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LA CIUDAD ERRANTE ZEK

 

Sumergido entre narraciones memoriales, Amuruma olvida el presente para vivir con anhelo algunos detestables momentos pasados; mientras es asfixiado por laberintos atemporales dando vueltas en la cuarta dimensión, logra captar lejanamente, a pesar del angustioso vértigo, las palabras de Nerai, que lo hacen volver al año treinta y nueve.

—Puedes omitir los siguientes detalles de aquel día, Amuruma. Ya están registrados en tu memoria a largo plazo, las conexiones neuronales se han establecido correctamente.

Amuruma se expresa a través de la Onda: —¡Wow! ¡Qué increíble! Había olvidado que estaba acá en esta sala de cirugía, en el futuro, o más bien en el presente, con mi cabeza rota, sin piernas y con un solo brazo funcional. Y ustedes, ¿qué demonios hacen mientras escudriñan en mis recuerdos? ¿Mientras les doy información sobre mi vida? ¿Por qué no han reconstruido ni una sola parte de mi cuerpo? ¡Qué médicos más ineptos que son!

Mectu explica el estado de la técnica en ejecución: —El proceso de reconstrucción celular utilizado con usted es el más efectivo que tenemos, Amuruma. Pero debe entender que, aunque la mitosis de sus células ha sido acelerada exponencialmente, reconstruir el ciento por ciento de su cuerpo biológico tardará por lo menos 9 días, y solamente han pasado 15 minutos desde que iniciamos. No podría advertir cambio alguno en tan poco tiempo.

—¡Maldición! O sea que tendremos mucho tiempo para hablar. ¿A ustedes dos no los pueden reemplazar otros médicos menos aburridos? He sobrevivido al supuesto heroico acto en el que murió Ono, pero ustedes me matarán de aburrimiento. Díganme: ¿es esa su verdadera misión?

—Lamento informarte que nosotrus somos los médicos divertidos —responde Nerai con sutil ironía.

—Pues estoy empezando a creerlo, porque paradójicamente es la mejor broma que han hecho hasta el momento. Ya me cansé de ustedes dos. Mientras hacen su trabajo, seguiré estableciendo conexiones neuronales; tengo la urgencia de saber lo que me sucedió. Ahora quiero seguir recordando ese instante con Lomda, Ono, Ikeleki y Kloras, porque la añoranza me tranquiliza: Ese día, el almuerzo con ellus fue algo especial… nunca había comido algo tan delicioso en mi vida, ni había entrado en un edificio tan lujoso y sofisticado. ¡Y nuestros modales! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! No conocíamos nada de etiqueta, Ikeleki y yo éramos tan solo un par de Dal con amigos importantes...

Nerai interrumpe la narración y da instrucciones: —Ya se pondrá hablador de nuevo, Mectu. ¡Siléncialo! Y reconfigura su memoria borrando estos últimos dos minutos. ¡Debemos apresurarnos! Carga el recuerdo que acabo de diseñar: el de Cavualis 2.1. Al fin y al cabo, es lo que nos interesa. ¡No soporto más a este sujeto tan arrogante!

Amuruma reacciona agriamente: —¡Lo sabía, malditos! ¡No saldrán vivos de esto! Pronto yo...

—Está listo, Nerai. Puedes continuar con la conversación, pues ya hice el ensamble. Simplemente repite el diálogo que te envié —confirma Mectu.

—Ja! ¡Ja! ¡Ja! Ahora sí me hiciste reír, Amuruma —Nerai reinicia la charla—. ¡Fue toda una fiesta, la de tu tío! La situación estuvo un poco vergonzosa y entiendo que tuvieras celos de tus primos. Después de todo, Lomda es una memge muy hermosa. ¡No fueron tan malos días si los ves en retrospectiva! Puedes sacar la parte positiva de este procedimiento, porque estás reviviendo momentos importantes de tu vida que antes menospreciabas. Pero, aún hay dos cosas que no entiendo: ¿por qué era necesario que conocieras a Cavualis? Y, ¿por qué alguien con su importancia sacaría tiempo para reunirse con unos simples Memges-Dal?

Como un autómata, Amuruma retoma el relato: —Durante ese mes no hubo un solo día en el que Lomda no mencionara a Cavualis, era como si estuviera enamorada de él. Si omitimos esa sospecha, podría afirmar que la pasamos muy bien, porque Ikeleki, Ono y yo salimos por primera vez de los suburbios Lletanos y conocimos el Zigurat, el elevador espacial. También utilizamos el hyper-loop para movernos por Ya-lakstá. ¡La ciudad era enorme! Mucho más grande de lo que imaginaba. Lomda me enseñó muchos trucos para ganar dinero y conseguir puntos de habilidad. Fueron misiones y trabajos sencillos, pero divertidos. Estaba muy emocionado por subir niveles tan rápidamente: ¡Apenas era rango 84 y ya me sentía un súper-memge! Incluso Ikeleki hizo sus primeras modificaciones, consiguió el rango-95 y no desperdició sus seis niveles en mórfosis estúpidas como yo hubiera supuesto. ¡Ella también estaba contenta! No paraba de hablarme de lo afortunados que éramos porque Lomda nos estaba ayudando, y por tener a Kloras cerca, aunque nos estuviera investigando. En efecto, su rango de Altruista fue beneficioso en muchas circunstancias; incluso, algunas veces solucionaba nuestras misiones en un instante y dejaba que tomáramos el crédito. Aunque era un poco raro… la mayor parte del tiempo estaba en modo ausente, como si fuera un objeto el que nos acompañaba. Supongo que estaba trabajando en su Algoritmo de Amm, prediciendo el futuro y esas cosas raras a las que se dedicaba. Realmente, a veces no sabía si era un ser vivo o un programa de cómputo.



Antonio Lamat

Editado: 26.09.2019

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