No confíes en mí ©

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Capítulo 26

—No soporto a la maldita profesora literatura, es decir, ¡Dios! Esa mujer no puede evitar escupir cuando habla, además, partamos del hecho de que apenas se entienden dos miserables palabras en toda su clase.

—Te entiendo en el sentimiento amigo —agregué esperando que continuara. Mire la botella de vodka con deseo en su mano.

Ambos ya estamos ebrios y son alrededor de las tres de la mañana. Donovan tenía la botella de vodka en su mano izquierda, mientras que, con la derecha, se la pasaba tocándose el cabello o, a veces, moviéndola demasiado para explicar acerca de un tema que le interesa o le apasionaba, es muy expresivo con las manos, o al menos, lo es cuando esta borracho.

Me hablo sobre sus canciones favoritas, se quejó del sistema, la corrupción de los políticos y llevo tan elocuentemente los temas que quede plasmada. Es demasiado inteligente y parecía mayor de edad mientras hablaba, con tanta convicción y argumentos de todo tipo. Debatir con él era simplemente gratificante, nunca lo había hecho con nadie. Nadie se tomó la molestia de hacerlo conmigo.

Estoy aún más sobria que él, lo sé porque puedo darme cuenta de todo, soy consciente de cada cosa que dice y sé que recordare mañana toda esta noche. Situación muy diferente a la que paso hace dos horas atrás, es todo confuso, me llamo por mí nombre y hasta ahí llego mi conocimiento. Le prestó casi la misma atención que cuando estoy totalmente sobria, me apodero de los mismos detalles que me asombran de él, solamente aprovechó que ahora puedo hacerlo sin que él me dé una respuesta a mis miradas acosadoras. Sé que a veces lo miro demasiado, aunque no quiero admitirlo.

No quiero admitir que me parece una persona muy interesante, qué oculta tantas cosas. Más allá de sus secretos de proveedor o narcotraficante. Sé que esconde mucho más que eso, mucho más que su "trabajo", partes que nadie conoce de él o quizás eso quiero creer. No puedo asegurar que será bueno, tal vez, es aún peor que lo que demuestra actualmente, —su fachada de chico malo, gilipollas y cruel— pero me muero de ganas por averiguarlo, me muero de ganas de averiguar qué siente respecto a su vida, su adolescencia. Cómo la pasó, que sufrió, Cómo se sintió al hacerse cargo de su madre él solo. Quiero saber todo. Qué hizo. Qué ocurrió para que ahora sea de esta forma tan apática y vacía.

Me atrae, me gusta. Donovan realmente me gusta.

«Shawn, Shawn, Shawn»

—Piensas demasiado, muchas veces te quedas mirando un punto fijo y te pierdes ahí —dice con la comisura de su labio elevada y tomando un sorbo más, bebe como si fuera agua

— ¿Como lo sabes? ¿Tanto me observas? —contesto divertida, lo agarre desprevenido, me mira cuando yo no lo hago, interesante.

—No seas arrogante Alicia, déjame ese trabajo a mí. ¿Qué estás pensando? Por favor, respuesta corta, no sé si en este momento pueda procesar mucho de lo que digas

—En nada con importancia, simplemente lo extraño qué es esto, se supone que no debería estar aquí

Se encoge de hombros y se levanta para sentarse a mi lado. Yo me alejo unos centímetros. Nada de contacto.

Me tiende la botella y le doy un trago. —Tranquila Alicia, mañana le pones una buena excusa a tu tía

—No me refería a eso —Mire fijamente a mis pies moviéndose nerviosos en el piso, considerando mentirle o decirle la verdad.

— ¿A qué te refieres entonces?

—Prometí que no me iba a meterme en estos desastres. Prometí no buscar nada de esto —Murmuré más para mí misma que para él

—No te entiendo, Alicia —Se puso aún más serio y dio vuelta ligeramente su cuerpo en mi dirección para mirarme. ¿Por qué es tan lindo? Su tez blanca es tan perfecta, excepto por su cicatriz, y por su reciente marca de la golpiza que cure hace pocos días. Un destello mío tocando cada una de sus marcas apareció en mi mente, pero lo deseche por completo. Sus ojos tan profundos mirándome, cristalinos por el alcohol, tan bellos que duele de tan solo observarlos.

—Mejor así —Le advertí sin apartar la vista. Ya no me muevo. Nada se mueve por breves instantes.

Él arruga su nariz y niega muchas veces con la cabeza, como si mi respuesta no fuera la que esperaba. —No, no te entiendo, nunca lo hago. Todo lo que haces es tan poco común para mí. Eres dura, lo cual se entiende por tus padres, pero no comprendo cómo puedes apañar tanto a gente que no conoces o que no se lo merece, como...

—¿Tu? —Termino su frase y asiente con la cabeza

—Si —Deja de mirarme y se centra en la pared delante de él

—No sé, solo sé que no eres lo que demuestras

— ¿Por qué te engañas tanto Alicia? —Su sonrisa amarga me molesto. ¿Por qué se empeña en denigrarse tanto?

—Tú eres el que vive en una mentira aquí, no yo —Mí voz empezó a sonar irritada.

—No me conoces, ¿hace cuánto? ¿Un par de semanas que nos conocimos?



JohannaPonce0

Editado: 18.11.2018

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