No quiero morir joven ( #1 Saga No quiero)

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Capítulo 37

13 de Agosto del 2017

Abro los ojos y me desperezo en la cama. Mi mano cae delicadamente sobre el pecho de Austin, quien continúa profundamente dormido o de otra forma, ya estaría apropiándose de mi boca. Beso delicadamente sus labios, luego su nariz, sus ojos, sus mejillas y mis manos viajan hacia abajo por su cuerpo. Sé que ha despertado cuando siento algo crecer bajo mis dedos. Suelto una risita floja mientras me sonrojo y aparto la mano.

            —Feliz cumpleaños, amor —en un movimiento me coloco sobre él y me apodero de sus labios. Nuestros dientes chocan y nuestras lenguas se enredan mientras gemimos y nuestras manos hacen su propio trabajo—. Estoy tan feliz de estar hoy a tu lado —murmuro contra sus labios antes de volver a besarlo—, te amo.

            —Mi mejor regalo hoy es que estés a mi lado, Dam —siento esa ya conocida calidez extenderse en mi corazón...

            —Los niños y yo tenemos una sorpresa para ti. Es hora de levantarse —le doy un último beso antes de ponerme de pie.

            —¿No piensa darme un regalo ahora, corazón? —El tono de su voz hace que mi piel se caliente y probablemente enrojezca. Sé que no habla de una caja envuelta en papel de regalo con un lazo. Habla de su cuerpo sobre el mío o viceversa.

            —Ya le dije, los niños y yo tenemos una sorpresa para usted, Austinsito. Creo que ya la edad le está afectando, no está escuchando muy bien.

            —Debió regalarme una muestra de colores exuberantes —al escuchar esas palabras siento un ligero pitido dentro de mi cabeza que me provoca cierto dolor. Es como si ya lo hubiese oído antes. Y en mi interior sé que esto es un dejavu, pero debido a mi pérdida de memoria tiene alguna especie de efectos en mí.

            —Aún estoy a tiempo de ir a la tienda por ellos, Aus —le sonrío y busco a tientas mi albornoz, que como siempre descansa detrás la puerta. Me lo coloco y salgo de la habitación rumbo a las de mis padres para despertarlos.

            —¡Buenos días! —entró aquella cómoda camada, que me siento un poco niño.

            —Buenos días hijo —mi padre me da un casto beso en mi cabello luego lo hace mi madre.

            —Voy a ver a los niños —me levanto con cuidado de la cómoda cama y me encamino hacia la puerta, ya sé cómo caminar sin el bastón y más por esta gran casa. Cuando entro a la de Brian, está totalmente despierto ansioso

            —¿Austin, ya despertó? —Pregunta con un tono lleno de ansiedad. Sé que está nervioso, lo cual me hace sonreír.

            —Sí, lo hizo. No tengas miedo, Cloe y tú le darán un regalo precioso y todo saldrá perfecto —salgo de la habitación con Brian agarrando mi mano. Ya al  frente a la puerta de Cloe. Apenas entro siento el pequeño cuerpo de mi prima chocar contra mis piernas y me agacho para abrazarla y llenarla de besos.

            —¡Hora del show, pequeños! —Digo sonriente. Bajamos las escaleras y fuimos a la sala, donde se encuentra el piano. Mis pequeños se sentaron a esperar la aparición de Austin.

            —Buenos días, pequeños —murmura el tan esperado cumpleañero.

            —¡Felicidades Austin! —Gritan al unísono y saltan del asiento. Escucho sus pisadas y la risa de Austin mientras los abraza para recibir sus besos. Una punzada de decepción se instala en mi interior al no poder ver esa hermosa escena, pero en seguida la hago a un lado. Sólo debo esperar un poco más

            —Los niños tienen una sorpresa para ti, que estuvimos preparando estas últimas semanas mientras ibas al gimnasio —Brian y Cloe vuelven a ocupar su lugar en el piano y yo le hago una seña a Austin para que se coloque a mi lado.

            Toma mi mano mientras se recuesta ligeramente sobre el piano. Besa mi cabello y suspiro. Las suaves notas del piano comienzan a sonar y siento a Austin estremecerse.

            —Feliz cumpleaños... —comienzan a cantar al unísono—... al que aun cuando no está nos cuida desde lejos. Al que nos consiente y nos llena de abrazos. Al que de noche nos vela los sueños y al que de día juega como si fuese un pequeño —algo húmedo cae sobre mi hombro y sólo entonces soy consciente de que Austin está llorando. Me volteo y lo abrazo con fuerza—. Feliz cumpleaños, Aus. Gracias por ser el mejor. ¡Te amamos! —Continúan tocando algunas notas y mi corazón se hincha de orgullo.



Wuilder Vargas V.

Editado: 19.06.2019

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