Obligada a casarme

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capítulo 22

CAPITULO 22

No sé cuanto tiempo llevo aquí encerrada. 
Todo aquí es una rutina.

Víctor viene me trae comida,  ropa. En la habitación hay un baño chiquito. 
Todo aquí es aburrido.

Víctor entra por la puerta como siempre con ropa y comida.

— ¿Cuánto tiempo llevo aquí?— digo a punto de llorar.

— Dos semanas. —  dice y yo abro los ojos como plato. 
Y él suelta una risa por mi cara la cual yo respondo molesta con un gruñido.

¿Será que Taylor se olvidó de mí?,  ¿será que le da igual que allá desaparecido?.

— ¿Cuánto tiempo me tendrás aquí?—   pregunto.

— Mira Raven- dice tomándome el rostro. —  de aquí no sales con vida  — me escupe con rabia.

Suelta mi cara y empieza a viajar su mano hasta mi camisa.

—  te miras muy sexy hoy.—  dice Víctor.

— alejate imbécil.—  digo con rabia.

— Ya es hora de que Taylor pague por todo. —  dice.

Se monta a horcajadas encima mío yo trato de pataleta y golpearlo pero toma mis manos y las pone arriba de mi cabeza y inmoviliza mis piernas. 
Empieza a quitarme la blusa.

—  ¡PARA, POR FAVOR!. — grito con todas mis fuerzas.

Rasga mi blusa y yo sigo gritando, pero siento su mano estamparse en mi cara.

—  ¡CÁLLATE! —  me gritó.

La rabia y adrenalina se apodera de mi cuerpo así que con todas mis fuerzas le escupo en la cara.

—  Maldita perra. —  me dice.

Me golpea con su puño uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. 
Se baja de encima mío y empieza a patearme. 
Siento que ya no puedo más todo a mi alrededor es oscuro. 
Un ruido fuerte se escucha a mi alrededor pero no puedo aguantar y todo vuelve oscuro.




《Pi... Pi... Pi... Pi》 
Un sonido molesto hace que me despierte, trato de abrir mis ojos pero lo siento tan pesados.

Abro los ojos pero rápidamente los vuelvo a cerrar,  parpadeo varias veces para acostumbrarme a la luz. 
Miro a mi alrededor y estoy en un hospital, en el cuarto donde estoy está totalmente vacío y el único sonido que se escucha es el molesto sonido que se escucha es el de la máquina que tengo a mi derecha.

Trato de levantarme pero siento mi cuerpo pesado.

Una enfermera entra de repente.

— No, no, no señorita no se puede levantar. —  me dice y me acuesto nuevamente.

— ¿Cuánto tiempo llevo aquí? — pregunto viendo al techo.

La enfermera me mira nerviosa.

—  llamaré al doctor.—  dice para luego salir.

Un gruñido sale de mi boca.

A los minutos entra el doctor con una carpeta en la mano.

—  Hola, Raven ¿Cómo te sientes?—  pregunta con una gran sonrisa.

—  bien, ¿cuánto y tiempo llevo aquí.—  pregunté.

El doctor suelta un suspiro.

—  Raven, tú estuviste en coma un mes. —  habla tristemente.

Las palabras me caen como balde de agua fría.

¿Un mes en coma?

La puerta se abre de golpe y una sonrisa aparece en mi rostro.



Laura Bueno

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En el texto hay: romance, narcotrafico, hot

Editado: 17.03.2019

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