No quiero morir joven ( #1 Saga No quiero)

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Capítulo 7

Vamos camino a casa de la abuela Clarissa. Delante de nosotros va Stuard en una camioneta negra, igual a la que conduce Ryan, quien nos sigue a una distancia prudencial. Mis primitos están emocionados porque pasaremos unos días de familia. Agradezco que su inocencia no les permita entender lo que verdaderamente sucede, lo último que necesito es ver a esas criaturas asustadas porque alguien quiere dañarme.

—Dam, ¿quién conduce la otra camioneta? —me pregunta Brian, yo lo miro y le sonrió.

—Stuart va en la de adelante y Ryan junto a Michael nos sigue detrás —los señalo a ambos pero Brian no parece conforme con mi explicación.

—Tío Donald, ¿sólo dos de las camionetas negras son tuyas?

—Sí, Brian, ¿por qué?

—Porque desde que salimos de casa nos persigue otra —se voltea y señala a la parte trasera. Efectivamente a unos tres o cuatros autos de distancia en el otro lado de la carretera, hay una camioneta negra igual a las de nuestra seguridad.

—¿Estás seguro Brian? —El pánico atenaza mi garganta y veo a mi padre apretar los puños en torno al volante.

—Sí, Dam—asiente y nos mira, veo crecer el miedo en su mirada y algo dentro de mí se rompe.

No entiendo como alguien que me odia tanto como para hacerles daño a ellos y así infligirme de dolor. Son dos seres inocentes que no tiene la culpa de los errores que hayamos cometido. Mi padre habla en clave con Stuart, pero Brian es muy listo y al parecer capta que esa tercera camioneta no tiene buenas intenciones.

—Tranquilo Brian, todo está bien, esa camioneta es nuestra. A Stuard se le olvido informarme —Brian sonríe y entabla una conversación con mi padre sobre autos.

Sé que mi padre le mintió para que no se preocupara, puesto que a Stuart jamás se le olvidaría algo y mucho menos si está relacionado con su trabajo. Quien sea que conduzca esa camioneta tal vez es la misma persona que envió el mensaje de texto y destruyo la fachada de la empresa Textil.

—¡Mierda! —Grita mi padre mientras acelera, dejando a Stuart y a Ryan junto a Michael atrás, bloqueando el paso de nuestro atacante. Por desgracia entramos en una carretera de cuatro vías y logra adelantarse, impactando nuestros cuerpos hacia delante. Agradezco que todos estemos bien asegurados en nuestros asientos y solo nos sacudimos, de otro modo probablemente estaríamos gravemente heridos. Chloe y Brian se ponen a llorar y mi padre pisa el acelerador a fondo, logrando adentrarse en el tráfico y llegar a casa de mi abuela Clarissa rápidamente.

Bajamos y tomamos en brazos a los niños, baja mi madre junto a Kayes, corriendo a la seguridad del hogar de mi abuela. Todo el lugar está lleno de guardias y en este momento no me quejo, creo que hasta podría insistir en contratar algunos más. Al vernos llegar mi abuela corre abrazarnos. Tiene una sonrisa forzada en el rostro pero esta desaparece cuando nota lo afectados que estamos.

—¿Qué ha sucedido? —Toma a Chloe en brazos y la abraza con todas sus fuerzas—. Ya, nena, todo está bien.

—Una camioneta mala nos hizo Bum —solloza con su carita escondida en el cuello de mi abuela.

—¿Bum? —Se ve sorprendida. Mi padre asiente y en un amago de sonrisa, sin duda alguna por la forma en la que Chloe explico lo sucedido.

—Chloe quiso decir que chocaron nuestro auto —Brian tiene el rostro lleno de lágrimas y mi corazón se hunde ¿cómo mierda dejaron que sucediera esto? Estoy molesto, tanta seguridad ¿para qué? Cuando verdaderamente son necesarios no sirven para nada. Si algo les hubiese pasado algo... Descarto la idea, no quiero pensar en eso. Ellos están bien. Asustados, pero bien.

Stuart, Ryan y Michael entran a la casa y me apresuro llegar hasta ellos.

—¡¿Cómo mierda dejaron que eso sucediera?! —Grito, ellos abren los ojos como platos y siento una mano en mi hombro, pero estoy enojado y él no va logar distraerme— ¡¿Para qué tanta seguridad si permiten que cosas como esas sucedan?! ¡Mi familia pudo haber sufrido daños por su incompetencia! —Paso mis manos por mi cabello, alborotándolo. Con el paso de los años he aprendido muchas cosas de mi padre y esas cosas que acabo de gritar son prueba de la influencia que he tenido de él.

—Stuart, Ryan y Michael en una hora en el estudio —ambos asienten y se retiran, visiblemente apenados y molestos de lo sucedido—. Damián —oh, genial, solo soy Damián cuando está enojado conmigo.

—Nota de Damián: padre, nosotros estuvimos en peligro, al igual que ellos, si no hubiésemos podido huir, ¿qué habría pasado? —Mi voz se quiebra y dejo de la idea flotando entre nosotros. Mi padre me aprisiona en sus brazos y suspiro—. Sé que no debí gritarles, pero me sentía muy enojado. Aun lo estoy.



Wuilder Vargas V.

Editado: 19.06.2019

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