No confíes en mí ©

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Capítulo 22

No creí que vendría a un lugar tan hermoso como este a la fuerza. Maldito Den, maldita la hora que subí a su auto, maldita la hora que lo grabe y maldita hora que permití que tomara mi celular.

Estamos en un parque. El centro está engalanado por una fuente de bronce, rodeada de 20 columnas en las cuales se encuentran rosales. De esta fuente se desprenden, como rayos, ocho caminos, invitan a recorrer cada parte de este lugar. Amo los diferentes tipos de flores exóticas que hay aquí y también los cientos de árboles que nos rodean.

Yo estoy acostada en el pasto, dejando que los rayos del sol terminen de secarme. Donovan hace lo mismo pero apoyado al lado de un árbol. No decimos palabra desde que llegamos.

—Así que cuéntame misterioso Den, ¿A qué te dedicas? —Digo lo primero que se me ocurre sin mirarlo, no necesitaba hacerlo para saber que puso los ojos como platos.

—Ya lo sabes, Alicia. Vendo drogas

—Pero me dijiste que, si sabía más acerca de ti, me alejaría.

—Correcto

— ¿Entonces porque no me dices para comprobar?

—Como tú, tengo cosas que no puedo contarte —Ya sus ojos estaban buscando un lugar donde escapar de mí y mis preguntas, como si tuviera miedo de que descubriera algo que no debería.

— ¿Y por qué vendes drogas? —Sigo preguntado como la estúpida fisgona que soy. No puedo evitarlo. La curiosidad me mata

— ¿Sabes? Mejor volvamos, esto fue mala idea... —Toma su chaqueta que estaba a mi lado y camina hacia donde dejamos el auto estacionado.

Antes de que se aleje demasiado, tomo su brazo y lo detengo sintiéndome culpable por como lo presiono, tal vez esto a él le afecte —. Hey, lo siento, no fue mi intención cagarla, solo que no puedo entender como tú puedes hacer lo que haces

—No soy bueno, Alicia, no sé qué idea estúpida te estás haciendo de mí, pero te aseguro que no soy bueno.

—No eres malo tampoco, amas a tu mama y la proteges, la mimas y te importa. Una persona que tiene esos sentimientos no puede ser tan cruel como tu solito te aparentas a ti mismo.

—Estas muy errónea en tu idea de lo que a ser bueno refiere. Puedo proteger a mi madre, pero eso no compensa lo que soy diariamente.

—Depende con qué fin lo hagas, puede no compensarlo, pero al menos, podre entenderte... Si este paseo contigo termina ahora no me importa, tampoco si no me vuelves a hablar o te enojas, yo creo que tengo la razón y estoy muy segura de que la tengo. Si, eres un completo gilipollas, cabrón, estúpido, imbécil, inepto y todo lo demás que te digo siempre que estamos juntos, pero eres todo eso conmigo. Aunque te odie la mayor parte del tiempo por cómo te comportas, se darme cuenta que no eres mala persona, Donovan.

Él piensa cada palabra que dice a continuación: —No es fácil para un niño de doce años conseguir trabajo y que este te alcance para pagar la vida de una niña. Luego las facturas, los juguetes, la comida... Todo es un gasto, Celina.

— ¿Lo haces por tu madre? —Cada palabra que dijo parecía dolerle, pero es raro. No se percibir porque motivo esta tan afectado con lo que me dice, no es por la vergüenza ni por la tristeza, es por algo más—. No puedes decirme que eres malo después de eso Den, no lo haces por ti sino por alguien más.

—Como sea, ya no me importa ni quien soy ni como me ves, no puedes decir que voy por el camino de lo correcto cuando estoy equivocado.

No puede ser que sea tan ciego ante las posibilidades que tiene delante de él—. Pero puedes terminar el secundario, seguir estudiando y conseguir otro trabajo que pueda pagar todos los gastos...

Tal vez, Alice no viviría con las mismas comodidades, pero Donovan dejaría de hacer algo que en un futuro lo perjudicara seguro.

—Ya es tarde —Se limita a responder.

—Nunca es tarde.

Él parece pensar mis palabras por unos segundos para después negarlas completamente y seguir su camino hacia su auto.

—Ya vámonos

—Oh, no señor. Me hiciste perder las clases, ahora tendrás que entretenerme —Digo en la mejor forma de poder mejorar el ambiente tenso.

—Ya no estoy de humor...

—El que llega último no va a conducir.

— ¿Qué quieres decir?

—Que si llegó antes que tú, me enseñaras a conducir tu Chevy —Camino delante de él y le guiño el ojo ante su mirada competitiva.

—Ni de coña te dejare tocar mi Chevy —Murmura cuando se acerca a velocidad hacia mí.

—Ya lo veremos —Digo y empiezo a correr.

Bien, dos cuadras, corrí sin parar y sin embargo el maldito gano.

—Eres lenta —alardea en una risa burlona y abre el coche.

—Pues, algún día te ganare y me enseñaras a conducir.

—Suerte con eso

A lo lejos vi una rueda de la fortuna y mis ojos se iluminaron al darme cuenta que debía ser un parque de diversiones. Bien, empecemos otra vez.

— ¿Podemos ir allí? —Dije señalando las luces y el hermoso lugar que solo estaba a pocos kilómetros de nosotros.

—No —Dice ya serio como si tuviera pánico de mi propuesta.



JohannaPonce0

Editado: 18.11.2018

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