Noches de Sangre

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Ambos decidimos ingresar a la mansión. En un par de minutos más, debería estar la exquisita comida de Mary.

Llegamos al gran salón donde nos esperaban las "amigas" de mi primo y mi mayordomo, parado fielmente detrás de mi silla. Los posa platos y cubiertos de alpaca ya estaban sobre la mesa, junto a dos vinos rosados. Las tres jóvenes están sentadas una al lado de la otra. Seguramente, Charles les habría elegido sus asientos para que estén a la izquierda de la cabecera, que es mi lugar, pero, lamentablemente, las dos chicas más vulgares eran las que estaban más cerca mío. Me siento en mi silla y apoyo mi copa enfrente a mi plato, mientras Sir Daniel se acomodaba a mi derecha.

- Disculpen mi mala educación, - comienzo a decir serenamente- creo que no me he presentado. Soy Sir Matt Lean, caballero de la monarquía inglesa y propietario de esta mansión. Dentro de poco, vendrá un banquete especial, preparado por una de las mejores cocineras de todo Reino Unido.

- ¡¿Roast beef?!- me pregunta ansioso mi primo. Las chicas comienzan a reír, mientras Sir Daniel me mira fijamente de una manera exageradamente ridícula.

- Si, Sir Daniel, roast beef.- le digo con una sonrisa, intentando no mostrar una mueca de rechazo- Es nuestro platillo favorito.- les aclaro a las tres mujeres que se encontraban ahí sentadas.

- Creo que nos dimos cuenta.- me contesta riendo la chica que está a mi izquierda, mientras se acomoda su largo pelo rubio.

- Pero, ¿Dónde están mis modales?- dice mi primo en tono burlón- Déjame primo que te presente a las damas. La señorita que se encuentra a tu izquierda se llama Emma Waas. A su lado está la señorita Emily Milch y, por último,- me mira con una sonrisa- se encuentra la señorita Anki Waas, hermana de Emma.

- Un placer conocerlas.- digo haciendo una leve reverencia. Mi mirada se clava fijamente en Anki. Al fin, sabía el nombre de esa atractiva joven.

Recibo agradecimientos y sonrisas de parte de las tres chicas. De pronto, la puerta del salón se abre y veo como Griselda y Mary traen dos carros de servicio con los platos de porcelana tapados. Uno a uno, son colocados y despojados de sus tapas enfrente de mis invitados hasta llegar a mí. Griselda es la encargada de ocuparse del plato que me corresponde y, sonriéndome, lo apoya delante mío. Le quita su tapa y la coloca nuevamente en el carro de servicio. Al llegar a la puerta, ambas hacen una reverencia y se retiran. Miro a Charles y hago una seña con la mano para que se incline a la altura de mi cabeza.

- Charles, hazme el favor de averiguar cómo es que Mary logró hacer tres platos más de comida.- Le susurro al oído.

- Si, mi Señor.- me contesta y se marcha del salón.

Las tres invitadas de mi primo me quedaron viendo.

- Le pedí un simple favor.- digo amablemente- Nada de que preocuparse. Disfrutemos la comida.

Comenzamos a comer. Al cabo de unos segundos, veo a mi mayordomo volver, acerca su cabeza a mi oreja y me susurra que Mary, Griselda y Julius habían renunciado a su porción para que las invitadas puedan comer junto a mí y a mi primo. Le contesto que les doy permiso para prepararse sus porciones y que luego viaje con Julius, a la ciudad, para comprar comida y la mejor prenda que pueda encontrar para cada uno de ellos.

Las horas pasan y no encuentro señales de que mi primo o sus compañeras tengan intenciones de retirarse de mi hogar. Luego de almorzar, hablamos de nuestra vida cotidiana. Así es como me entero de que ellas vienen de Holanda para tomarse unas vacaciones, como es que Emma y Emily conocen a Sir Daniel y como él las invita para venir hacia acá. Anki había venido solo por pedido de su hermana, ya que ella no lo conoció hasta que llego a buscarlas con su auto. Mientras tanto, mi primo y yo, nos insultamos indirectamente, ya que sabíamos que decir para molestar al otro, pero al terminar la cena, la conversación se volvió más picante en el momento de que Daniel me dice que pretendía quedarse aquí hasta la mañana siguiente, al igual que las damas. 

- Por suerte, dispongo de cuatro habitaciones para ustedes.- digo, intentando no demostrar la furia que siento hacia él en este momento.

- Gracias.- me responde sonriendo.

Al cabo de una hora, las chicas se fueron acompañadas por Charles para que les de una habitación a cada una de ellas, dejándonos a mi primo y a mí en el gran salón.

- Has venido a controlarme, ¿No es cierto, Sir Daniel?- pregunto, mientras me sirvo un poco de vino en mi copa.

- Sabes que la reina no dejaría a ninguna de sus bestias sueltas por el mundo sin alguien que este a su cargo.- me contesta seriamente, saca de su botamanga un revolver calibre cuarenta y cuatro y lo deja sobre la mesa. Comienzo a mirarlo fijamente- ¿Me estas amenazando?-, a lo cual, él se levanta de su silla y se aleja de la mesa. -Estoy aquí por todo lo que sucedió. Deje el arma porque no quiero que sea una discusión entre un cazador y un lobo. Eres mi primo,y a pesar de todo, de que me rechaces por no ser como tú, no quiero tener que matarte.

- ¿Crees que puedes hacerlo?

- Mira, un contacto me comento lo que halló la policía hoy a la madrugada. Si la reina se entera de que fuiste tú, no solo me enviara a mi tras de ti. Además, tu auto fue captado en una cámara de seguridad cercana al lugar. Por suerte, pude entrar a la base informática del lugar desde mi computadora y eliminar el video.



Matt Winter

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En el texto hay: muertes, noches, hombreslobo vampiros cambiantes monstruos

Editado: 04.10.2019

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