No pude evitarlo

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Capítulo 11| Dolor y olvido

Soundtrack: Because of you. Kelly Clarkson.

 

Fue algo que no veía venir.

 

Sus labios se movían sobre los míos y yo no podía dejar de besarlo. Se me olvido que era mi amigo, ignore que él tiene novia. Solo presté atención a sus labios moviéndose al compás de los míos. Pongo las manos en su cabeza y acarició su cabello, él pone sus brazos en mi cintura acercándome un poco más a él. Era una especie de baile perfecto. Nunca pensé que mi primer beso iba a ser así.

 

Cada beso que se da, consume 12 calorías. Quizás sea porque para emplearnos en ello, debemos mover hasta 36 músculos, o bien porque las pulsaciones del corazón aumentan de 60 a 100 latidos cada vez que unos labios se unen a otros.

 

Nuestro sistema límbico se activa. Al juntar nuestra boca con la de otra persona, el sistema límbico, situado en el centro del cerebro, se encarga de transmitir esta información a otras áreas como la corteza o al tronco del encéfalo que regula los mecanismos vegetativos de la respiración, el ritmo cardiaco, la tensión arterial, el tono muscular. Según diferentes estudios científicos, cuando besamos apasionadamente se liberan un buen número de hormonas, como las endorfinas, que generan una sensación de bienestar y tienen efecto analgésico. A ellas se les une la oxitocina, le seguirá la adrenalina y noradrenalina, que elevarán la tensión arterial y los latidos del corazón.

 

Me sé toda la teoría de un beso. Pero esta se me ha olvidado en cuando Axel puso sus labios sobres los míos. Solo queda remplazado por el recuerdo del beso que nos dimos.

 

Nos separamos para tomar aire, pero Axel se me quedo mirando estupefacto y por lo que pude detallar me miraba con dolor. Se arrepintió.

 

—Esto no debió haber ocurrido. —mi alma se desgarra poco a poco. Me duele el corazón. Literalmente. —No debí comportarme así.

 

Debo poner una máscara de indiferencia, ni él ni nadie puede notar lo mucho que me dolió. —Tranquilo no pasa nada. Seguro fue que bebimos demasiado. —es una rotunda y gran mentira porque solo me bebí un cóctel, que casi no tenía alcohol. —No te preocupes queda olvidado. Es más, ya ni me acuerdo. No fue tan importante. —mis ojos escuecen pero no permito que broten lágrimas de ellos.

 

—Ángel. Discúlpame. —se pasa las manos preocupado por el cabello que acabo de acariciar. —No debí hacerlo.

 

—No, tranquilo olvidémoslo. Y listo. —pongo mi mejor cara de póker que he estado practicando desde el momento que me destrozó mi confianza.

 

Me voy hacia la barra y pido otro cóctel. Eso sí que tenga un poco más de licor que el primero. Cuando me lo entregan me lo bebo de un solo trago.

 

Mi cabeza esta embotada pero no me importa. Empiezo a bailar tratando de olvidar lo que paso hace un rato. Pero está grabado en mi cabeza. Y no lo podré borrar.

 

Una ventaja fue que nadie nos vio. Porque la pista era muy grande. No me imagino que habría pasado si mi hermano lo ve.

 

Lo mataría.

 

Probablemente se lo merezca.

 

Se me acerca un chico y empiezo a bailar con él. No me importa porque mi hermano está aquí y no va a permitir que me pase algo malo.

 

Luego bailo con otro chico y después de eso me voy hacia la barra y pido otro cóctel.

 

Bailo con mis amigos y me rio demás. Mostrándole Axel que su beso no me afecto más de lo que él creía. Aunque por dentro de este haciendo de tripas corazón.

 

Me acerco de nuevo a la barra y voy a pedir otro pero Axel se acerca al barman y le dice que no.

 

Me volteo y lo miro furiosa. — ¿Quién coño te crees tú para decirme que debo hacer y qué no? —le espeto. Jamás le he hablado mal a Axel. Creo que nunca le he gritado, enfadada.

 

Él se dio cuenta mi cambio de actitud. —Ángel no me importa que me grites, no seguirás bebiendo.



Paola Valentine

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En el texto hay: drama, amor, amistad

Editado: 26.02.2019

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