No hicimos algo xxx

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Capítulo Diecisiete

Después de arreglar todo aquel embrollo mi mente quedó mas tranquila, decidí que lo mejor era regresar a casa antes de que otra cosa sucediera.

Nos enteramos que los té no eran té realmente, eran una especie de alucinógeno y ahora las cosas tenían mas sentido para todos.

Carolina borró todo eso de las camaras  para no tener problemas con sus padres.

En ese momento me preguntaba qué era lo que había hecho para que la mandaran con Laura y llegar al extremo de poner cámaras en toda la casa, obviamente aunque la curiosidad me matara no se lo preguntaría. Quizá en algún momento ella tendría mas confianza y me lo diría.

Junto con Laín nos dirigimos a empacar todo de nuevo, Caro menciono que se encargaría de que Jesús pagara por el mal momento que nos había hecho pasar, Laín dijo que solo se mantuviera alejado de nosotros porque si lo volvía a ver esta vez no se contendría y le rompería la cara.

Una vez que terminamos Caro junto con Zatch nos llevaron a la central de autobuses, ella no paraba de disculparse constantemente por lo sucedido. Quedamos en que de ahora en adelante lo mejor sería que ella fuera a visitarme y no al revés.

En cuanto se marcharon y Laín compró los boletos nos sentamos a esperar que el autobús saliera.

— Jamás en la vida hay que tomar de nuevo. — dije recargando mi cabeza en el hombro de Laín.

— Y tampoco hay que volver a beber té sin saber su procedencia. Además nosotros te dijimos pequeña que no tomaras alcohol— respondió Laín mientras se acomodaba.

— Tú te emborrachaste conmigo, creo que eres la persona menos indicada para decirme.

Laín sonrió sin decirme nada.

— Yo te acompañaré siempre en tus locuras. 

Cuando nos subimos al autobús opté por dormir ya que sería un trayecto largo, tenía la facilidad de dormir en cualquier lugar.

Antes de hacerlo le avisé a mis padres a qué hora llegaríamos para que pasaran por nosotros. Mi madre me preguntó si Laín se quedaría a lo que él dijo que si, tardo varios minutos en responder y cuando lo hizo solo puso un

<<Esta vez dormirá en la sala>>

— Creo que tu madre ya no me quiere. — dijo mirándome fijamente después de leer el mensaje. —¿Crees que deba darle un obsequio?

Negué mientras recargaba mi cabeza en el asiento.

— Sabes que mi madre es rara Laín, un día te puede amar al otro te odiará.

— Pero no quiero que me odie Sofí...Soy B'dLain...todo mundo me ama, hasta los perros me adoran.

— Entre razas se entienden eh.

No sé que me dijo, me puse los auriculares y subí la música a todo volumen. No pasó mucho tiempo hasta que me quedé dormida.

— Despierta Sofí...tienes que despertar bella durmiente.

— ¿Ya llegamos? — pregunté adormilada.

— Si...Sofí... — Laín susurro. — Se te está cayendo la baba.

Abrí los ojos rápidamente y me enderece bien, me limpié con el antebrazo mientras miraba a Laín.

— Es normal pequeña, yodo mundo babea y todo mundo ronca.

— ¿Ronque? — pregunté alarmada.

Este asintió.

— Todo mundo te escuchó...

— Qué vergüenza. — dije tapándome la cara con las manos.

— No tienes que avergonzarte, te escuchabas linda...eras como un cerdito bebé.

Lo miré molesta mientras nos bajábamos. 

Mis padres nos recogieron y en todo el camino extrañamente no preguntaron nada, Laín y yo nos lanzábamos miradas de reojo.

— ¿Cuánto tiempo te quedaras Laín? — preguntó mi madre sorprendiéndonos a los dos.

Laín me miró, yo solo me encogí de hombros.

— Mañana me iré. — respondió, mas que afirmando como preguntando.

— Excelente. — dijo mi madre.

— Ella me odia. — articulo Laín.

— No te odio Laín, eres el novio de Sofí, como podría hacer eso. — respondió girando la cabeza al asiento trasero y sonriendo.

Eso fue extraño y de miedo para ambos.

Mis padres eran los más raros del mundo.

En cuanto llegamos y nos bajamos mi madre me dijo.

— Tu hermana esta con una amiga, tu padre y yo iremos a comprar unas cosas, hay dinero en el cajón de la cocina para que pidan algo de comer. Volveremos dentro de un rato — dijo tendiéndome las llaves y una vez que Laín sacó las maletas de la cajuela arrancaron de inmediato.

Sin tomarle demasiada importancia entramos a la casa, Laín me ayudo a subir mi maleta al cuarto y después fuimos a ordenar pizza de comer.

Después de un rato de estar jugando play station en la sala tocaron la puerta, le pedí a Laín que sacara el dinero del cajón de la cocina mientras yo iba a abrir la puerta pues pensábamos que era la pizza, para mi gran sorpresa ahí estaba Eduardo.

Había pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, su cambio era realmente impresionante, y mas era la impresión de verlo ahí.



Fa Wayne

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En el texto hay: romance, romance drama humor

Editado: 01.10.2019

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