No dejes que me encuentre

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Capítulo 27

Nos sentamos en su sala de estar, completamente diferente a como la recordaba, había muchas más cosas y tenía una gran nevera de última generación. Ela no dejaba de mirarme aunque intentara no hacerlo, sus ojos siempre volvían a mi. No era extraño considerando que probablemente mi personalidad era un poco más fría en comparación a cómo debía ser mi yo de aquella realidad alterna. También para mi era extraño porque Ela lucía más feliz y más cercana a mi, no era aquella chica misteriosa que aparecía de la nada y desaparecía del mismo modo. A su alrededor podía sentir un ambiente cálido diferente al frío y nostálgico que la caracterizaba. La sala de estar no lucía tan extraña, pero no estaba acostumbrado a estar sentado en un puff ya sea azul o rosa. Es como si Ela hubiera cambiado completamente y al parecer yo tenía que ver con ello. Era sorprendente ver como una relación podría cambiarlo todo y desencadenar todo un desarrollo lejano al de mi propia realidad.

—El lugar se ve diferente —le dije finalmente, listo para empezar una conversación.

—Lo notaste. En realidad, tú me ayudaste a remodelar todo —me dijo con creciente emoción y me sorprendí al saber el origen la decoración del ahora colorido inmueble. —Dijiste que el lugar lucía muy vacío y solitario, entonces ordenamos algunos productos por internet. Incluso, la otra semana vendrá el nuevo empapelado para que la cabaña luzca más acogedora, esa también fue tu idea y…

—Yo… —Intenté decir algo.

—Además, conseguimos una nevera último modelo con buen espacio en el congelador para poner muchas cajas de helados… —Al parecer a Ela le encantaba el helado, definitivamente la llevaría a comerse un cono cuando salieramos de todo el asunto.

—¿Y cómo conseguiste energía? —No pude evitar ocultar esa duda, dejando de lado el helado y pensando en el funcionamiento de la nevera en una cabaña en medio de la nada.

—Ya lo sabes… ¡Magia! —Respondió de inmediato y luego se dio cuenta de su error. —Tienes razón, no lo sabes.

—¿Podrías explicarme por qué estoy aquí? —insistí de nuevo y ella se removió en su asiento completamente incomoda.

—Esta bien —se resignó finalmente a hablar de ello. —Pero puede que me enrede un poco en la explicación, así que necesito que seas paciente porque iré lento para que no ocurra —dijo y asentí, esperando que empezara de una vez. —Esta es posiblemente un realidad alterna, aunque no deberían existir. La mayoría de las veces nacen de un error que crea una nueva variante en el destino, cambiando así todo su curso hasta en los más mínimos detalles. Según lo que me has dicho, ese error fue Laurel quien tomó el cuerpo de otra persona y generó algunas variantes que como resultado cambiaron el rumbo de toda la historia.

—Entonces, ¿aquí Laurel nunca tomó el cuerpo de nadie?

—Laurel tuvo algunos problemas, pero murió de causas naturales en un hospital en la ciudad, su condición se complicó un poco y tuvieron que llevarsela. Tuvimos que suspender nuestras sesiones nocturnas cuando su condición empeoró y le era imposible movilizarse sola y además, sus padres ya no dejaban su lado. Ya no se sentía tan sola en casa porque finalmente sus padres le prestaban atención y después de eso… Nunca la volví a ver, solamente escuchaba de ella a travé de Alexa —explicó. —Luego de su muerte, Alexa y Silvia me han visitado de vez en cuando, aunque muchas veces no las reconocí… Mi memoria no siempre ha sido buena en este lugar, por eso es conocido como el bosque del olvido, aunque ahora tiene otro nombre. En fin, nunca hubo cambio de cuerpos… aunque… Nada, no importa.  

—Entonces, esta realidad alterna es…

—Tu realidad probablemente es consecuencia de aquel error y como resultado, ésta realidad ya no existe —dijo con desolación. —Vaya, parece que no obtuve mi final feliz, de todos modos no iba a ser para siempre incluso aquí, algún día morirías y yo seguiría encerrada…

—¿Qué pasó con La Muerte? ¿No acabamos con él?

—¿Con 13-13? No, fue imposible.

En ese momento encontré otra variante.

—Pero, ya no me molesta porque no estoy sola. Dijiste que nunca volvería a estar sola de nuevo y…

—¿Y qué? —Pregunté al ver que se detuvo y entonces se sonrojó.

—Me besaste frente al lago, bajo la luz de la luna, incluso me trajiste flores, aunque no me gustan porque son prácticamente seres muertos y… —Se detuvo de golpe y tomó un poco de aire, evitando mi mirada.

—Vaya —me quede sorprendido. —Eso no lo vi venir, ¿qué más hemos hecho? —Mi curiosidad creció un poco y ella se sonrojó más.

—No hablaré de eso —dijo en murmullos. —Dios.

Me reí de ella al ver un lado que nunca antes había visto.

—Siempre has lucido triste y distante para mi —le dije. —Pero, ahora pareces feliz y viva, me gusta, me gusta verte así.



Wanda Quiceno

Editado: 06.07.2018

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