No Soy Quien Crees

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8. Miradas que se Cruzan

Ya es sábado, no amanecí en mi habitación, pero no dormí tan mal, Jaime se encargó de disimular una de las habitaciones de abajo de rosa, llena de carteles de Shawn Mendez, Justin Bebier, Selena Gomez, EdSheeran, Eminien, Bruno Mars, Luis Fonsi, camila, entre otros; espejos y perfumes, cremas, prendas que tal vez nunca usaría y que se los regalaría para Navidad a las hijas de las empleadas y a ellas en sí.

Martha estaba en la cocina frente al lava platos, siempre me gustó abrazarla por la espalda y nunca habría una excepción.

 - ¡Buenos días Martha! ¿cómo estás? - Le pregunté con una sonrisa y tomó de alegría al verla tan radiante tarareando una canción que me cantaba de niña.

 - Estoy bien mi niña ¿cómo amaneciste? Espero bien, tu desayuno está sobre la mesa. - Al sentarme subí el pie izquierdo en la silla a lo que Martha me observa y sonríe como una posesa… - ¿nunca dejarás eso? Eres una niña grande.

A lo que mordiendo mi tostada con ojos bien abiertos y encogiendo los hombros en forma de no saber a qué se refería y las dos reímos como posesas, cuando de pronto escuchamos las dos una voz.

 - Buenos días, - era él; Jey quien me ayudó días antes cuando sucedió lo de Brat.

 - Hola joven, - le contestó Martha. - Tome asiento para su desayuno, - Levante la vista y justo en ese momento nuestras miradas se cruzaron /pero ¿Qué rayos hace el aquí? Esto está mal/.

Por mi cuerpo cruzó la misma sensación escalofriante que cuando me paso el cuaderno en el casillero y me pregunto si podía llamarme por mi nombre.

  • Jovencita tómese sus vitaminas y a tomar sol, - me dijo Carmen a lo que entraba Arturo el chofer y Leticia la cocinera.

 - Buenos días saludó Leticia.

 - Buenos días dijo Arturo; - mirando a Martha preguntando como debían saludarme con la mirada, ya que había una persona que no era del personal completo de la casa.

 - Hola Arturo, hola Leticia; se pueden sentar, ¿soy alguna extraña acaso? Todos nos miramos y nos reímos tontos.

 Jey nos observó perplejo no entendiendo nada. Él asintió a respuesta de la pregunta de Martha y no dejaba de mirarme, cuando lo miraba me sentía extraña, no sabía que me hacía sentir curiosa hacia él.

El desayuno había pasado, unos chasquidos de dedos me saco de mis pensamientos;

  • Señorita su madre la llama al teléfono, era Jaime quien me informaba; me coloqué de pie y me aproximé al estudio, para tomar el teléfono cerrando la puerta tras de mí.
  • ¡hola mi niña! - me inquirió esa voz joven y dulce, que siempre conocí por teléfono, pero en persona parecía otra.
  • Hola mamá, ¿cómo estás?
  • Estoy bien, el bebé está creciendo sano y fuerte; - me dijo como si supiera que quería preguntar eso también.
  • ¿Cómo estás tú? Jaime y Martha me contaron de las últimas crisis que has tenido, ¿te encuentras mejor? Mira que no me perdonaría si algo malo te pasa.
  • Estoy bien mamá, no te preocupes; gracias a un amigo nada pasó a mayores, le dije para que no se preocupara de más, pero se me olvidaba que al mencionarlo conllevaría a la siguiente pregunta.
  • ¿Quién es para hacerle llegar un presente de agradecimiento?
  • ¡No! ¿Estás loca? - Pregunté exaltada, poniéndome histérica. - Estás demente mamá? Aquí nadie sabe que tengo dinero, te dije que está vez no pondría mi vida y mis sentimientos en peligro, o se te olvida que les dije que desaparecería sin decir a donde iría y que con todo el dinero del mundo no me encontrarían, /no estaba jugando hablaba muy enserio/ ¿recuerdas que se los advertí? Su respiración se escuchó un poco lejos como si se hubiera mareado.
  • ¿mamá, mamá, ma... Má?

- Estoy bien, está bien no mandaré nada, por cierto, princesa; Angélica me dijo que estuviste con ellos hace dos semanas; y que te vio muy linda Y rozagante.

- Si, estuve allá y me divertí mucho, Max me llevo a sus secciones de fotos, me llevo a parques, vivimos una peli en el cine y vine para la casa en el jet, ¿y tú embarazo cómo va? Le pregunte ya fuera de mi histeria.

- Estoy muy bien, las náuseas no son tan constantes como al principio.

- Ximena es hora de filmar tu parte, - se escuchó decir una voz masculina a lo lejos en el teléfono.

 - Si, ya voy, amor hablamos en cuanto pueda; te amo, por cierto, te envíe el prototipo de la nueva línea de Cantu's Secret.



Dam Yeo-Wool

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En el texto hay: mentiras y desilusión, amor, amor complicado

Editado: 15.12.2018

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