Nuestro Pequeño Secreto (completa)

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[CAPITULO 43]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ethan

 

 

 

25 de diciembre del 2017.

 

 

- ¿Sabes que es lo mejor de esta navidad?

- ¿Qué cosa?

Una sonrisa divertida se forma en mis labios y ella me mira con curiosidad. Me inclino hacia delante y jadea en voz baja pero me sigue observando.

- Que es la primera navidad que me levanto con una chica hermosa a mi lado, y que esa chica es mi novia. – pasa un brazo sobre mi pecho dándome un pequeño abrazo, beso su cabeza y sigo hablando. – También que esta desnuda con su pierna prácticamente arriba de mi erección.

- ¡Ethan!

- ¿Qué? Es la verdad.

Ríe intentando quitar la pierna pero la sostengo con fuerza no dejándola salir, hace un pequeño puchero pero la sostengo con más fuerza aunque sin lastimarla, obviamente.

- Te amo pero eres un pervertido.

- Te encanta que sea pervertido, eso te pone más cachonda.

Sus mejillas se sonrojan aun más y relame sus labios. Ni sé porque me estoy conteniendo, acerco mi rostro al de ella para besarla pero corre su rostro haciendo que mis labios se estampen en su mejilla.

- Ya hemos tenido sexo tres veces esta mañana, y ni siquiera he contado las de ayer a la noche. – se levanta solo un poco haciendo que mi miembro se endurezca un poco más. – Se que estas duro pero debemos ir a ver a nuestros padres.

Suspiro y con mis labios formo un tierno puchero, ha caído muchas veces por esos pucheros.

- Ethan…

- ¿Un rapidin?
 

Rueda los ojos y se levanta para estirar una mano hacia mi dirección.

- Bien, pero mientras nos duchamos.

Me levanto bastante rápido de la cama, me acerco a ella cargándola en mi cadera haciendo que enrede sus piernas en mi cadera. Sus labios rozan los míos y con una sonrisa divertida succiona mi labio inferior, jadeo en voz baja.

Creo que tardaremos un poco más de lo necesario.

 

 

 

- ¡Rápido Ethan!

Tira de mi mano mientras ambos corremos por el centro comercial.

¿Cómo rayos terminamos corriendo por el centro comercial siendo perseguido por un grupo de chicas y un guardia de seguridad?

Ah sí, Ava.

 

 

 

- ¿Por qué debemos venir a comprar aquí? Tú sabes que lo odio.

Ella ríe pero sigue tirando de mi bazo. Estamos en el centro comercial recorriendo las tiendas porque Ava está decidida a hacerles un buen regalo a nuestros padres. Suspiro dramáticamente y ella se detiene haciéndome choca contra su espalda.

- ¡Mira eso!

Apunta hacia una vidriera con… mierda ¿Eso es lencería?

- ¿Eso le quieres reglar a mi madre, Ava?

- Eso le quiero regalar a nuestros padres. – me da una sonrisa ladeada y ruedo los ojos. – Y quizás me compre una para mí…

Mis ojos caen fijos en ella mientras mira a la vidriera y suspiro.

- Bien, vamos.

Ríe mientras toma mi mano otra vez y tira de mi para adentrarnos en la tienda y que ella busque lencería. Varios minutos después ella vuelve a una pequeña sala donde había unos sillones y los que creo que son probadores.

- Eh encontrado varias que me gustan ¿Me das tu opinión?

Levanto la vista mientras ella viene con varios trajes de lencería en la mano. Me acomodo en el asiento y le doy una sonrisa llena de picardía, por la expresión en su rostro sabe lo que le voy a pedir.

- Te daré mi opinión si te las pruebas… y me las modelas.- Va a decir algo pero levanto mi mano. – Entramos con la condición de que tú te comprarías una, pues yo quiero que me las modeles.

- Maravillosa jugada, idiota. – murmura, me guiña un ojo y se adentra a el pequeño cubículo para empezar a probarse. Mientras espero a que ella salga, me entretengo jugando con un juego de mi celular y siento una mirada fija sobre mí, levanto la vista encontrándome con un grupo de muchachas que les sonrió levemente y sus risitas se hacen presentes.

Una de ellas empieza acercarse y hago una mueca, esto no va a terminar bien. Y como si Ava supiera hacer una entrada triunfal ella abre la cortina que cubría la vista y jadeo.

Lleva puesta un conjunto de lencería violeta qué diablos, resalta sus curvas de una forma tan sexy que mi miembro está demasiado duro. Tengo que tomar una larga respiración para aguantarme las ganas de follarla en este mismo sillón. Me olvido completamente que la chica está presente y recorro cada parte de su cuerpo descaradamente, sin escrúpulos. Tiene hasta unas medias de red sostenidas por unas pequeñas ligas conectadas con su tanga morada con pequeños detalles.

- ¿Cómo estoy?

Parece un poco insegura pero le doy una sonrisa ladeada y suspira más relajada, se acerca a mí a paso lento y me levanto rápidamente.

- Juro que no te doy la follada de tu vida solo porque estamos en un local y hay mucha gente ¿Esa es respuesta suficiente?



holaquetal59

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En el texto hay: hermanastros, sexo y enredos, amor

Editado: 01.11.2019

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