Ocer & Rade / Arce

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 3: Distintos (O&R)

2017

Todo había comenzado con aquel estúpido beso. Sí, siempre estaban juntos a todas horas pero eran los tres. Aquello nunca debía de haber pasado, nunca debieron convertirse en ellos dos más Jason. Esa noche de fieles difuntos donde a los chicos del barrio se les ocurrió ir al cementerio a jugar a verdad o reto, había sido una auténtica estupidez pero debían admitir que en el fondo se lo había pasado bien, aunque las cosas hubieran cambiado en aquel momento.

Tenían catorce años cuando ocurrió y no era ningún secreto que Wesly ya tenía experiencia en aquel tema. Sin embargo, y para vivir en donde vivía, Emma era todavía inocente, demasiado. Todo lo que sabía eran habladurías. Nunca sabes cómo es de verdad un primer beso, una primera vez, un primer noviazgo… hasta que lo vives de primera mano.

En el barrio todos sabían lo que Emma sentía por Wesly, todos menos él como suele pasar siempre. Sobraba decir que ella intentaba disimularlo y con que funcionara con él le valía, siempre y cuando no se creyera lo que salía de las asquerosas bocas de las zorras del barrio. Quizás era el hecho de ser demasiado obvio lo que hacía que Wesly no se diera cuenta de los sentimientos de su amiga, o quizás era el tenerlo tan delante de sus narices que no podía ni distinguirlo. Fuera como fuere en algún momento ocurriría, en algún momento lo descubría y aquel momento coincidió justo con el día en el que Emma se armó de valor para confesarle sus sentimientos. Fue, incluso, demasiado fácil, pero muy liberador.

La noche era cerrada, había entrado la madrugada y el barrio estaba más desierto y abandonado que nunca, pero no era de extrañar siendo la noche de difuntos, también conocida por otros como la noche de halloween. Drogadictos, alcohólicos, ladrones…, todos aprovechaban para disfrazarse e ir al barrio de los ricos a hacer de las suyas aprovechando que estaban de fiesta. Así, los jóvenes aprovechaban para escabullirse de casa hasta más tarde sin que les cayera bronca alguna.

La tarde del 31 de octubre, los chicos del barrio habían propuesto algo nuevo que pasarse la noche en casa de alguien emborrachándose y dándose el lote. Una propuesta innovadora y muy bien acogida por el resto de “adolescentes”. La reunión en el cementerio para jugar a verdad o reto. El lugar era simbólico, el juego era comprometido, y no había nada mejor que ponerse de acuerdo para que unos asustasen a las chicas mientras otros las consolaban y “protegían” para ligar y poder llevárselas a la cama antes de que la noche terminase.

Cuando todos estuvieron reunidos comenzaron el juego y tras unas cuantas botellas de bourbon compartidas, un aumento de la temperatura del lugar y el paso de unas pocas horas se escuchó perfectamente la palabra “reto” salir de la boca de Emma. Muchas se miraron sonriendo pues, aunque no era la primera vez en la noche que la decía, ahora podría poner el reto una de ellas.

Eran muchos jugando y el turno, tanto de preguntar como de responder tardaba en llegar, pero al fin les había tocado.

—Te reto a que beses a Wesly. Pero tiene que ser un beso largo, de diez segundo como mínimo. ¡Ah!, y con legua, guapa—soltó una de las zorras del barrio que siempre intentaba fastidiar a Emma por simples, estúpidos y autoinfundados celos. Ella notó como el calor le subía a las mejillas y, avergonzada, miró a Wes que esperaba expectante su reacción. No, aún no estaba preparada para eso; primero tenía que contarle lo que sentía por él, y aquel no era ni el momento ni el lugar.

Wesly, al notar a su amiga tan incómoda, decidió salir en su ayuda—en realidad ya hace un buen rato que deberíamos haber vuelto a casa—se levantó mirando a su hermano Jason, pidiéndole apoyo con la mirada— ¿verdad Jas?

—Sí—afirmó en concordancia con su hermano levantándose también y viendo como Emma los imitaba.

—Sois unos aguafiestas, para una vez que a la niñata le toca un reto de verdad… deberíais dejar de salvarle el culo a cada segundo. ¿Crees que todos los que estamos aquí no sabemos que se muere de ganas por hacerlo?—soltó la zorra de barrio y sus amigas rieron cuando calló.

—Métete en tus asuntos Katia. Nosotros nos vamos, si Emma nos acompaña bien y sino cámbiale el reto, hay más tíos en el mundo, no estoy solo yo. ¿O  es que estás tan obsesionada conmigo que tienes que retar a otras a que me besen delante de todos y así poder tener una excusa para montar una escenita de celos? Déjame que te diga una cosa: eres patética, deberías dejar de joder a los demás y atenderte un poquito más a ti misma, que te estás dejando mucho—le replicó él cerrándole la boca no solo a ella, sino a todos los que estaban allí. Y sin esperar respuesta o decir algo más caminó hacia la salida. Jason y Emma seguían al lado.



la.locky

#5221 en Joven Adulto
#9512 en Otros
#3725 en Relatos cortos

En el texto hay: romance, historias, cortas

Editado: 31.05.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar