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Capítulo 32

Mi tía y mi tío se llevaron muy bien con Cris, parecían complacidos con su evidente carisma. De vez en cuando mi tía me guiñaba el ojo y me daba una sonrisa expectante para que contribuyera en su conversación, pero si decía algo, ahí estaba Jessi para decir algo en mi contra. Debo decir que quede sorprendida porque no toco el tema de Donovan.

Mi tía ya veía la boda. Mientras mi tío veía que iba a estar más fuera de la casa.

Al final de la cena fui obligada a aclarar que éramos solo amigos. La cara de decepción de mi tía era indisimulable.

Cris, al irse, me dio un casto beso en la mejilla y dijo que él paso genial, no entendía que parte de la cena le gustó si sólo fue interrogado por mi tía y por mi parte, todo el tiempo pensaba en lo que había ocurrido con Donovan el día anterior.

¿Con quién hablaba? ¿En qué trabajo estaba metido? ¿Por qué se veía tan afectado?

Intente olvidar aquello y termine mis tareas, no tuve tiempo para escuchar las indirectas de mi tía con respecto a mi "no relación" con Cristian porque me escondí en mi habitación antes de que siguiera dándome la caña.

Los días que siguieron, estaba mucho más tiempo con Cris, salimos muchas veces al centro de la ciudad y pude conocerlo, es muy amigable para ser hombre, no había un día en el que estuviera con él y no me doliera el estómago por reír tanto.

El primer trimestre había acabado y yo, por más que desperdiciara mi tiempo con Donovan la mitad de él, aprobé todo y con honores. Estaba más que contenta, y al primero que tuve la necesidad de decirle fue a Donovan.

Una lástima que ya no volviera a verlo.

Al principio, creí que estaba enojado y esperaba que yo corriera hacia él, cosa que ni loca haría después de lo que me dijo, así que solo espere. Los días, pasaron a ser una semana y luego, dos.

En la tercera semana ya me volví loca y comprobé que si correría hacia él si entraba en ese estado.

Tuve un arranque de necesidad. Quería verlo. Lo extrañaba más de lo que quería admitir. Mi corazón dolía cada que estaba sola en mi habitación de noche, pensando. Por ello, fui a su casa, olvidé lo que me había dicho la última vez, solo necesitaba ver su rostro.

Nadie contesto.

Fui el día siguiente.

De nuevo, sin respuesta.

El día siguiente a ese.

Nada.

Donovan no se había presentado nunca más en el instituto después de que peleamos, eso ya me ponía nerviosa, pero ver que no estaba en su casa tampoco, me desespero.

No sabía dónde ir o buscar, ¿Qué si lo habían matado junto con Alice? Él está metido en cosas muy pesadas.

Para colmo, lo llame cientos de veces, miles de mensajes y nada.

Considere ir a la policía, de hecho, estuve a punto de entrar en una jefatura, mi ansiedad ya estaba en un punto limite. Solo con pensar que algo le había ocurrido a Donovan yo... yo no estaba bien.

Ese día, una ráfaga de viento hizo que me detuviera dos segundos a pensar. Si lo buscaban, iban a investigarlo. Si lo investigaban y no le había ocurrido nada, iría a prisión

Recordé lo que se sintió el día que me quitaron a mi madre. Soledad, depresión, eso era yo en esos momentos, hasta que me obligué a volver a levantarme para recuperarla, y cuando Donovan y yo nos volvimos amigos, ya no me sentí sola nunca más, tenía a alguien que me entendía, y ahora que él se fue, otra vez quería sucumbir al dolor.

No dejaría que eso pasara, por eso ahora estoy aquí. Esta es mi última opción, si no lo encontraba aquí, no lo haría nunca y tendría que aprender a vivir con eso.

Maldición, no quería.

Entre en el bar un poco recelosa, nunca había estado aquí sola antes, así que cuando varios cuerpos se abalanzaron sobre mí por saltar siguiendo el ritmo de la banda que estaba en el escenario, ya no estaba Donovan para cubrirme.

Me acerque a la barra para sentarme en uno de los taburetes, esperando que se hiciera medianoche y ver si Donovan se presentaba en el escenario.

Solo necesitaba verlo, saber que estaba bien.

—¿Qué vas a pedir? —me preguntó el barman.

Realmente, apenas podía considerar tragar algo, hace días no como ni tomo lo que debería y se me nota. Estoy hecha una mierda.

—Nada.

—Solo puedes sentarte si vas a consumir

—Bien, agua

—No tenemos agua

—¡Bien! Dame una cerveza

El hombre con cara de pocos amigos, agarro una cerveza pequeña, la destapo y prácticamente la estrello en frente de mí. Le deje un billete de veinte dólares y me concentre en ver si veía a Donovan en algún lugar, no lo hice, pero en su lugar vi a Vanessa y ella pareció verme también porque parecía que sus ojos iban a salir de su cara de tan abiertos que los tiene al verme. Ella empezó a voltearse para escapar, pero no se lo permití.

Ella una vez me dijo que era como la hermana de Donovan, así que debería saber dónde está.



JohannaPonce0

Editado: 18.11.2018

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