Noches de Sangre

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Me despierto tranquilo en mi cama. Ya pasaron tres días desde ese ataque al hotel. Dejamos a la joven que acompañaba a Daniel cerca de una comisaria, mientras Anki decidió quedarse conmigo para cuidarme, aunque esa noche en la que volvimos no la deje dormir conmigo, ya que me estaba regenerando y no quería darle explicaciones. John tuvo que fingir cocerme las heridas y me coloco vendas alrededor del torso para poder tapar mi ya regenerada piel. Mi primo había decidido irse a investigar lo ocurrido, aunque nos debíamos un enfrentamiento por lo que había sucedido al final de ese "rescate". Por otro lado, mi padre y Anthony decidieron irse para hablar con la reina en persona.

Un brazo comienza a rodearme por la altura de la cintura. Miro hacia mi derecha...

- ¡¿Qué diablos haces aquí?!- grito empujando al dueño de ese brazo y cayéndome de la cama.

Las risas de mi primo inundan la habitación por completo.

- Hable con Anki y me dijo que aún seguías dormido, así que vine a despertarte para ver si me perdonabas por lo que había pasado.

Sin dudar, salto hacia él y comenzamos a agarrarnos intentando ahorcarnos el uno al otro.

- Maldición, eres un idiota.

- Eso serás tú, Matt.

Escucho que la puerta se abre y como alguien da unos pasos dentro de la habitación.

- No debe comportarse así, mi Señor. No tiene que perder la compostura por alguien tan poco refinado como lo es su primo.

- Charles, no es el momento para que entre a mi cuarto.- digo mientras sostengo el cuello de Daniel por la espalda con mis brazos.

- No... puedo... respirar.

Lo suelto y miro como se queda tosiendo arriba del colchón. Bajo de éste y me acerco a mi mayordomo, quien me tiende una carta. Miro el remitente y el sello, es de Maximilian Shepard. Abro el sobre y me encuentro con el cheque mensual de ochenta y cinco mil libras esterlinas. Al menos, puedo rescatar algo bueno de estos últimos días, aunque me vuelve a surgir una duda que he tenido desde que libre a Anki. Supuestamente, toda Gran Bretaña está en peligro por un ente desconocido hasta la fecha. Entonces, ¿Por qué hicieron una reunión aquí en Estados Unidos con todos los caballeros de ambas facciones dejando expuesta a la reina ante cualquier atentado?

- No piense en esas cosas, mi Señor.- dice Charles.

Lo miro extrañado. No hable en voz alta. Miro a mi primo y él me devuelve la mirada. Ambos dirigimos nuestra vista a mi mayordomo, que se le nota preocupado.

- Debo volver a mis tareas. Con su permiso, mi Señor.- dice nervioso y se retira de la habitación.

Me quedo en silencio.

- ¿Qué diablos acaba de pasar?- pregunta Daniel.

- No tengo ni idea, Daniel. Ni idea.

Nos quedamos en silencio. De pronto, comienzo a escuchar unos pasos apresurados que se dirigen hacia mi cuarto. Miro instintivamente a la puerta y ésta se abre.

- Veo que estás despierto.- expresa una cálida voz femenina.

- Oh, lo siento, Anki. No te he saludado aún.- le contesto con una sonrisa.

Ella comienza a acercarse a mí. Me agarra de los hombros y mira mi pecho vendado.

- No puedo creerme aún que sigas vivo.- dice mientras una pequeña lágrima resbala por su mejilla- ¿Te encuentras bien?

- Estoy bien, Anki. Ya pasaron tres días, no debes angustiarte.- le digo mientras con mi pulgar le acaricio la mejilla.

- Que tiernos que son. Ya parecen una pareja.- exclama gracioso mi primo.

Una sonrisa aparece en la cara de Anki, que me sigue mirando. Giro mi cabeza hacia Daniel y le miro con las cejas levantadas.

- Que inoportuno que eres primo. A veces, me sacas de quicio.

La joven comienza a reír, al igual que Daniel. Una pequeña sonrisa aparece de pronto en mi rostro. Son estos momentos los que me liberan un poco de mi título y, realmente, no fue hasta que vi nuevamente a mi madre que empecé a disfrutarlos.

- Es hora del duelo, Matt.- dice mi primo acercándose a la puerta.

Asiento con la cabeza y, tras darle un beso a Anki en los labios, salgo de mi habitación y bajo las escaleras, seguido por ellos dos. Giro a mi derecha y abro la puerta del gran salón. Al entrar, veo a Charles parado cerca de la mesa.

- Anki, quédate afuera. Es un tema delicado el que trataremos y también privados.

- Tú y tus secretos, Matt. A veces no te entiendo.

- Lo sé, pero son temas de gran importancia. Por favor, entiéndeme.- le explico.

Ella se da media vuelta, enfadada, y sube las escaleras. Mi primo cierra la puerta y me mira.

- Conseguí la información.

- ¿Qué es lo que sabes, Daniel?

- El grupo que atacó el edificio se llama La Corte del Dragón. Es un grupo que ha nacido en Rumania hace muchísimos años. Nadie ha sabido nada de ellos desde que su fundador fue "asesinado".

- ¿Su fundador?- las palabras que ha dicho mi primo me dan vueltas por la cabeza.

- Si, Matt. Su fundador... fue asesinado en una pelea contra los turcos, pero nadie sabe si esa es la verdad.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque ahora mismo esa persona trabaja para la reina.

- ¿No estarás bromeando, Daniel?

Él niega con la cabeza. No me esperaba esto, maldición. El creador de aquél grupo está trabajando para la reina.



Matt Winter

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En el texto hay: muertes, noches, hombreslobo vampiros cambiantes monstruos

Editado: 04.10.2019

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