Noches de Sangre

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- ¡¿Vlad?!- le pregunto alterado.

Él asiente con la cabeza.

No puede ser que la reina envíe a Vlad para hacer equipo con mi primo y conmigo. Él es un guardián real. Su única misión en este mundo es proteger a la familia real, pero nunca nadie lo ha visto. Se dice que está protegiéndola desde donde nadie lo pueda ver. Muchas leyendas se cuentan de Vlad y en todas solo hay algo en común: es un sanguinario.

- De acuerdo. Por ahora concentrémonos en el problema en cuestión. Luego, veremos lo de Vlad.- digo seriamente, ocultando mi nerviosismo.

 Salgo de la cabina y me siento en una pequeña butaca mirando fijamente a mi primo. Él también está bastante serio en este momento. Luego de unos diez minutos de viajar por los aires, aterrizamos en un edificio en construcción de al menos quince pisos. Al bajarnos los tres, nos encontramos con John que nos saluda con la mano.

- ¿Alguna novedad?- le pregunta Daniel.

- Muchas.- contesta John. Toma un respiro y continúa- Parece ser que ya había dentro de ese hotel más personas perteneciente a estos "terroristas".- contesta John.

- ¿De cuantas personas estamos hablando?- pregunte.

- Serían ciento cuarenta personas de rehenes y treinta o cuarenta hombres armados.

En este preciso momento, Charles y Julius aparecen en la azotea con cinco bolsos negros bastante grandes.

- Aquí traje su equipo, mi Señor.- me comunica Charles acercándome un enorme bolso negro.

Lo agarro y lo dejo en el suelo. Al abrirlo, me encuentro con una campera negra ajustada, unos pantalones y calzado militar también negros, mi túnica, dos floretes y un revolver plateado de alto calibre. Comienzo a quitarme el traje, mientras veo como mi mayordomo comienza a sacar de un bolso un rifle francotirador y comienza a ajustarle las partes y accesorios del mismo. Me visto con las ropas que me trajeron y me coloco las fundas con las armas, las espadas en mi espalda y el revolver en mi lado derecho de la cintura.

- ¿Qué opinas?- me pregunta Daniel que está a mis espaldas.

Me giro y lo veo vestido de manera muy parecida a mí y con seis estuches en su pecho con distintas pistolas y revólveres.

- ¿No crees que con dos pistolas es suficiente?- le dije burlón.

- No sabes de lo que hablas. Tú con tus espadas y yo con mis armas, ¿De acuerdo?- me contesta sonriendo.

Sonrío y me alejo de él para poder acercarme a Charles. Estando a unos pasos de mi mayordomo, éste me habla.

- No se preocupe, mi Señor. Puedo manejar esto.- me dice como si leyera mis pensamientos.

Nunca lo había visto disparar ni usar armas, menos de tan alto calibre. Una mano me toca el hombro y, al girarme, me encuentro con mi padre.

- Yo me quedaré aquí para cuidarlo si algo pasa.- dice confiado.

- Además, mi Señor, el hotel en cuestión está a solo siete cuadras de aquí. Será difícil que noten mi posición.

- De acuerdo.- suspiro- Es hora de planear. Charles, tú nos cubrirás. Padre, tú te quedaras como habías dicho. Julius, vuelve a la mansión. Daniel, entrarás conmigo para atacar.

- ¿Y que haré yo?- me pregunta John.

- Tú manejarás el helicóptero. Desde ahí, a una distancia prudente, saltaré junto a mi primo hacia una ventana de los pisos altos para poder ingresar. Luego, aléjate. Cuando todo pase, Daniel te llamará y pasaras por el techo para que nos vayamos.

Sin decir más palabras, me dirijo al vehículo aéreo y me siento nuevamente en la pequeña butaca. John ingresa y, sin mediar palabra alguna, entra a la cabina. Solo falta mi primo, que se quedó hablando con Charles. Seguro que le está preguntando sobre su arma. Al rato, entra él por la misma puerta por donde yo había ingresado y se sienta enfrente mío.

- Estoy muy enojado contigo.- me dice de repente.

- ¿Por qué?

- Tu mayordomo... conoce a una persona que construye nuevas armas de fuego de alto calibre. Él tiene un nuevo modelo que yo jamás he visto. Él lo llama: modelo MD 790.

Sabía que solo fue para hablar de su arma. Es muy predecible.

- ¿Cuál es el problema?- le digo cortante.

- Yo también quiero conocer a esa persona. Quiero personalizar todas mis armas.- me dice con los ojos bien abiertos y una sonrisa macabra en sus labios.

Me levanto y me dirijo a la cabina para informarle a John que empiece a emprender el viaje y vuelvo a mi asiento.

- Te necesito enfocado en esto.- le digo seriamente- Seremos nosotros dos contra treinta, así que más vale que te concentres y no mueras.

Me coloco la capucha de la túnica, mientras escucho como las hélices comienzan a moverse. A los segundos, el helicóptero empieza a elevarse por los aires en dirección al hotel. Al ver la gran estructura blanca de unos veinte pisos, miro a mi primo y me paro en la abertura de la puerta, la cual nunca habíamos cerrado.

- Agárrate de mi espalda.- le grito.

Rápidamente, siento como el obedece y se sujeta a mí con sus dos brazos. Nuestro vehículo pasa muy cerca de uno de los pisos superiores y, sin pensarlo dos veces, salto con todas mis fuerzas hacia la ventana que da a una de las habitación del lugar.



Matt Winter

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En el texto hay: muertes, noches, hombreslobo vampiros cambiantes monstruos

Editado: 04.10.2019

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