Noches de Sangre

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- Simplemente, delicioso.- exclamó al tragar el primer bocado del roast beef que había preparado la cocinera Mary. El vino blanco que lo acompañaba era una joya de las cosechas inglesas. Luego de una pequeña siesta, un plato que sabe al manjar de los cielos, las sillas a mi alrededor vacías y Charles parado a mi lado. Era perfecto, simplemente era un momento perfecto.

Mientras saboreo cada bocado y bebo cada sorbo de vino, miro constantemente ese gran salón donde me encontraba. La araña antigua que colgaba del techo era digna de estar en mi hogar. Nada puede arruinar este momento tan glorioso que estoy disfrutando... Siento mi celular vibrar en mi bolsillo. Lo cojo y atiendo sin siquiera ver quien era. - ¿Hola?- mi voz demostraba mi malestar momentáneo.

- Sir Matt, ¿Cómo te encuentras? ¿Ya estás en tu nueva casa?- escucho que me dice una voz masculina del otro lado. Sin duda, no había otra persona con ese tono tan petulante y tan poco refinada al hablar. - Mi querido primo, Daniel Pryce,- digo entre dientes- que sorpresa. Ya me preguntaba quién podría arruinar un momento tan perfecto como en el que me encontraba justo ahora.- Comienzo a escuchar la risa de mi primo- Sir Daniel Pryce para usted, señor.

Tenía razón, luego de ganar cinco veces seguidas el campeonato mundial de tiro al blanco, la reina decidió condecorarlo como caballero, además de que su padre es un gran lame-botas de su majestad, como muchos otros.- De acuerdo, Sir Daniel, ¿Qué deseas?- dije de manera tajante, a lo que él me responde- Quería decirte que mañana pasaré a verte. Acabo de ganar otro torneo aquí, y pensé que sería bueno verte antes de irme.

No puedo creer que él me diga eso, seguramente debe ser para molestarme, pero sería descortés de mi parte negarle su visita.- Cuando desees , querido primo. Siempre serás bienvenido en mi hogar.- digo resoplando y maldiciendo por dentro. Luego de unos pequeños cruces más de palabras, y tras despedirnos adecuadamente, corto la llamada. Vuelvo a comer, pero ni la comida ni el dulce sabor del vino podían quitarme el mal sabor de haber tenido que aceptar la visita de Daniel. Un momento, es verdad, casi lo olvido. Hoy después de la cena iba a visitar a aquél irrespetuoso señor.- Charles, ¿Qué hora es?- preguntó impaciente.

- Son las siete de la noche, mi Señor.- me responde, y continúa- Me he tomado el atrevimiento de buscarle información del señor Adam Patton. Vive en el centro de la ciudad, le propongo ir con Julius, el chofer, y alcanzarlo, mi Señor. Sera más fácil escapar de ahí de esta manera.

Es increíble. Mi mayordomo es increíble. A pesar de saber todo sobre mí, siempre se quedó a mi lado. - Acepto tu propuesta, Charles, y gracias por la información. Me será de utilidad.- digo mientras me levanto de la mesa- Es hora de cazar.

Me dirijo a mi habitación, cierro la puerta al entrar y comienzo a quitarme las ropas que llevaba encima y las dejó sobre mi cama. Luego, abro mi armario y, debajo de toda mi ropa elegante, me encuentro con unas bermudas de jean gastadas, las indicadas para esta noche. Me las visto y vuelvo a bajar. Al llegar a la entrada principal, me encuentro con Griselda, mi joven mucama. Sus ojos azules están clavados en mi torso desnudo.

- Creo que debe seguir limpiando, señorita Griselda.- escucho que dice la voz de Charles, que estaba en la puerta que da al salón con mi túnica negra colgada en su brazo. Me acerco a él, dándole la espalda a la mucama, y le saco mi prenda. - Vamos. No quiero perder más tiempo.- digo, mientras me coloco la gran túnica. Rápidamente, Charles me sigue. Salgo por la puerta principal y veo a Julius con el auto negro que habíamos usado hoy más temprano. Abro la puerta y subo en la parte trasera del vehículo, mientras mi mayordomo da la vuelta, y sube al lado del conductor.

El viaje se me hizo corto hasta aquí. La carretera estaba prácticamente deshabitada, y luego, en la ciudad, las calles le dieron más color al viaje. Ya estoy delante de su puerta. La calle es oscura, pero se puede escuchar los ruidos de los vehículos que pasan por los alrededores. Julius estacionó a la vuelta, para no llamar la atención.

- Es hora.- me digo a mi mismo, mientras veo su casa. Es simple, dos pisos, una puerta de metal y cuatro ventanas, dos a los costados de la entrada y dos que dan a las habitaciones de arriba. Las luces de la planta alta están apagadas por lo que veo. Comienzo a concentrarme. Pronto comienzo a sentir un dolor que invade todo mi cuerpo, al mismo tiempo que una sensación placentera. Mis brazos y piernas comienzan a alargarse y se vuelven más robustos, mientras mis uñas comienzan a convertirse en garras. Mi torso se ensancha y estira tanto que siento que voy a reventar. Comienza a salirme vello por todo el cuerpo. Mi cara comienza a alargarse en forma de hocico y mis orejas comienzan a posicionarse arriba de mi cabeza. Siento como mis dientes van tomando la forma de colmillos bien afilados y mis ojos se vuelven aún más grandes. La transformación ha terminado. Ahora debo medir un metro más de mi estatura normal de un metro ochenta. Miro como mis vellos se volvieron de color gris y blanco y envuelven la totalidad de mi cuerpo. La gran capucha de mi túnica no llega a tapar mi hocico y mis manos y pies también quedaron al desnudo, así que debo hacer lo mas rápido posible para entrar y salir. Me agacho y doy un gran salto hacia la ventana superior y consigo aferrarme al marco de esta con mis garras. Veo un débil reflejo mío en el vidrio de la ventana. Mi cabeza era idéntica a la de un gran lobo y mis ojos amarillos parecían estar brillando de la emoción. Podría controlar mis instintos, pero prefiero dejarlos libres. Es así como, en un abrir y cerrar de ojos, mi cuerpo se impulsa contra la ventana, rompiéndola por completo. Siento como pequeños pedazos de vidrio se incrustaron en distintas partes de mi cuerpo, pero no me importa, ya me regenerare luego. La pequeña habitación donde me encontraba parecía ser una pequeña oficina. Comienzo a olfatear el aire, hay alguien dentro de la casa y esta en la planta baja.



Matt Winter

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En el texto hay: muertes, noches, hombreslobo vampiros cambiantes monstruos

Editado: 04.10.2019

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