianza, en este puesto estoy hasta que me lo permitas, pero no podemos negarle su derecho natural al padre, no sabemos ni siquiera si anhele serlo, cuando mucho nos estamos llenando de dudas vacías. Yo te apoyo honey, si quieres juntos hablamos con él, o lo haces sola, o como  te sientas cómoda. Pero este papel de la egoísta no va contigo, eres mucho más que eso. 
Una sonrisa involuntaria se dibuja en mi rostro, creo que a lo que más le temía, ya está súper solucionado.
-No tiene que ser pronto, ¿No crees?
-Amor, ¿te parece que un año después es pronto? No supo del embarazo, ni del parto, y ahora se ha perdido los tres primeros meses, yo realmente creo que es más que tarde, si es que estas dispuesta a hacerlo.
Sus palabras me llenan aún más de razón, me motivan a hablar con mateo, ahora solo queda contactarlo y concretar el mejor escenario. 
John recibe turno en la clínica a las 2:00pm, por lo que estará en casa con nosotras, mi padre  y Andrea salieron a almorzar, a la constructora y clínica respectivamente. Le encargué a Andrea buscar el número de mateo,  mientras pienso la mejor forma de salir de esto. 
-¿Quieres arroz chino?
-La verdad no se me antoja- le respondo.
-Carne, o pollo a la plancha
-Mmm… no la verdad nada de eso, sabes es que estoy aún como llena del  desayuno,  ha sido así desde la lactancia.
-Pero debes comer, por lo menos algo sencillo, ¿Qué tal una ensalada de atún, con algún aderezo?
-Bueno creo que suena un poco mejor, ¿pero la vas a pedir?
-No, eso es fácil, te la armo en un momento, espérame acá. 
John sale de la habitación pero antes de irse me da un beso un poco más largo de lo normal, y teniendo en cuenta que llevo desde la procreación de las gemelas, sin saber lo que es la intimidad, ese beso manifestó en mí, más de lo que esperaría. 
Termino de dormirlas, enciendo el monitor y bajo las escaleras, para encontrarle en la cocina, se ha quitado la camisa  su espalda se ve realmente atrayente, tiene solo el jean puesto, no tiene zapatos y eso, no sé porque, lo hace aún más sexy. Camino casi sin hacer ruido, y estando cerca de él, lo abrazo por la espalda, mi cuerpo se pega bien al suyo, sintiendo como se acelera su respiración. Deslizo mi boca por su espalda, mientras mis manos le acarician el pecho, creo que trata de decirme algo pero le ignoró, él detiene sus manos en la cocina y se gira para encontrarse con mi boca, nos besamos anhelantes, como si este momento lo hubiésemos esperado desde hace mucho tiempo. Me toma por las caderas y me impulsa hacia él, me sube al mesón, seguimos besándonos, mientras nuestras caricias intensifican el momento. 



honey_honey

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En el texto hay: diferencias sociales, felicidad, amor real

Editado: 20.12.2018

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