No confíes en mí ©

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Capítulo 6

Desde que me desperté esta mañana pienso en todo lo que ocurrió ayer. Al volver al lugar de donde saque el vestido ridículo, mi tía empezó a gritar como loca y casi me castiga.

Mi tía me compró mil cosas, llené absolutamente todo mi armario y la sonrisa de ella por ello fue muy gratificante.

También pensé en lo que vi. Pensé en lo que sé. Pensé en Donovan.

El miedo que me causo por unos segundos basto para abrumarme todo el día. Es la explicación más lógica que le podia encontrar al maldito aire atascado que dejaba en mi interior el pensamiento de él.

—Te estoy hablando, ¿estás sorda? —Empezó a gritar Jessi en mi oído. El coche ya había parado y estábamos en frente del instituto.

Me habría gustado tener reflejos para pegarle una cachetada "accidentalmente".

— ¿Qué? —dije en un suspiro cansado. Un día de estos le voy a gritar cada cosa que inunda mi mente sobre ella y no son muy bonitas.

—No quiero que hables más con Travis —Soltó de la nada con una sonrisa forzada y un seguido guiño de ojo.

¿Le gusta? ¿O no le gusta que él no se sienta atraído hacia ella? Me tiro más a la segunda opción.

—Yo no quiero hablar con él, es al revés —respondí tratando de no darle la mas mínima importancia. Abrí la puerta del coche para salir, pero ella me tomo la muñeca y clavo sus uñas en la parte inferior de esta. Casi puedo verme sangrar.

—Te haces la difícil para tenerlo, Celina. ¿Piensas que no me doy cuenta? —dijo soltando un bufido como si de verdad lo creyera. El bufido me hizo recordar a los perros.

Casi le digo que se siente, me de la patita o que se haga la muertita. Quién sabe, probablemente me hiciera caso.

— ¿Cómo me descubriste? —Mi cara de sorpresa fingida hizo que se pusiera roja de ira. Qué bonito todo, con su vestido verde parece un duende de santa Claus—. Travis no me interesa en lo más mínimo. No me interesa nadie. Soy un ser asexual. Créeme.

Me solté de su agarre y caminé hasta la entrada del instituto. Apenas cruce las puertas un chico morocho y muy alto se puso frente a mí. Me sonrió y movió su mano en señal de saludo.

— ¿Celina, verdad? —preguntó con una sonrisa muy agradable. Yo asentí buscando una excusa para correr lejos. Es gracioso como digo que no me interesa ningún chico y ¡PUM! Aparecen chicos por todas partes. Parecen cucarachas que van multiplicándose en masa.

— ¿Te conozco?

—No, no. Pero yo a ti sí. Eres prima de Jessi, soy Bruno —Empezó a reír y yo estoy en la situación más morbosa de mi vida. ¿Esa es la forma de conquistar chicas ahora? Es nueva y bastante estúpida.

—Escucha, la próxima semana hay una fiesta, ¿quieres venir?

— ¿La próxima semana? ¿No había una fiesta el sábado?

—Sí, pero casi nadie ira y en el lugar que lo hacen es un fiasco, ¿y? ¿Te apuntas?

—No lo sé... Veremos —«No»

—Travis dijo que eres chica difícil, sabes, yo...

Podía sentir la mirada de alguien posada en mí, lo que provoco que dejara de mirar al chico frente a mí y mirara a su lado. Era Donovan apoyado sobre un casillero y su mochila a su lado. Sus brazos cruzados sobre su pecho y una de sus cejas levantada hacia arriba.

Movió sus labios y pude deducir lo que decía.

« ¿Interesante?» Dijo refiriéndose al chico

«Vete a la mierda» Dije refiriéndome a su persona.

Pone los ojos en blanco y toma su mochila para irse a su clase, la cual, es la misma que la mía.

— ¿Piensas lo mismo? —Termino de decir Bruno mientras yo no sabía a qué se refería.

—Si... Mira, tengo clase. Nos vemos —Salí prácticamente corriendo lejos de él y al cruzar el umbral, note que había pocas personas en salón. Pero lo más importante, era que Donovan estaba entre ellas y que hoy, no estaba sentado donde estuvo la clase pasada. Hoy está sentado detrás de mí asiento

— ¿Jugando al juego de las sillas? —Le pregunté poniéndome cómoda en mi lugar.

—Es divertido, Alicia, pero por un tiempo me sentare aquí. Solo hasta que este seguro de que nadie hablara de más

Creí que ya habría superado lo de Alicia.

—Deja de llamarme así

— ¿Cómo?

—Ya sabes cómo.

—No, Alicia. La verdad que no lo sé. Todavía no soy adivino.

—Muérdeme.

—No creo que te guste

Con ese comentario, entró el profesor en el salón y todos los alumnos detrás de él. Toda la clase intenté prestar atención a lo que el hombre en cuestión decía, pero Donovan detrás de mí producía una cantidad bastante elevada de nervios en mi sistema. Podía sentir su mirada en mi nuca en algunos momentos y otras veces como rayaba su pupitre.



JohannaPonce0

Editado: 18.11.2018

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