¡no soy una Dama!... Trilogía: Damas Rebeldes "1"

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Capítulo 19

Desde la cena con Caín, no puedo dejar de pensar en él. No he podido ir al club de esgrima, mamá ahora está más al pendiente de mí de lo que pensé que podría estarlo en todos mis años de vida.

 

Tanto que se le ocurrió la "maravillosa" idea de obligarme a mí y a Violet para ir con ella a pasear un poco por la ciudad, según porque estoy muy blanca y me hace falta sol, ver nuevos horizontes que no sean las cuatro paredes de mi habitación. ¿Saben qué es lo peor de todo? Violet y yo parecemos dos mulas de carga sosteniendo todas las compras de esta mujer que se hace llamar mi madre.

 

—¡Me duelen los pies madre! ¡Ya no puedo más!—se queja Violet.

 

—Ya nos marcharemos, solo hace falta una tienda —dice con una sonrisa, como ella no es la que carga las cosas, a regañadientes la seguimos.

 

—¡Esto es un infierno! —exclamé enojada y cansada.

 

—Por lo menos, estamos fuera de casa para no toparnos con el tío Bruno.

 

—Ya había olvidado que ese hombre vivía con nosotros, como solo usa la casa para dormir de vez en cuando y se la pasa en la calle todo el día, él dejó de importarme hace mucho —respondo con indiferencia. Lo único que quiero es que esa plaga se vaya de mi casa lo antes posible. 

 

Violet y yo regresamos agotadas del paseo por la ciudad, mamá es la única que viene con una sonrisa por todo lo que se compró, solamente pude escoger una sola cosa de todo lo que compramos, mi hermana y yo subimos a la segunda planta.

 

—Iré a darme un baño, el calor es insoportable. —me dice Violet.

 

—De acuerdo, pero no tardes que también necesito bañarme. —ella asiente, voy directamente a mi dormitorio. 

 

Al entrar me quito el sombrero y libero mi abundante cabello, el sudor recorre mi cuello. Busco una toalla y mis cremas para el baño, espero que esta vez Violet no se tarde demasiado en la bañera, si es así, lo juro, palabra de honor que la saco con todo y espuma del baño, es la única en la casa que dura más de dos horas para asearse, aunque mi madre es peor, dura tres y si se lava el cabello, cuatro. 

 

Salí de mi dormitorio para ir camino hasta la puerta del cuarto de baño que está a la derecha del pasillo, me detengo bruscamente al ver a mi tío Bruno en la puerta del cuarto de baño, mi ceño se frunce y sin hacer ruido me acerco hasta él, la puerta está medio abierta así que me asomo por sobre su hombro y la cólera se apodera de mí al ver que está espiando a Violet mientras ella está sumergida en la bañera.

 

—¡Viejo verde! —grité furiosa haciéndolo sobresaltar, se aleja de la puerta y yo la cierro rápidamente —¿¡Qué se supone que hace usted ahí!?

 

—¿¡Naerys qué pasa!? —grita Violet desde el baño, me cruzo de brazos y miro a mi tío con mi mejor mirada asesina.

 

—¡Quién te crees para invadir nuestra privacidad de esa manera! ¡Eres solo un asqueroso viejo...

 

—Me bajas el tono, no te permito que me alzes la voz, deja de ser tan ridícula, solamente quería usar el baño y creí que no había nadie.—responde con tranquilidad.

 

¿¡Acaso este hombre piensa que soy tan estúpida!?

 

—¡Gran descarado! ¿De verdad me crees una imbécil? No lo niegues, yo misma te encontré espiando a mi hermana. —en ese momento Violet sale del cuarto de baño, envuelta en una toalla y el cabello mojado recogido, su mirada es de pura confusión.

 

—Pero Naerys ¿Qué son esos gritos?. —pregunta la pérdida de mi hermana.

 

—¡Quieres saber porque grito! Grito porque me encontré a este señor viéndote mientras te bañabas.

 

—¡Qué! —gritó y miró al Tio Bruno igual de rabiosa.

 

—Deja de mentir Naerys, yo solo pasaba por aquí. —sigue mintiendo el muy desgraciado.

 

—¡Basta ya de mentir! ¡Sucio perro mentiroso! —a este punto no era yo, la cólera y la indignación me cegaban.

 

—¿Qué son estos gritos? ¡La casa no es una taberna!—la que faltaba, mi madre entrando a escena.

 

—¡Mamá, encontré a este señor espiando en el baño a Violet! —Todas las miradas están clavadas en el tío Bruno.

 

—¡Eso es un vil embuste! Lo que pasa es que la señorita aquí presente, cree que todos quieren hacerle daño y se imagina cosas. — no aguanto mi cólera y lo golpeo a puño cerrado fuertemente en la mejilla, haciendo que él casi se caiga al piso.

 

—¡No sea cobarde y asuma su desfachatez señor! —Violet me sujeta para no irme encontra de Bruno.

 



Gabriela aramillo

Editado: 28.07.2018

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