No cierres los ojos

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Capítulo 12

Me encuentro sentado, en ropa interior, en uno de los sillones de mi habitación,  sin lograr conciliar el sueño, mis pensamientos me atormenta y los sentimientos se contradicen. Me enfurece el dolor que está invadiendo esta noche a mi corazón y más por la presencia de Henry, que se encuentra dormitando tranquilamente, bajo las sabanas de mi cama, sin percibir la falta de mi calor en ella.

Puede que no necesité que este a su lado o solo se encuentre cansado, pero me hace dudar que lo que hicimos haya sido lo correcto, no puedo llamarlo error porque él no lo es, sin embargo algo en mi interior me advierte que no debí hacerlo.

“Esto es un error”

“Es nuestro error”

—Nuestro error. —Susurre, cerrando los ojos con pesar—. Quisiera amarte, Henry. Así no me encontraría sufriendo por el maldito de Zean.

La sola mención de su nombre hace que mi corazón anhele tenerlo, ocasionando que mis ojos se inunden de lágrimas, deseo sentirlo como olvidarlo, el daño que me ha hecho exige que ejecute la venganza pero mi amor pide perdonarlo y recuperar el tiempo perdido.

—No sé qué hacer. —Resollé abriendo los ojos y observando esos verdes mirándome tristemente en la oscuridad.

Por sus facciones detalle su dolor y su dificulta para decir algo a mi estado, sé que él intenta que deje ir el pasado pero necesito que el tiempo y la venganza cure mis heridas.

—Henry. —Murmure, levantándome lentamente y dirigiéndome a la cama, sin apartar mis ojos de los suyos.

—Por favor. —Pide, derramando las lágrimas que retiene—. Detente.

Me senté en el extremo del lecho, dándole la espalda y respirando dificultosamente. Presiento los sentimientos que deben estar inundándolo y la tortura que su alma debe estar aconteciendo, por las palabras que mencione.

—Te amo. —Revela abrazándome por la espalda, dejando que mi espalda sienta las gotas que recorren sus mejillas—. Nunca me he arrepentido de hacerlo, acepte que estuvieras con Moore porque observe ese brillo de amor que quise que dirigieras alguna vez a mi persona pero es imposible que eso pase.

Al escuchar su declaración, mis ojos se abren de la sorpresa para entre sus brazos dar la vuelta y mirar sus ojos que se encuentran rojos pero sinceros, demostrando lo que ha estado ocultando por años por mi felicidad.

—¿Cómo soportaste por tanto tiempo el ver a tu amor con otro? —Pregunte tomando su rostro para que no aparte la mirada.

—Cuando se ama, se vela por la felicidad de esa persona. —Murmuro pegando su frente a la mía y con una sonrisa triste.

—Eres él mejor. —Exprese, acariciando su mejilla para reconfortar su corazón dolido.

—Lo sé pero eso no cambia nada. —Suspiro cerrando los ojos y recostándose en la cama.

Lo imite y mire sus rasgos que se encuentran vacíos de emociones, su piel tersa y sus facciones son la perfección, se iluminan por la poca luz que se hace presente en mis aposentos, haciendo que la imagen de él se mire impresionante y completamente hermosa .

—Lo intentaré. —Mencione, depositando un beso en su frente y rodeándolo con mis brazos, donde nuestros cuerpos se amoldaron correctamente, produciendo una paz interior que me llevo al mundo de los sueños, escuchando en la lejanía unas palabras dulces.

“Descansa, mi pequeño ángel”

(…)

Me desperté por el golpeteo estruendoso que se produce en mi puerta, me senté en el mullido colchón y observe hacia fuera por la ventana desde el lecho, presencie como la oscuridad aún rodea la ciudad de Londres, dejándome totalmente confundido.

Nadie visita mi casa a estas horas de la madrugada y tampoco con los ruidosos golpes que son impactados en mi puerta continuamente, que ocasiona que mis nervios se irriten. Deje escapar un suspiro exasperado y observe a mi acompañante con el ceño fruncido, le deposite un beso en la frente y me levante, dirigiéndome rápidamente a la puerta para detener al imbécil que interrumpe el dormir de mi príncipe.

Al llegar a la puerta, tome mis llaves de la mesa y abrí mostrando la molestia que me ha producido el ruido ocasionado.

—¡Deja de…! —Mi voz se cortó al ver la presencia que ocasiono toda mi molestia.

—Hola, Nathan. —Saludo Brooke con una sonrisa cínica y mirándome fijamente.

—¿Qué haces aquí? —Gruñí molesto por la sola existencia del ser que tengo enfrente.

—Tú sabes que hago aquí. —Responde cambiando sus facciones a serias para intentar intimidarme y conseguir lo que quiere.

—No lo sé, pequeña. —Hable irónicamente—. Si lo supiera no estaría abriéndote la puerta en estos momentos.

Su furia se mostró ante mí pero sus ojos se desviaron a mi cuerpo vestido solo con mi ropa interior y percibí como un sonrojo tenue se hizo presente en su rostro, por lo que sonreí burlonamente.

—Sigue admirando mi cuerpo que es el mismo que tu novio piensa todas las noches. —Unas risas se escaparon de mis labios al ver como su sonrojo se volvía más fuerte demostrando su furia.

—¡Cállate! —Grito empujándome hacia dentro de mi departamento y cerrando la puerta detrás de ella.



Soulfire

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En el texto hay: traiciones y venganza, infidelidad, lgtb

Editado: 25.08.2019

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