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Capítulo 8

Los días transcurrieron como siempre. Peleas con Jessi, mis tíos sin hablar, mi tía brindándome su cariño, estudiar con April y Donovan sentándose detrás de mi todos los puñeteros días, pero sin hablar, no me hablaba, simplemente él quería que yo supiera que estaba al pendiente, que no contara lo que habia visto, como si él fuera un recordatorio andante.

Estaba bien con eso, mientras no me dirigiera la palabra, todo estaba bien con el mundo.

Al pasar dos semanas, ya me estaba molestando el hecho de no saber nada de mi madre. La extrañaba todo el tiempo y la depresión empezó a emerger. El llanto en las noches y el dolor en mi pecho se hicieron presentes.

¿Qué estaría haciendo? ¿Me extrañaría? ¿Y si la maltrataban? ¿Y si me necesitaba? De lo que si estaba segura es que yo si la necesito.

—Tienes ojeras —afirmó April sonando extrañada. La noche anterior no dormí bien y con eso me refiero a que no dormí casi nada.

—Tuve mala noche —Me remetí a responder mientras caminamos hacia el aparcamiento. Últimamente siempre después de clases iba a la casa de April.

Estoy más lejos de Jessi así que para mí es un relajante descanso

— ¡Oh mierda! Olvide mis dibujos de arte en la clase —dijo ella parando de caminar

—Te acompaño a buscarlos —Ya estaba caminando para ir al instituto cuando ella me toma del brazo.

—No, no. Tú solo ve al aparcamiento 

— ¿Segura?

—Ahora ve y espérame. Vuelvo en un parpadeo —La vi correr de nuevo para buscar sus dibujos y yo seguí caminando para llegar a su auto.

Jamás creí llegar a esto de nuevo, pero vale, aquí estamos otra vez...

Llegué al aparcamiento y vi algo que hizo que me detuviera en seco. Donovan estaba agarrando a un chico por el cuello de la camiseta y lo empujaba contra la pared. Mi instinto decía que lo detuviera, pero esto saldría muy mal para mi si me hacia presente

Aparte de nosotros tres, no había nadie más en el lugar y Donovan no había notado mi figura.

—Mi dinero. Ahora —gruñó enojado en la cara del chico. Parecía que iba a matarlo a golpes y que lo deseaba— ¡Ahora!

—Te... Te dije que no lo tengo —tartamudeó el chico y pude ver las gotas de sudor de su frente. Es un chico flaco y un poco más bajo que Donovan. Su palidez me hizo notar que estaba a punto de vomitar y el sudor excesivo me hizo dar cuenta de que probablemente necesitaba lo que Donovan le proveía—. Pero te lo daré, amigo. Por favor, un par de días más...

—Hace dos semanas pediste un par de días más. Me debes dos mil. O me los das o sabes lo que pasara. Sé que los tienes, no soy estúpido. Dámelo y después lo que hagas para seguir con tu asquerosa adicción no me interesa. Dame. El. Puñetero. Dinero.

¿Asquerosa adicción? ¿Llamaba asqueroso a lo que el provee y probablemente consume?

El agarre de Donovan fue tan fuerte que rompió un poco de la camiseta al estirarla. El chico casi llorando quito una de las manos que estaban en la muñeca de su agresor para tratar de evitar que lo golpeara y empezó a buscar en su bolsillo trasero un fajo de billetes. Empezó a contarlos pero Donovan lo tomo todo.

— ¡Hey! Allí hay dos mil quinientos —gritó en dirección a Donovan y al instante parecía desesperado.

—Los intereses, niño. Los intereses. Dos semanas... Haz de cuenta que te cobre treinta y cinco dólares por cada día de espera. Serian cuatrocientos noventa... Te debo diez. No los esperes de regreso —dijo alejándose un par pasos.

—Lo necesito. En serio, lo necesito, por favor —rogó el chico. Casi lo podía ver de rodillas

—Mira niño, no tengo tiempo para esto. Tu papi tiene dinero, pídele a él

—No me dará más, eso era lo último que...

Se acercó de nuevo peligrosamente y lo fulminó con la mirada.

—No me interesa. Vende tu carro si tanto necesitas esa mierda. Esto es solo negocio para mí. ¿Quieres mi mercancía? Me pagas. Si se te murió tu perro, tu madre o tu puta no me interesa en lo más mínimo. Te las arreglas para pagarme. Ahora que ya lo hiciste, no tendrás problemas

Se dio la vuelta y me vio. Bajo apenas la cabeza y pude escuchar que maldijo a lo bajo.

—Tienes que dejar de seguirme Alicia —Dijo entre dientes y caminó rápido hacia mí, traté de correr pero él fue más rápido al tomarme del brazo. Nos alejamos del aparcamiento y camino unos metros hasta que encontró un lugar muy estrecho en el que solo podíamos entrar nosotros dos. Estaba entre una casa y un complejo de apartamentos. Se metió él y me arrastro a mí a su lado, no importo lo mucho que estuviera peleando para que me soltara.

— ¿Trabajas para alguien? —Escupió enseguida, me mantuvo cerca y sabía que no había lugar donde pueda correr. Estar en un lugar tan ceñido casi tocando su pecho con el mío era bastante asfixiante.



JohannaPonce0

Editado: 18.11.2018

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