Obligada a ser tuya

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Capitulo 26

Me sentía tan cobarde, tan inútil, tan mierda. Amaba a Madison con todo mi corazón, con toda mi alma, con cada pizca de mi ser, era mi hija, no era de mi propia sangre pero no me importaba, a ella me la envió mi niña Angela para que le diera todo el amor que no le pude dar a ella, era el rayo de luz que iluminaba mi vida, era esa pequeña cosa que marca la diferencia.

Angela tuvo que sufrir tanto los últimos días que estuvo viva, sufrió muchos daños que si estuviera vida se lamentaría tanto y no hubiera podido sobrellevar tanta carga, se sintiera sola y asustada. Mi pobre angelito sufrió más que todas las personas que se merecen un castigo peor que la muerte.

Siempre me pregunté; ¿por qué las personas no podían ser felices con lo que tenían? ¿Por qué tenían que exigirle más cosas a la vida? ¿Por qué no sonreír con lo poco que te dan? ¿Por qué no estar conforme con lo que recibes? El humano no era más que un ser incompetente, cruel y ególatra, cosas que nunca te dejan un bien. Odiaba aceptar todas esta realidad, la realidad de salir lastimados con todas estas mierda que trae consigo estar viva.

Ya habíamos llegado enfrente del edificio. Todos nos habíamos desplazado por diferentes zonas. 

—Emma ten cuidado la entrada esta protegida por siete hombres—me informo Matt por el comunicador.

—Estaré bien—dije susurrando.

Me moví un poco cerca de los tipos. Puse el silenciador a la pistola, mire por la mirador del arma y le dispare uno a uno intentando no llamar la atención de los demás pero fue en vano y los hombres empezaron a disparar a mi dirección.

Me escondí, me tumbe en el suelo y me empece a desplazar así tenía posibilidades de cambiar de posición, el estar tumbada habían más cosas para cubrir mi posición y hacia casi imposible que ellos lograran darme. Al llegar al otro lado me acomode, ellos pararon y entonces yo empece pude matar a dos, ellos rápidamente habían logrado descifrar mi posición obligándome a esconderme nuevamente.

Pero no fui la única que les disparaban a mi izquierda empezaron a disparar, aparecieron varias personas, parecían un escuadrón.

—¿Matt quien está disparando?

—No lo sé, todos los que vinieron con nosotros están ocupados, no sé quienes son ellos.

—Avísame si sabes algo.

Entonces un nombre vino a mi cabeza... ¿¡Matias!? Era imposible, él no era de las personas que se ensucian las manos, además él no era asesino, no podía hacerlo.

La lluvia de balas cesó, los que creo que están de mi lado se acercaron. Parecían del maldito ejercito pero sobre todo uno sobresale de ellos.

Uno de ellos se acercó a mi. Mi cara se mostró inexpresiva, él se quito el casto que llevaba junto a una pequeña máscara que solo mostraba sus ojos azules cubriendo todo su rostro. Mi boca se abrió de manera abrupta formando una "O".

—Emma un gusto volverte a ver—dijo sonriendo. Yo todavía no me creía lo que veía era más que imposible.

—Así que tú eres la famosa Emma—dijo el que estaba a su lado, yo solo asenti.

—¿Qué diablos haces tú aquí? —fue lo primero que se me ocurrió decir. Este hombre todavía producía cosas en mí.

—Quiero rescatarla —dijo sonriendo, ¿cómo podía sonreír en una situación como esta? —¿Por qué no me llamaste?

—Porque se que puedo hacerlo sola.

—Claro, me quedo claro que lo puedes hacer—dijo sarcástico. —Si no hubiéramos llegado nosotros estarías muerta.

—Me vale mierda lo que tu pienses Matías—dije enojada.

—Espera escuche bien, dijiste Matías ¿verdad? —se me había olvidado que Matt podía escuchar todo lo que yo decía.

—Si escuchaste bien—dije dándome la vuelta y tomando mi arma—dile a los otros que voy a entrar.

—Espera Emma se que quieres matar a Marcus como todos queremos hacerlo pero espera a los demás están cerca de ti no les tomara mucho tiempo en llegar.

—Solo quiero ver el maldito rostro a quien ame y ahora odio tanto y el tiempo vale oro —dije caminando hacia la entra.

—Emma ¿por qué nunca me dijiste que hacías eso? —me detuve y lo mire, también me di cuenta que Andrey andaba con él.

—Hola Andrey, hace mucho tiempo que no te veía.

—Hola Emma me alegra volver a verte.

—No cambies el tema.

—¿Qué quieres que te diga? —Lo mire sería.

—La verdad—dijo irónico—Que eres una corredora de motos o autos que matas gente o la historia de Gabriel o Marcus—dijo ¿enojado? Pero no me aguante más y le dijo un puñetazo en el estómago ya que era un poco baja para darle en la cara pero de todos modos le dolió ya que se toco el estómago.

—No tienes el mínimo derecho de hablar de Gabriel. A ti que te importa lo que yo haga o deje de hacer con mi vida, además tu y yo no somos muy diferente solo mírate.



Mari Lopez

Editado: 30.01.2020

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