Octógora: La Legión de los Caídos.

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7. Profecías.

 "En este mundo traidor nada es verdad ni mentira; 

todo es según el color del cristal con que se mira." 

 

—Ni yo, pasa algo raro para que haya vida en este lugar— Le responde este mientras seguimos nuestro camino hacia lo que supongo es la misma ciudad a la que fui con mi hermano. 

Pasamos horas caminando por el mismo sendero pero ni señas de la ciudad. Al fondo de nuestra vista no se alcanzaban a ver ni cultivos ni siquiera los rascacielos que se dejaban ver cuando estuve ahí, incluso comienzo a dudar que estemos en el mismo mundo, quizás todo esto es un sueño, tal vez sigo durmiendo y no me he despertado. 

¿Por qué cuando vine con mi hermano llegamos más rápido? Creo que ni caminamos más de una hora. 

Árboles y más árboles era lo que miraba a ambos lados del camino, no había casas ni ninguna señal de civilización, animales, árboles, flores, ruido de las aves, quejas de Taylor y Austin diciendóle que se calle, eso es todo lo que puedo escuchar desde que llegamos a este mundo antes de ser interceptado por esos tres chicos. 

Sigo molesto con ellos dos, no me han contado nada desde que llegamos, Austin parece un poco arrepentido, apenado por la situación, pero en cambio Taylor parece no entender la situación en la que estamos, ella sigue quejándose el lugar como si ningún secreto se hubiera destapado cuando casi me calcina vivo. 

—¿Falta mucho? —Pregunté cansado. 

Me deje caer sobre una roca de un tamaño considerable, pues ya no quería caminar, mis pies podían sangrar y explotar en cualquier momento. Los otros dos tampoco se veían tan diferentes a mí, sudados como puercos, apenas de pie con la unica diferencia que Taylor aún tenía fuerzas para seguir hablando mal de todo. 

Me enoja eso de ella, lo quiere evitar, lo hace porque le tiene miedo a hablar acerca de todo esto, ella me está ocultando algo, sino, lo más seguro es ya hubiera sido la primera en venirme a pedir perdón por todas sus mentiras, yo confié en ellos dos, les conté varios secretos, abrí mis sentimientos hacia ellos, pensé que me habían buscado porque les caía bien, no por un simple compromiso de algo que aún no entiendo para nada. 

—Sí, cerca de unas dos horas más caminando ¡si sigues parando cada medio kilómetro!   —Se quejó Taylor con la risa más fácil que pudo haber hecho en toda su vida. 

Al menos la Taylor Farrell que yo conozco. 

La falsa. 

Suspiré y le miré mal antes de cambiar mi mirada hacia Austin quien se cayó al suelo por el cansancio mientras deseaba agua en forma desesperada. ¿Acaso no tienen poderes para tomar agua también? Bueno, supongo que si Taylor pudo prenderse en llamas y sigue vive y Austin pudo teletransportarnos, controlar el agua no es algo fuera de lo común aquí, supongo yo. 

—Deja de reprenderlo, nunca había caminado tanto tiempo, no es como nosotros — Susurró en defensa mía Austin, quién apenas podía mantenerse consciente por la gran cantidad de distancia recorrida. 

No había sentido tan largo el camino la última vez que estuve aquí, Taylor finalmente se rindió ante nuestro cansancio y se sentó bajo la sombra de un frondoso árbol de hojas rosadas, las cuales me hacía recordar a un árbol de cerezo, pero no lo eran. 

Un par de aves de plumajes azules y amarillos sobrevolaron sobre nosotros, era una bandada gigantesteca que pasó de ser unas cuántas decenas de aves a ser cientos, como de aquellas vistas que te enseñan en los programas de vida animal de NatGeo. 

Austin alzó la mirada para apreciarlas, sorprendido igual que yo. Taylor en cambio, prefirió evitar mirar aquel hermoso espectáculo. Se siente culpable, lo sé. 

—Mejor busquemos un lugar dónde pasar la noche, no alcanzaremos a llegar y el sol se pondrá pronto, el camino para llegar a la Wey Techan es peligroso cuando no está la luz del sol —

Habló ella luego de un par de minutos de silencio después de que se fueran las aves. 

Tenía razón, el camino aún se veía muy lejano y el sol estaba comenzando a bajar, lo mejor sería buscar ya un lugar para acampar y algo de comida. No veo muy probable que estemos cerca de un pueblo, así que esta es la mejor opción que tenemos para nosotros. 

Austin y yo nos miramos el uno al otro y con un ligero movimiento de cabeza aceptamos la opción que nos daba la chica de cabellos azules. Creo que me encuentro más tranquilo en este momento aunque necesito hablar con ellos antes de llegar a la ciudad, necesito que me lo expliquen todo para perdonarlos, porque aunque yo no sea nada para ellos, yo si les tengo cariño a ambos y no me quiero quedar solo. 

No en este mundo extraño ni en el mundo real. 

— Bien,entonces busquemos un buen árbol para subirnos a dormir, tengan cuidado que pueden haber serpientes, felinos, insectos venenosos y toda clase de peligros, pero es mucho mejor dormir ahí que en el suelo — 

Ordenó Taylor con una sonrisa, una vez más, intentaba disimular todo y hacer como que no ha pasado nada, como que seguimos en Londres y vamos a ir a una fiesta a tomar y tener sexo con desconocidos cuando estemos bien tomados, claro, esa es la respuesta para todo según ella. 



Naran Sellers

Editado: 23.09.2018

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