No Apto para menores

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Capítulo Uno

Las cosas salieron de maravilla, las vacaciones terminaron y por fin regresábamos a casa. Mi hermana menor logro quedar totalmente quemada por estar demasiado tiempo bajo el sol sin protección alguna, no era de extrañarse, pues a una niña como ella todo le valía.

En cuanto llegamos a la ciudad le pedí a mi padre que parara en la Librería La leyenda, era la única sucursal en el mundo. Ahí te lograban conseguir cualquier libro que no estuviera disponible en otro lugar y no era un negocio sucio por así decirlo, era algo cien por ciento legal.

Cuando me fui de vacaciones le deje al Sr. Norbert encargado el último libro de una trilogía que me tenía súper enganchada pero no había logrado conseguir el libro final. En cuanto mi padre se detuvo me baje a toda prisa y entre, nada más verme Norbert me sonrió y me dijo.

—Pasillo 3 estantería 4.

Le devolví la sonrisa y corrí a toda prisa, y ahí estaba mi querido libro.

Justo cuando lo tome al mismo tiempo otra mano lo sostuvo.

Levante la cabeza y me encontré con un chico que me miraba fijamente.

—Oh perdona, este libro esta apartado.— dije de inmediato.

—¿En serio? — me pregunto fríamente. — Yo no vi que estuviera apartado— al decir la última frase hizo unas comillas.

Solté un suspiro, de alguna forma este tipo me estaba haciendo enojar.

—Mira Amigo sé que no estaba apartado pero este libro está aquí gracias a mí— dije jalando el libro pero él no lo soltaba.— Llevo esperando todas las vacaciones para poder tenerlo.

El chico me miraba sin expresión alguna.

— Tengo una hermana muy enferma, es para ella— mentí poniendo cara triste.

Él movió la cabeza afirmativamente.

—Te refieres a la pequeña que está en el auto azul comiendo un helado felizmente.— dijo

—Pero qué demonios ¿Cómo los has sabido?— pregunté asustada.

Se encogió de hombros y respondió.

— Solo fue intuición.

—Intuición mis calzones dame mi libro— dije jalándolo una vez más.

—No— contesto jalándolo él también.

Le lance las peores de mi miradas y volví a pedírselo amablemente.

—Vamos, dámelo.

El chico negó, era un hueso duro de roer.

—Sofía si no te apresuras dice papá que te vas en taxi. Tienes 5 minutos— dijo mi hermana saliendo de la librería. Ni supe en qué momento siquiera había entrado.

Lo que me faltaba.

—¡Sr. Norbert! ¡Sr. Norbert! — comencé a gritar pero él no se acercaba.

Y ahí estábamos ambos con el libro en mano, mirándonos fijamente, me le quede viendo, parecía algo mayor que yo, era muy alto tenía el pelo negro y los ojos color miel, llevaba una camiseta pegada y unos pantalones de mezclilla, no era delgado pero tampoco gordo estaba en forma diría que iba al gimnasio pero no podía asegurarlo.

—¿Lo vas a soltar? — pregunte esperanzada.

El chico negó.

—Creo que tu padre se acaba de ir— dijo alzando la cabeza y sonriendo burlonamente.

Suspire, este tipo ya me estaba cansando.

Tome suficiente energía y lo jale, sabía que podía llegar a romper el libro pero tenía que quitárselo de algún modo.

Cuando ataque el chico me miro divertido tenía mucha más fuerza que yo y mi plan había fracasado.

Un grupo de chicos entraron al pasillo donde estábamos nosotros, dándome pequeños codazos y empujones me dijeron — con permiso— disculpe— hasta que una chica me empujo lo suficiente haciéndome soltar el libro. Mis ojos se abrieron de par en par y mire al chico, cuando intente tomar de nuevo el libro este lo alzo por encima de su cabeza.

—Dámelo—dije saltando en vano por agarrarlo.

—Ya lo soltaste ni modo, ahora si me disculpas. — paso por un lado mío y empezó a caminar.

Entonces fue cuando mi enojo quedo en modo ON, tome suficiente aire y corrí lanzándome sobre él, el chico cayo boca abajo pues no se esperaba mi impacto y en ese descuido soltó el libro, pase por encima de él para agarrarlo cuando sentí que me jalo del tobillo haciéndome caer dándome un golpe en la mandíbula, solté una maldición y empecé a gatear pero cuando acorde el chico se subió encima de mí ambos teníamos el mismo objetivo: tomar ese libro.

Con toda mi fuerza, me gire quedando ahora encima de él y le di un codazo que detuvo sin ningún problema.

Nos miramos con enojo retándonos.

Él sonreía maldosamente, a lo que yo le propine una cachetada.

Me levanté como flash y tome el libro al fin, pero cuando reaccione él estaba atrás de mí alzando la mano y quedamos como en un principio... Ambos tomamos el libro.

Lance un suspiro frustrado y vi al Sr. Norbet que nos miraba molesto.

La librería estaba hecha un desastre, sin quitar que la gente nos observaba.

Baje la cabeza apenada y mire a Norbet pidiéndole perdón, este negó, acercándose hacia nosotros nos arrebato el libro de golpe. Yo solo lo pude mirar perpleja, se dio la vuelta y volvió al frente de la librería.



Fa Wayne

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En el texto hay: romance juvenil, secretos, apuestas

Editado: 01.01.2019

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