No es navidad.

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Odiar la navidad.

 

No soporto la navidad. Probablemente nadie en el mundo la deteste más que yo.

 

Sé que suena extraño, incluso extremo, que parezco una especie de Grinch, a la mayoría de la gente le parece una época hermosa, donde el amor, la felicidad y los buenos deseos flotan en el aire. Donde las familias se reúnen y tienen un momento inolvidable. Donde se tiene la oportunidad de escribir deseos llenos de ilusión y comenzar de nuevo.

 

Yo perdí todo en navidad. Todo lo peor que podría haberle pasado a una persona me ocurrió a mi en navidad.

 

Yo amaba a mi familia. No eramos ricos, pero teníamos lo más importante y lo mejor en el mundo, amor. A mi hermano Ramón, yo lo adoraba profundamente, era la persona que más admiraba en el mundo, siempre estábamos juntos, siempre nos contábamos todo, eramos muy apegados. A mis padres los amaba con devoción. Y a todos los perdí esa noche. Creo que habría sido menos traumatico si hubiese ocurrido en un accidente, pero no. Esa noche me enviaron a comprar al ultimo minuto las uvas, tenía 7 años en ese entonces, pero el vecindario era seguro y tranquilo, el supermercado quedaba a 4 cuadras y todos los demás estaban ocupados.

 

Recuerdo que había mucha gente comprando y me demoré demasiado. Eso me salvó la vida. Cuando volví la casa estaba rodeada por una estridente banda amarilla, había varias patrullas aparcadas al frente y los oficiales de policía entraban y salían. Lo que más me impresionó fue ver las luces de la ambulancia. Todo era muy caótico. Las luces de los diferentes vehículos en conjunto con la decoración de luces coloridas que parpadeaban alrededor de las ventanas y la puerta, esas que tanto amaba, se mezclaban y de pronto me parecieron feas, demasiado chillantes y monstruosas. Unas luces infernales. En el ajetreo, en medio de las voces, las alarmas, las miradas de espanto, me sentí mareado y estuve a punto de desmayar. Tuve ese escalofriante presentimiento, reptando por mi columna vertebral de que mi mundo como lo conocía había terminado esa noche. Así fue. Un maniático retorcido entró a la casa, pero no acudió a robar, con arma en mano como la prensa mencionó. Sus intenciones eran sádicas y espeluznantes.

 

Asesinó a tiros a mi mamá, a mi papá y a mi hermano. Luego se disparó a si mismo en la sien. Se llevó con él mi alma y desde entonces todas las noches me preguntó por qué lo hizo y si algún día tendré la capacidad de volver a sonreír con auténtica felicidad, como lo hice antaño.

 

Es por eso que tal vez no puedo cantar sobre amor, sobre alegría y esos deseos tontos que tiene la gente en estas fechas.

 

Para liberar mi decepción y amargura navideña accedí a las peticiones de mis compañeros de banda y fuimos a presentarnos en “Éxode Theater”.

 

No solía pensar en lo ocurrido hace 13 años, estaba sepultado en mi memoria, era como una caja que olvidas al fondo de un armario, pero en esta fecha, viendo la decoración de las calles, las luces navideñas, coloridas y parpadeantes, los recuerdos vinieron como una avalancha que momentáneamente me sofocó y me dejó pálido y tembloroso. Arrojé lejos de mi los recuerdos y trate de mantenerme ocupado, pero me hallaba nervioso y meditabundo, hasta que choqué contra ella.

 

¿Dije que podría escribir una canción sobre ella?

 

El tono de sus ojos era tan delicado que parecían acuarelas diluidas.

El larguísimo cabello negro como tejido con las hebras de la noche enmarcaba su fino semblante.

Sus labios con el tacto de pétalos de rosa. Su piel tersa color marfil.

 

Pero lo que más me fascinaba, sin duda alguna, eran sus ojos eran unos estanques encantados con destellos marinos. Por eso no pude evitar decirle invadido por las emociones de asombro y extrañeza que eran los ojos más espectaculares que había visto en mi vida, supongo que mis palabras le resultaron absurdas, ella se limitó a decir “Gracias” y se marchó antes que yo, tengo que admitir que me dejó con una flama de curiosidad encendida y preguntándome cual es el nombre de la dueña de esos ojos que me cautivaron y que por un momento me hicieron olvidar de mis pensamientos sombríos.



LadyAnnieLee

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En el texto hay: navidad, esperanza, amor

Editado: 21.12.2018

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