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PASADO PRESENTE

 

¡Y súbitamente se termina la noche! Un foco de luz cenital encandila el ojo derecho de Amuruma, pero no es Lamat. Su pupila se contrae para adaptarse a la fría iluminación del nuevo lugar. Yace inmóvil, acostado en la misma posición en la que cree recordar estar hace varios instantes. No puede hablar ni enfocar las difusas formas, pero se expresa a través de gritos mentales, con la intención de que su amigo Ono pueda descifrarlos.

—¿Dónde estamos, Ono? ¡¡¡¡Funcionó!!! Ono: ¡Funcionó! ¿Funcionó? ¿Quiénes son ustedes dos? ¡Ono! ¿Dónde estás, Ono? ¡Mis brazos! No puedo moverlos ni tampoco mis piernas. ¿Qué me han hecho? ¡Ono! ¿Qué le hicieron a Ono? ¿Dónde estoy? —Desesperado, Amuruma hace mil preguntas a dos personajes de blanco que pueden leer sus pensamientos.

—Tranquilízate, Amuruma Yuguen. Soy médica rango Maestro de SHAD y él es mi ayudante. Estás en una situación delicada, pero todo está bajo control. El proceso de recuperación tardará algunos días. El 67% de tu cuerpo físico fue destruido en combate, pero pudimos reconstruir el ciento por ciento de tu masa cerebral. Cuando te rescatamos, habías perdido el 32% de tu tejido nervioso y a tu sistema biomecánico de emergencia le quedaban 13 minutos de energía para mantener las funciones vitales básicas. Te informo que la batería de antimateria también fue destrozada.

—¿De qué habla? —contesta furioso Amuruma—. ¡Yo no tengo implantado nada de eso! ¿Cómo pretende que me tranquilice si tengo que escuchar estas idioteces? ¡Quiero irme de este lugar! ¿Dónde está Ono?

—Necesitamos tu autorización para activar el Código Onda y descargar a tu cerebro la información de todos los recuerdos que se encuentran en el Ardid. Conservas características emocionales, intelectuales y habilidades cognitivas básicas; pero la mayoría de tus memorias están vacías porque fueron destruidas en el combate.

—¡Mierrakjo! ¿De qué carajos me hablan? ¿Cómo puedo confiar en ustedes? No puedo ver sus nombres ni acceder a la información básica de sus perfiles virtuales… ¿Y por qué pueden silenciarme cuando lo desean? ¿Cómo es que pueden manipular la interfaz de mi Código Onda? ¿Por qué tengo un código Onda integrado? ¿Quiénes son ustedes? ¿Dónde está Ono? ¿También está herido? ¿Qué nos sucedió? ¡Respondan!

—Nos estamos comunicando únicamente por medio de la Onda, pues ni tu nervio vago ni el hipogloso han sido reconstruidos, lo cual te impide hablar. Estás en la interfaz de emergencia de la Onda. Si nos das tu autorización podrás ver nuestros nombres y comunicarte utilizando los privilegios de alguien de tu rango. En cuanto a Ono, il se sacrificó para salvarte: de no ser por su gran poder, no estarías con vida y muchos memges hubieran muerto contigo ¡Ustedes dos son héroes!

—¿Qué? ¡No es posible que Ono haya muerto! Apenas ayer lo conocí. Íbamos a ser los mejores amigos. ¡Le prometí que nada le sucedería! ¿Qué hicimos para que esto pasara? ¿Por qué no puedo recordarlo? ¿Por qué no me siento tan mal como debería? ¡Todo esto es mi culpa! Esperen, ¿cuánto tiempo ha pasado? ¿En qué año estamos?

—Hoy es el día 45 del Noveno mes del año 39 Z.E. Podrás recordar si nos autorizas a descargar la información a tu cerebro. El sacrificio de Ono es una pérdida lamentable, pero fue por una causa más que justa.

Amuruma se esfuerza por entender. Pequeñas escenas de sus memorias se manifiestan en su mente. —Han pasado casi cinco años. Esto debe ser algún tipo de realidad virtual. ¡Nada de esto no puede ser real! No, ¡Ono no puede estar muerto! Aunque todo lo que dicen parece tan bien sustentado que podría creerles, pero no me siento yo mismo ¿Cómo sé que ustedes quieren ayudarme? Podrían inventar esta artimaña para obtener algo de mí, aunque no imagino qué podrían querer. Además… yo no actuaría de esta manera. Ono es mi mejor amigo; si algo le sucediera, no podría tomármelo con tanta calma. ¿Por qué no sufro? ¡Tchacks! ¡No me silencien! No me interesan sus respuestas, solamente son preguntas que me hago a mí mismo. A ustedes dos, malditos, no los puedo alejar de mis pensamientos. No tengo muchas opciones… Únicamente dos: quedarme acá sin recordar nada o aceptar su ayuda. Si pretenden engañarme, espero que sufran demasiado y que sus más horribles temores se hagan realidad. Así que ¡acepto!

Nerai, la médica maestra, le explica el procedimiento a seguir. —Como puedes ver ahora que has autorizado la descarga de memorias de la nube, cuentas con la interfaz de la Onda correspondiente a tu rango. Puedes acceder a nuestros perfiles y comunicarte con nosotrus cuando lo desees. La descarga tardará algunas semanas. El orden de bajada de tus memorias depende del criterio de relevancia que el algoritmo le asigne a tus recuerdos. Si quieres recordar algo en específico, ese fragmento se reproducirá y hará los enlaces respectivos en tu red neuronal.



Antonio Lamat

Editado: 26.09.2019

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