Noches de Sangre

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Ya es hora. Estoy con mi primo delante de la gran puerta de metal que da al salón del último piso y dos enormes guardias.

- ¿Qué te parece pelear contra ellos y hacer una entrada espectacular?- me pregunta susurrando Daniel de la nada. Suelto una leve risa, mientras recuerdo cuando fuimos niños y nos peleábamos entre nosotros. A pesar de tener tres años más que él, siempre fuimos y seguimos siendo rivales. Competimos por todo, aunque en algunas habilidades ya sabemos quien es el mejor de los dos.

- Debes madurar, Sir Daniel.- le contesto con una sonrisa.

- Oh, vamos. Por los viejos tiempos, ¿Recuerdas cuando peleamos contra esos chicos que quisieron atacarme?

- Éramos niños. Ellos estaban un curso más avanzado que el tuyo y te habían rodeado.

- Y tú apareciste y entramos a pelear como profesionales.

- Si. Recuerdo que yo vencí a tres y tú solamente a uno.- dije con orgullo.

Daniel hace una mueca de desaprobación - Tú eras más grande.

Riéndome, me acerco junto con él a los guardias. Ambos vestíamos de traje y, en ellos, una medalla que representa nuestro grupo. Los dos hombres de seguridad nos miran y abren las puertas.

- Es hora.- decimos al mismo tiempo.

Entramos y recibimos la mirada de todos. Es normal para nosotros, ya que los miembros de La Cuadrilla y de La Orden se llevan mal entre sí. El salón es enorme de color blanco, con mesas llenas de botellas de vino y copas. Al frente, un gran altar con dos sillas de madera muy altas y, en ellas, se encuentran Sir Shepard y Sir Gilbert. Nos acercamos a ellos y hacemos una reverencia.

- Bienvenidos sean Sir Lean y Sir Pryce.- dice Gilbert con una mano en la barbilla. Clavo mi mirada fríamente en él. Gilbert, a pesar de sus sesenta años, su calvicie y su mirada tierna de color verde, es un hombre de acción que no dudaría en enfrentarse a quien sea, y es por eso que yo lo reto con mi mirada, pero de pronto escucho como dos personas se acercan a mí por la derecha. Son ellos, los misteriosos y aclamados sirvientes de este señor. Lo que me contaron de Jonathan es verdad. Mide mucho más de dos metros, es casi tan alto como yo cuando me transformo. Su pelo es negro como la mismísima noche y sus ojos oscuros me miran fijamente. A su lado, un joven casi tan alto como yo, lleva un saco de cuello alto con el que se tapa el rostro, dejando ver solamente su pelo castaño y su ojo marrón, ya que en el otro lleva un parche. Me posiciono para quedar frente a ellos, y mi primo se coloca a mi lado.

- No quieres pelear con los guardias, pero si con los sirvientes mortíferos de Gilbert, ¿Quién te entiende?- me dice Daniel al oído.

- ¡¿Qué está sucediendo aquí?!- escucho que alguien grita desde la entrada principal. Al darme vuelta, tanto yo como mi primo nos sorprendemos. Justo enfrente de la puerta, se encuentran dos hombres de traje, pelo negro y mirándonos seriamente.

- Oh, Sir Ralph Lean y Sir Anthony Pryce. Que sorpresa.- exclama Maximilian desde su silla. Pensé que con ver mal a Gilbert conseguiría problemas, pero no esperaba esto. Mi padre me mira fijamente, mientras Anthony hace lo mismo con Daniel.

- Hay una explicación para todo esto.- dice nervioso mi primo.

Miro al suelo con la boca apenas abierta y la punta de mi lengua tocando mis dientes laterales. Eso enojo más a mi padre, que se acerca a mí velozmente. Sabe que lo hago cuando me frustro. Se para enfrente de mí y hace una reverencia a Gilbert y a Shepard. A pesar de ser un poco más bajo que yo y de tener cuarenta y siete años, mi padre sigue siendo un hombre de temer. Su cuerpo marcado y su mirada penetrante lo hacen una persona aterradora sin necesidad de transformarse.

En ese momento, Jonathan se acerca a mi padre con su mano derecha levantada y una sonrisa macabra clavada en su rostro.

- Ni se te...- me quedo callado sin poder de terminar la frase. Acabo de ver como una persona de más de dos metros cae al suelo tras un simple golpe en el estomago de parte del hombre que acababa de saludar a los líderes. Realmente, mi padre da miedo. Shepard está riéndose por lo bajo, mientras que Gilbert, avergonzado, pide que nos comportemos todos. Daniel y yo somos acompañados por nuestros padres hasta una de las mesas.

- ¿Pueden decirme que demonios estaban pensando?- pregunta mi padre tranquilamente.

- Lo mire fijamente a Gilbert y aparecieron sus "protectores" para hacerme frente.- digo mirándolo extrañado.

- Ya después hablaremos bien en tu casa.- dice Anthony, mientras tiene tomado por la nuca a Daniel.

¿A mi casa? Ahora veo de porque mi primo se auto-invita solo. En ese momento, los líderes se levantan y comienzan a hablar. Comienzan a hablar sobre lo que Daniel y yo ya sabíamos, hasta que Shepard hace una muy notoria pausa.

- Caballeros, la guerra se aproxima a Inglaterra.- dice de manera imprevista. Todo el mundo se queda callado. Toma aire y continúa- No sabemos quienes son ni sus motivos, pero parece que se ha formado una organización con el propósito de iniciar una guerra que incluirá a varios países. Hasta ahora, se ha notificado ataques parecidos a los que hemos sufrido en Francia, Rusia y Estados Unidos.

- Deberíamos volver para proteger a la reina.- dice uno de entre la multitud. Varios más comienzan a tirar ideas de que hacer al mismo tiempo. Ya no entiendo ni siquiera lo que está diciendo cada uno.



Matt Winter

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En el texto hay: muertes, noches, hombreslobo vampiros cambiantes monstruos

Editado: 04.10.2019

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