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Capítulo 19

Estaba teniendo un muy buen sueño, de hecho, fantástico. Mi madre y yo viviendo solas en una pequeña casa, pagando el tratamiento y medicamento para ella y pueda estar lo mejor posible. Un trabajo digno, una vida digna, un futuro prometedor hasta que... Un balde de agua helada fue tirado a mi cara y me despertó.

Literalmente, un balde de agua helada fue tirado a mi cara y me despertó. En dos segundos salí de la cama asustada y totalmente empapada. Lo primero que pude captar fue la risa de Donovan.

—Arriba Alicia, son las dos de la tarde, ¿Tanto piensas dormir? —Dice con humor.

Mire toda mi camiseta nueva empapada, mi cabello estaba aún peor y el frio se hizo presente en todo mi cuerpo. —Yo... voy a matarte

—Siempre amenazas con lo mismo, cambia el diálogo nena. Ya me estas aburriendo

«Nena» Bien, eso me tocó.

—No me interesa divertirte, Donovan —Levantó mi remera hasta casi llegar al sostén y escurro el agua de el. Miro a Donovan y veo como el observa momentáneamente mi estómago, él se recupera al instante, deja el balde en la puerta y sonríe malévolamente

—Ah, ya volvió el interés. Lo que fácil se va, fácil viene

—Es al revés imbécil

Bien, primero no es lindo despertarme, segundo, menos con agua y tercero... me está haciendo enojar demasiado. De hecho, estoy considerando sacarle la estúpida gasa que le puse en primer lugar en el rostro anoche.

—Avísame cuando me interese... —Empieza a darse la vuelta y corro sobre él, mi pecho choca con su espalda y empiezo a golpearlo por todo lo que me ha hecho. Mojarme, gritarme, molestarme, desearlo, todo...

Él, me agarra los muslos y me mantiene en su espalda, como si estuviera haciéndole caballito a una niña pequeña, me levanta más alto y golpeo su hombro. Hace una mueca por lo que deduzco que le duele, anoche debieron darle golpes muy duros. 

Donovan, da unos pasos, retrocediendo para llegar a la cama, lo cual hace. Se tira brutamente en ella conmigo debajo de él, su peso no fue todo contra mí, por lo que al menos no trato de matarme.

Se movió rápido para que yo no pudiera salir de la cama mojada. Me tomo por las muñecas e inmovilizo mis piernas con las suyas.

Iba a decir alguna frase sarcástica u irónica cuando coloco sus pulgares en el centro de mis muñecas, se quedó por unos momentos quieto y silencioso, pasaron segundos, pero para mí fueron minutos, su respiración, su aliento chocando con mi cuello me erizaba la piel y quería acercarme más a él. Tiene que sacrificarme antes de que me reproduzca, ¿cómo puede ocurrirme esto con este gilipollas?

Ni con mi Shawn me ocurrió esto.

Jamás.

—Tu pulso esta acelerado, ¿me vas a decir que te gusto, Cel? —Me ruborice con su pregunta, me tomo desprevenida. Él está sonriendo, pero puedo notar un toque de seriedad en su pregunta

—Te gustaría —No sé de dónde viene mi sarcasmo, pude contestar simplemente «No», sueno muy a la defensiva y me odio por eso.

—Créeme que es lo que menos deseo.

— ¿Quiénes son? ¡¿Que hacen en mi casa?! —Empezaron a gritar desde el pasillo, fuera de la habitación. Donovan, se paró al instante y yo igual.

—Oh, mierda —Murmuro mirando a su madre, pude notar como sus hombros de tensaron y todo su cuerpo estuviera en posición de cautela.

—Alice, soy Celi... —Empecé a decir por la confusión, ¿qué le pasa?

—Déjame manejar esto —Me dice Donovan nervioso mientras su madre empieza a llorar—. Mama, escúchame, soy Deni. Tienes que calmarte...

— ¡No! ¡No me toques! ¡Tú eres él! ¡Eres él! —Grita histérica. Justo cuando iba a correr en dirección a la puerta principal para escapar, Donovan pudo tomarla y lo hizo de tal forma que no podía mover los brazos. La mujer apenas respiraba con su agarre.

— ¡¿Qué haces?! ¡No la agarres así! —Lo tome de su camiseta y él camino hacia la habitación de Alice.

— ¡Quédate ahí, Celina! —Bramo sin dejar de caminar y yo no deje de agarrarlo de la camiseta.

— ¡Ni de coña! ¡Que la sueltes te digo! —Le digo en el mismo tono que él. La está sosteniendo muy fuerte.

Tira a Alice en la cama y la pone boca abajo. La deja de ese modo y se queda arriba de ella para impedir que pueda escapar. No sé muy bien qué hacer, si salir corriendo y nunca volver o saltar arriba de este idiota para que se tranquilice.

—Pásame la aguja que está en su cajón y el Haloperidol —Se limita a decir sabiendo que estoy detrás de él.

—Donovan, no estoy muy de acuerdo... —Empiezo a decir acercándome a la cómoda

—Celina, puedes pasarme la maldita aguja y el estúpido Haloperidol ahora —Me interrumpe y hago lo que me pide.

Él deja que Alice mueva un brazo y ella alcanza a rasguñarme el antebrazo, Donovan lo nota y me mira unos segundos la cara para ver si en verdad me dolió, luego, vuelve a lo de la aguja y pone el medicamente en ella.



JohannaPonce0

Editado: 18.11.2018

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