Noche Infernal

Tamaño de fuente: - +

1

Las nubes pintadas en el cielo de tonos claros, el aire fresco de alrededor, el sonido de algunas ramas y hojas alborotada por el viento eran tan relajantes que lo demás parecía no existir. El césped daba una sensación fresca y relajante a su espalda.

Adam cerró lo ojos para desconectarse un momento de todo. Le agradaba tener a Phoebe a su lado para que pueda disfrutar de ese momento con ella. Su cabello largo y castaño ocupaba una gran parte de donde estaban acostados, tenía los ojos puestos en el cielo claro que se podía reflejar en su mirada. Phoebe y Charlie eran sus mejores amigos de la infancia. Eran un trío muy particular, les gustaba pasar tiempo juntos y, en ese día de otoño en especial, los tres solo disfrutaban de la tranquilidad que se podía respirar a su alrededor.

Charlie, por su lado se encontraba leyendo el libro que Phoebe le había recomendado que leyera, de hecho ella y Adam había insistido tanto que Charlie al final cedió. Y ahora se encontraba concentrado en su lectura apoyado en uno de los árboles del jardín mientras Adam y Phoebe descansaban en el césped.

—¡No puede ser! —exclamó Charlie de repente. La calma había terminado —. Su propia amiga la traicionó.

Phoebe se sentó de inmediato en el césped, la calma había terminado para el trío pero había empezado algo más emocionante para ellos; hablar de lo que estaba sucediendo en aquel libro.

—¡Exacto! —dijo Phoebe —. Y lo hizo cuando menos me lo esperaba, yo creí que el malo de la historia sería el novio, no su propia amiga.

Adam abrió los ojos y la luz lo aturdió un poco, ocultó su cara con sus manos un momento mientras se sentaba.

—Eso se veía venir, ni siquiera eran tan cercanas —agregó Adam —. Pero debo admitir que el momento y el cómo lo hizo sí fue algo que no me esperaba.

—¡Cuidado! —gritaron a lo lejos en el campo de fútbol.

Adam volteó hacia el campo de fútbol que estaba detras de ellos. Una pelota iba directo a la espalda de Phoebe, solo tuvo unos segundos pata reaccionar. Se abalanzó para evitar que ella sea golpeada y ambos cayeron acostados al césped otra vez, pero el impacto nunca llegó.

—¡Tegan más cuidado! —avisó William, mientras pateaba la pelota de regreso y los jugadores en el campo le hacían un gesto de haberle comprendido.

William se acercó a Phoebe y Adam para ayudarlos a levantarse. Ambos habían quedado uno sobre el otro en una posición incómoda y se apartaron inmediatamente. Charlie aún no parecía salir de la impresión preguntándose que había sucedido en esos cinco segundos más rápidos  de toda su vida.

—¿Que tal chicos? —preguntó amablemente William mientras le tendía la mano a Phoebe para que pueda levantarse.

A lado de William estaba su novia pelirroja, Anna, la líder de club de teatro de la escuela. Hacían una buena pareja, ambos llevaban más de un año juntos y se mantenían fuertes, parecía uno de esos lazos que estaba destinados durar mucho tiempo.

—¿Están bien? —preguntó Anna al mismo tiempo que le dió una mordida a su manzana —. Si no hubiera sido por William, creo que la pelota los habría alcanzado.

—Estamos bien, gracias por eso — Phoebe miro a William y luego a Adam—. ¿No sabes que debo estar lista y presentable para algún momento de cámaras? —se quejó mientras sacaba una hoja de alguna planta del cabello y se arreglaba la chaqueta rosada.

—Creo que un "gracias" era suficiente —dijo Adam

—¿Gracias?

—De nada —Adam sonrió de forma pícara.

Charlie hizo el libro a un lado y se lavnto apoyándose en el árbol.

—No puedo perderlos de vista ni cinco segundos porque les empiezan a caer pelotas y se revuelcan en el césped —dijo Charlie.

Anna y William disimularon una risilla, las mejillas de Phoebe empezaron a tornarse más rosadas de lo normal.

—Muy gracioso, Charls. Y el chiste lo cuentas aparte o cómo. —respondió Phoebe

Anna y William se partieron de la risa y se sentaron en el césped. William acomodó su cabeza en las piernas de de Anna y ella empezó a acariciar su cabello lentamente mientras él solo miraba el sol reflejarse en el cabello de la pelirroja.

Los demás también se sentaron, la incomodidad que había causado el comentario de Charlie sobre Phoebe y Adam se había desvanecido por completo. Era muy común que los relacionaran muy seguido, en especial Charlie y Anna que se la pasaban buscando momentos de Adam y Phoebeba a solas para poder empezar a emparejarlos. Así que tanto Phoebe como Adam ya tenían una larga lista de respuestas para evadir el tema, aunque nunca se había puesto de acuerdo para ello, tampoco se daban tiempo para hablar del tema. Solo lo evitaban cada que podían.

—¿Qué tienen planeado para hoy —preguntó Anna —. Madison nos avisó que la fiesta en su casa empezará a las siete de esta tarde. Irá gran parte de la escuela, será divertido.

Anna continuó acariciando el cabello rizado de William mientras él reposaba muy relajado.

—No estoy muy seguro acerca de ir, todos irán disfrazados ¿verdad? No he conseguido nada que valga la pena y no me gustaría aparecerme frente a Sally Jordan con una sábana en la cabeza con un par de agujeros para los ojos. Sería el ridículo más grande que haya hecho en mi vida...

—Hasta que mañana hagas otro... —completó Adam

—Y otro... —siguió William

—Y otro— finalizó Anna

Charlie rodo los ojos y volvió al libro.

—Ya entendí, ya entendí, soy el más despistado del grupo —Todos rieron. Charlie sabía que su fuerte era ser gracioso en el grupo, a pesar que él no quería y le salían las cosas mal muy seguido, cuando notó que los demás lo tomaban como humor, él decidió hacer lo mismo —. Pero volviendo al tema, si me ayudan a conseguir el disfraz podría asegurarles que estaré ahí.

—Tómalo como resuelto —dijo Anna —Phoebe, ¿tú tienes como ir vestida?

Phoebe pasó una última vez la mano por su cabello mientras veía su reflejo en la pantalla de su celular.



Jeanfranco S. M.

#428 en Terror
#721 en Ciencia ficción

En el texto hay: adolecente, monstruos, suspenso

Editado: 26.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar