No confíes en mí ©

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Capítulo 15 .

Cuando mire en dirección al grito, él ya estaba a un solo paso de mí y al chocar miradas, ambos nos congelamos.

Él estaba despeinado y con una camiseta que iba muy pegada a su cuerpo y sin mangas. Tenía tatuado la mitad del brazo derecho y pude terminar de ver el dibujo que seguía en su cuello, es raro, parecía una pluma quemandose, pero no me tomé mucho tiempo para inspeccionarla. Llevaba unos pantalones holgados y unas sandalias de entre casa.

Vestido así y todo, sigue viéndose genial... Que me diga su estúpido secreto. ¿Este chico habrá hecho un pacto con el diablo para ser tan apuesto?

— ¿Qué haces aquí? —Pregunté sorprendida. Él tiene la misma cara de asombro que yo.

— ¿Qué haces tu aquí? ¡¿No ibas a dejar de seguirme?! —Replicó acercándose más a la mujer. Yo me interpuse entre ellos, no confiaba en Donovan para nada.

— ¡Yo no te seguí! ¡Mi amiga vive cerca de aquí! —Estábamos gritando en el medio de la acera como dos idiotas, siempre encuentra la maldita forma de hacerme enojar tan fácilmente.

— ¡¿Y qué haces con ella?! —Señaló a la mujer y esta salta en sus brazos. No entendia nada.

— ¡Deni, ella es mi nueva amiga! ¿A que es muy mona, no? —Me miró y ella agarró mi mano para que me acerque más. Donovan miró su mano entrelazada con la mía de una forma exorbitante. Luego, ella susurró en el oído de él algo que pude escuchar muy fácilmente—. Me dijo linda.

—Lo eres —Donovan le da una media sonrisa y luego vuelve a mirarme a mí, tiene la guardia baja, ya no está la expresión severa en su rostro.

— ¿Él es Deni? ¿No te equivocas de persona? —Me atreví a preguntar

No puedo creer que las cosas que me contó que hizo fueran con él. No capté que estemos hablando del mismo chico que conozco. ¿Y ella es su mama? Necesitaba entender esto...

—Nop —La seguridad en su voz me dice que no se equivoca. Ella me señala con el dedo, de la nada y no se fue la emoción de su expresión, ni un segundo—. Deni, ella me trajo a casa.

Él esta aturdido y no sabe cómo actuar. No sabe como disimularlo por lo que se aclaró la garganta y paso el brazo sobre el hombro de su madre.

—Pues, vamos. Despídete de ella y vamos a casa

— ¿Pero, por qué? ¡Quiero que se quede! —Empieza a gritar y veo una ola de lágrimas venir.

—No puede quedarse, ella tiene muchas cosas que hacer, ¿No Celina? —gruñó entre dientes. Dios, ¿no puede ser una persona agradable más de cinco minutos?

—Sí, hermosa, estoy con cosas súper importantes que hacer —colocó un mechón de su pelo negro y un poco canoso detrás de su oreja. Es una mujer de verdad muy linda. Tiene ojos verdes claros, unos pómulos preciosos y unos rasgos casi perfectos.

—Pero quiero estar contigo —Envolvió sus brazos en mi cuello para abrazarme. Donovan, está en terreno desconocido y no sabe qué hacer.

—Lo sé, algún día volveremos a reunirnos. ¿Está bien? —Envolví mis brazos por su cintura y acaricié su espalda. Es una niña... O al menos actúa como una.

— ¡¿Mañana?!

—No creo que pueda ser mañana, linda.

Justo en este momento estallan las lágrimas

—No llores, no llores. Yo em... —Empiezo a consolarla, pero no se me ocurre nada para hacerlo. No le puedo prometer que volverá a verme.

—Mañana vendrá a verte —afirmó Donovan acariciando el cabello de su madre.

— ¿Lo hare? —preguntó confundida

—Sí, lo harás —Me mira amenazadoramente, advirtiéndome que no diga lo contrario enfrente de su madre.

— ¡Sí! ¡Y jugaremos muchos juegos que tengo en mi casa! —dijo ella y me besó la mejilla.

Supongo que Donovan, dijo eso solo para tranquilizar a su madre, no me hará pasar tiempo con ella, él no me soporta y yo tampoco. Seria antinatural que estemos juntos fuera de la escuela y por decisión propia.

—Está bien, cuídate. Mañana nos veremos, hermosa. Fue un gusto muy, muy, muy grande conocerte —Bese su mejilla y ella me toma de la muñeca.

— ¿Y a Deni, también, no es así? —quiso saber y miré a Donovan sonriéndome divertido.

—Sí, creo que si —Me limite a decir y la salude con la mano.

Donovan, se va sin darse vuelta ni una vez y tomó la mano de su madre.

— ¡Adiós, Celi! —gritó ella antes de doblar la esquina

Miré la hora de mi celular y eran las doce menos cuarto.

«Demonios...»

A las doce dejan de estar en servicio los autobuses, por lo que corrí hasta la parada y llegue a las doce en punto ¿el problema? Es que el autobús ya no vendrá porque el ultimo salió justo cuando llegue... ¿Ahora qué mierda hago? Mi única solución es llamar un taxi y que lo pague mi tía.



JohannaPonce0

Editado: 18.11.2018

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