Obligada a ser tuya

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Capitulo 3

Me encuentro alistando para la cena con la familia Valverde y la mía, que fastidio.

Lleva un vestido hasta la rodillas el cual no mostraba nada de más, el color negro es perfecto para mi piel blanca, mis tacones negros de siete centímetros no tan altos. Me maquillo lo básico: delineó mis ojos, me coloco rimel, rubor y un labial rojo pero no un rojo llamativo como el que usan las putas, no el rojo que yo uso es un rojo no llamativo un rojo discreto. Salgo de mi habitación abajo las escaleras y me dirijo hacia la puerta, salgo de mi casa con rumbo al restaurante no voy muy rápido en realidad no me urge llegar a ese lugar en el cual voy a conocer a mi futuro marido.

Minutos más tarde ya estaba en el restaurante dirigiéndome a la mesa que estaban mis padres y los señores Valverde y un Joven muy apuesto que llevaba traje y corbata de cabello negro. Llegue a la mesa y notan mi presencia.

-Hey cariño llegaste-sonreí mi madre y recibí una mirada de desaprobación de mi padre ya que llegue tarde.

-Buenas noches lo siento por llegar a esta hora es que había mucho tráfico.

-Tranquila Emma-dijo el señor Bruno-mi hijo también acaba de llegar.

-Bueno hija siéntate-yo le hago caso.

-Emma tu no tienes chofer verdad.

-No no lo necesito.

-Un guardaespaldas.

-Tampoco.

-El es mi hijo Matías-el estaba frente de mi-Matías ella es Emma.

-Así que ella es mi futura esposa.

-Si cariño.

-Bueno nosotros nos retiramos-dijeron mis padres.

-Pero si no hemos conversado nada-dije confundida.

-Y nosotros también nos vamos-dijeron los señores Valverde.

-Pero...

-Tranquila cariño.

Ellos se van dejándonos a solas en la mesa de aquel restaurante me mira fríamente aquel hombre que tengo en frente.

-Que desean pedir-Dijo el camarero.

-Una botella de vino.

-Cual vino tenemos varios y muy ricos señor.

-Elija usted.

-Bueno y usted señorita.

-Solo traiga el vino.

El camarero se retira y la mesa queda en total silenció.

-En que trabajas.

-No sería mejor empezar con un  hola.

-Solo responde-era frío y indiferente.

-De Secretaría-su mirada me intimida.

-¿En donde?

-Con mi padre-me quedé pensando si sería bien preguntarle si el estuvo de acuerdo con nuestro compromiso-por que aceptas te que nos casáramos.

El camarero llega con el vino.

-Aquí tiene es un vino muy bueno vino blanco de manzana que lo disfruten.

-Gracias.

-Desean algo más.

-No gracias-el camarero se retira-solo ocupada un esposa para que mi padre me dejara de molestar.

-Y la única forma que encontraste fue casarte conmigo-esto me empieza molestar quien se cree para hablarme de esa forma.

-Sí.

-Pero pudiste encontrar a otra mujer amarla y quererla como su esposa.

-Yo no pensaba casarme, solo me caso por tu padre que es el mejor amigo del mio y quieren que tu fueras mi esposa desde que éramos pequeños si no nunca me casaría con usted.

-Con todo el respeto que no se merece por capullo le digo que usted es un jodido gilipollas no merezco que me hable así usted podrá tener el mundo en sus mano pero eso no le da el derecho de hablarme como a usted le venga en gana o tendrá muchos problemas eso a que deje de llamarme Emma-este se ve sorprendido y en su rostro aparece una pequeña sonrisa.

-Tienes agallas señorita Villalobos los llevaremos muy bien se lo aseguro.

-No asegure lo que no sabe usted ni me conoce.

-Si ¿quieres comer algo?-sonó mi estómago pero no acostumbro comer en un restaurante y lo hago solo cuando lo ocupó ya que en ocasiones papá y yo vamos a comer con inversionistas.

-No aquí es que no acostumbró a comer en restaurantes.

-Y si es cena de negocios con tu padre.

-Era mi obligación comer en un restaurante solo por ellos.

-Bueno a mi tampoco me gusta comer en restaurante.

-Algo en común.

-Si entonces que aremos.

-Si quieres vamos a mi casa a comer.

-Me parece bien hace podemos conocernos mejor.

-Si mientras comemos tu me haces preguntas yo respondo y viceversa.

-Si entiendo.

-Bueno vamos-él paga el vino que pedimos y salimos del restaurante.

-Vienés en coche.

-Sí.

-Bueno entonces tienes que seguirme.

-Sí vamos.

Entró en el mio pongo mi cinturón de seguridad y arrancó me tengo que ir despacio y manejar como la gente normal lo hace. 
Llegó a mi casa y detrás venía aquel hombre de cabello negro él  es un hombre muy hermoso. 
A baja de su auto y camina a mi dirección.

-Es muy linda tu casa-dice ya estando al lado mío.

-Gracias te apetece lasaña.

-Sí.

Me voy a la cocina me pongo un delantal de cocina y empiezo a lavar mis manos. Preparó los ingredientes que voy a ocupar.

-Hey Emma te ayudó en algo.

-Si quieres pon la mesa.

-Entonces donde están los manteles.

-Hay en ese cajón.

Mientras el preparaba la mesa yo cocinaba.

(…)

-Emma te quedó deliciosos.

-No es para tanto.



Mari Lopez

Editado: 30.01.2020

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