No confíes en mí ©

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Capítulo 34

Estaban tocando mi cabello, estaba siendo acariciado suavemente. Hacia un recorrido desde mi mejilla hasta mi cuello y luego volvía a mi cabello. Me enamore de su mano.

Abrí mis ojos y me iré a ver de quien provenían esas caricias. Donovan estaba mirándome. Ninguno dijo nada. El silencio y la oscuridad eran nuestra mejor aliada en estos momentos.

¿Por qué se alejó de mi tanto tiempo?

Como si leyera mis pensamientos, deja de acariciarme y vuelve a su expresión severa otra vez

— ¿Puedes hablar?

—Si... —dije y luego empecé a toser con fuerza. Mi garganta arde.

Donovan corrió hacia un lugar en la oscuridad y las luces se encendieron. Esto parecía un pequeño apartamento. Había una cocina y una diminuta sala. Un baño a mi izquierda y una cama de una plaza a mi derecha.

Él volvió corriendo con un vaso de agua, lo agarré y al tomar un sorbo y la sensación se asemejaba a tragar agujas.

—No me sorprende que estés así, estuviste gritando todo el tiempo y muy fuerte.

¿Grité todo el tiempo? Yo sentía que no hablaba, que estaba muda... Todo a mí alrededor era silencio.

Ni siquiera recuerdo como llegue aquí, ¿dónde estamos?

La música seguía sonando, aunque parecía estar bastante alejada de nosotros. ¿Cuánto tiempo me dormí?

Algo en las manos de Donovan llamo mi atención, sus nudillos estaban llenos de sangre seca y su chaqueta tenía gota de ellas ¿qué mierda...?

— ¿Esto? —Él se dio cuenta a que estaba mirando. Hizo una mueca y agarro un trapo que estaba en la cocina para limpiarse—. Te dije que él no volvería a lastimarte.

— ¿Acaso tu...? —Mi voz ronca apenas podía terminar la frase.

«... Lo mataste?»

—No lo asesine Alicia, aunque ganas no me faltaron. Si tú no empezabas a gritar, yo lo habría hecho. Aunque lo único que te diré es que tendrá que operar su fea nariz y tal vez también su mandíbula.

—Gracias

—Mierda Alicia, no me agradezcas por eso, cualquiera hubiera... 

—No —Me limite a responder a sabiendas que cualquiera no haría lo mismo. Había miles de personas allí, ninguna hizo nada.

Ya no hablo, solo se acercó y se arrodillo en frente de mí. —¿Por qué reaccionaste así? Estabas desquiciada. No podía controlarte. No podía detener tus gritos.

—Lo siento...

—No Alicia, no lo sientas, esto no fue tu maldita culpa. Pero no es normal.

A mi falta de respuesta, el acunó mi rostro de nuevo, aunque esta vez no lo golpeé para que me soltara, solo disfrute su cálida mano en mi rostro mientras mi piel hormigueaba debajo de ellas. —¿Tu padre alguna vez te toco?

Sabia donde se dirigía esto y no me gustaba. —No.

Me levante y camine hacia la única puerta que había aquí. No quería escuchar la próxima pregunta.

Donovan se interpuso entre la puerta y yo. —¿Alguien te toco Celina?

—No

—No me mientas.

—¿Ahora te interesa? ¿En serio? ¿Dónde estuviste todo este tiempo? ¿Por qué no llamaste? —Esforcé lo más que pude las palabras al salir de mi boca.

Vine con la urgencia de verlo, pero esta vez necesitaba con urgencia huir. No iba a saber lo de Shawn. No iba a hacerlo.

—No empieces Celina, no actúes a la defensiva. Te hice una pregunta, no te vas hasta que respondas

Noté la decisión y seguridad en su voz, no iba a dejarme ir.

¡Él no puede saber! ¡Nadie puede! ¡Maldición!

—Déjame ir, te lo suplico

—No lo hare

Lagrimas volvieron a acumularse en mis ojos y me mordí el labio lo suficientemente fuerte como para hacerlo sangrar. Estaba nerviosa.

—¿Quién te toco Celina?

—¡Nadie maldición! ¡Nadie! —Comencé a ahogarme, velozmente Donovan se puso a mi lado y me dio el vaso con agua.

—Lo lamento, ya me detengo —dijo

Donovan se quedó conmigo en cada momento de mi shock, me contuvo y me salvo, me siento más que agradecida para con él, estar a su lado me hace sentir muy segura. Incapaz de controlarme, me apoye en él y para mi sorpresa, me rodeó con sus brazos.

Pasamos varios minutos de esta forma. Escuchaba su corazón totalmente errático

—Si sigues así, vas a morir de un ataque —Le dije no dispuesta a soltarlo

—Si no quieres que pase, deberías soltarme

Lo hice, lo solté, pero él no dejo de rodearme con sus brazos.

—Lo mismo digo Donovan

Examine un poco mis alrededores. La guitarra estaba a un lado del sofá, había una lata de cerveza en la mesada y una chaqueta arriba de ella.

—¿Dónde fuiste? —pregunté sobre su pecho. Todo en él se tensó. Sabía que el momento había acabado y que sería despojada de una de las más hermosas sensaciones en la tierra, estar entre sus brazos.

—No debiste haber venido Alicia... —expuso endureciendo su voz.



JohannaPonce0

Editado: 18.11.2018

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