Nuestro Pequeño Secreto (completa)

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[CAPITULO 56]

 

 

 

 

 

 

Ava

 

 

 

12 de mayo del 2018.

 

 

- Entonces…

- Vinieron los padres de Jax. – murmura y juega con las puntas de su cabello, se lo ha cortado hace unos días y ahora está un poco más arriba de sus hombros.

- ¿Y qué sucedió?

- Solo me dijeron que no tenía la culpa de lo que había sucedido, que su hijo iba a aparecer sano y salvo y que venían a ver como se encontraba su nieta.

Asiento lentamente y sigo observándola, su piel ya no esta tan pálida como antes y sus ojeras son menos visibles, pero en sus ojos aun esta esa mirada perdida, triste. Se siente sola aunque tenga a sus amigos, familia y a su hija.

- ¿Y qué te dijo el doctor? – pregunto en voz baja, sé que no le gusta hablar de este tipo de cosas pero es algo que realmente me preocupa.

- Ava…

- Kate. – la corto antes de que se niega. – Soy tu mejor amiga, me preocupa tu salud y sé que pasaron días del último ataque, pero fueron tres Kate y no podemos dejarlos pasar como si nada por eso fuiste al doctor. Ahora dime ¿Qué fue lo que te dijo?

- Que por todos los problemas que he presentado este último tiempo es probable que este presentado ataques de pánico.

- Como dijo Ashley. – murmuro y ella asiente afirmando mis sospechas.

- Si, y me dio unas sesiones con el psicólogo. Creo que me ayudaran a entender un poco todo la maraña de sentimientos que tengo en estos momentos.

- Seguro que si cariño. – me levanto de su cama de un salto y tiro de las mantas que la cubrían quitándoselas de encima mientras se queja.

- ¿Qué haces? No jodas Ava.

-Te preparare algo de comida, tomaremos unas cervezas y luego veremos películas comiendo helado ¿Okey? Y no acepto un no como respuesta.

- Bien, bien. Pero yo elijo la película.

Es la primera vez que veo una sonrisa real en Kate, de emoción o de burla, asiento con la cabeza riendo y ambas caminamos hacia la sala y luego hasta la cocina.

- ¿Qué cenaremos?

- Creo que… - me pongo en puntas de pie para tomar lo único que hay en la alacena, Kate no ha salido prácticamente de su casa, y se lo muestro. – Pastas. Creo que necesitas salir a comprar más Kate.

- Lo hare. – murmura y se sienta en la mesada mientras yo me encargo de la cena, ella habla de temas triviales y también acerca de unos diseños que tiene en mente pero que no ha plasmado en el papel.

- ¿Y si haces un curso? Podrías aprender más cosas aun.

- Eso planeaba hacer antes de… eso pero decidí no hacerlo finalmente.

- Quizás sea bueno que retomes la idea, para despejarte un poco y de paso hacer algo que te gusta.

Me acerco a la olla de agua caliente y huelo un poco, pero ese poco es suficiente para revolverme el estomago, me tapo la boca alejándome y hago una mueca de asco al sentir la bilis subir por mi garganta.

- ¿Ava? ¿Qué sucede?

Kate toma mi brazo sosteniéndome y cierro mis ojos para estabilizarme respirando hondo.

- Estoy…bien, tranquila. – susurro cuando la horrible sensación va desapareciendo y el mareo también, abro los ojos y me aparto lentamente del agarre de Kate. – Estoy bien.

- ¿Segura Ava? Parecía que ibas a vomitar…

- Si, si. Solo me he mareado un poco.

Ella suspira, luce realmente preocupada pero yo estoy bien o eso creo. Me alejo de ella completamente y voy hacia las hornallas otra vez, cuelo los fideos y mientras los sirvo ella pone la mesa. Dejo los platos donde comeremos y me siento, frunzo el ceño al ver las dos latas de gaseosa.

- ¿No íbamos a tomar cerveza?

- No… no tengo ganas de tomar alcohol.

- ¿Segura? – pregunto con curiosidad, parecía ansiosa antes de tomar.

- Si, es que tu… - se detiene, pensando lo que va a decirme y luego sigue.- Es que creo que te bajo la presión y necesitas azúcar.

- Vale… - digo sin creerle una palabra de lo que dice, pero prefiero no pelear con ella y como mis fideos tranquilamente. Comemos en silencio y ella se levanta de la mesa cuando termina.

- ¿Película?

- Y palomitas.

Reímos y vamos al sofá, nos recostamos en el encendiendo la televisión y Kate busca algo que ver.

- ¿Ashley no vendrá?

- No, hoy debía trabajar. - ella asiente y mi celular suena anunciando que tengo un mensaje, me inclino hacia el desbloqueándolo y sonrió emocionada contestando la llamada.

- Maldito imbécil de mierda.

- Agradece que mi hija este dormida si no arrancará esa lengua Ava. - murmura Kate concentrada en el televisor.

- Que linda forma de saludarme prima, me haces muy feliz.

Ruedo los ojos ante su ironía pero aun tengo una sonrisa estúpida en el rostro.

- Lo siento pero casi no he sabido de ti por más de dos meses y te extraño muchísimo.

- Ya, ya, no te pongas sentimental aunque... yo también te eh extrañado. Y fuiste tú la que se fue dos meses de vacaciones.

- Sabes que lo necesitaba David...
- Si, lo sé. Pero eso no significa que no te extrañe.



holaquetal59

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En el texto hay: hermanastros, sexo y enredos, amor

Editado: 01.11.2019

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